SOBRE LOS OFICIOS DE LA COSTURA- Los gremios: su origen

1500's. Taller de costura

1500’s. Taller de costura

Iniciamos una serie sobre los oficios relacionados con el Traje y la Moda y así podremos publicar imágenes poco divulgadas sobre cómo se confeccionaba la ropa a través de la historia.

Como es conocido, el origen de las ciudades contribuyó en gran medida a la aparición de la moda en el vestir, en su etapa artesanal y espontánea: el desarrollo de la vida urbana, el enriquecimiento de la burguesía con el consecuente deseo de reconocimiento social y de competencia con la aristocracia, el desarrollo del comercio urbano y el aumento del lujo y la fastuosidad de las cortes como centros de ostentación y promoción de modas y maneras…, son solamente alguno de los aspectos que impulsaron que en el ser humano surgiera la necesidad de expresar su individualidad a través de la imagen.

Pero, sin duda, una de las consecuencias del origen de las ciudades fue el desarrollo de los gremios. Las cofradías artesanales o gremios eran corporaciones constituidas que en una localidad determinada se dedicaban al mismo oficio; su fin era la defensa de los intereses profesionales y el socorro mutuo. Una característica de la vida ciudadana medieval es la independencia en la producción, sin sujeción a ningún poder señorial, permitiendo al artesano ser su propio dueño, sin más obligaciones que las que el concejo impone a todos los vecinos. Por otra parte, la agremiación está estrechamente ligada al municipio; son dos instituciones paralelas e íntimamente unidas, por cuanto el reconocimiento de la personalidad de éste proporciona las circunstancias fundamentales para el nacimiento del gremio: la existencia de artesanos libres y la posibilidad de asociación.

Taller de sastrería del siglo XV

Taller de sastrería del siglo XV

Cada gremio tenía sus reglamentos y sus jefes, los jurados. Para tener derecho a abrir tiendas y vender, era preciso haber sido admitido como maestro por los que lo eran del oficio, y no se aceptaba como tal sino al ya ejercitado en la profesión. Estas agrupaciones funcionaban como centros de formación: un niño entraba en el oficio como aprendiz de un maestro, comprometido por un contrato; debía trabajar para el maestro sin cobrar durante un número de años que difería según los oficios, y el maestro, en cambio, debía darle alojamiento, comida y enseñarle el oficio. Acabado el aprendizaje, el obrero venía a ser sirviente o compañero. Trabajaba para el maestro, pero percibía salario, en espera de tener medios para abrir una tienda.
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Con este sistema y la garantía del reclamo del producto de su trabajo, no es de extrañar el gran desarrollo alcanzado por los gremios que agrupaban los oficios de la costura, demanda cada vez mayor de los habitantes de los nuevos centros urbanos.
Los artesanos relacionados con los oficios de la costura se agrupaban (con pocas variantes entre las ciudades) como: sederos, pañeros, tejedores, tintoreros, zapateros, calceteros, boneteros o sombrereros, pasamaneros, cordoneros o sastres. Con la llegada del siglo XV los oficios se vuelven estamentos sociales con gran poder en las sociedades, siendo uno de los más destacables el Gremio de Sastres. Son estos en los que recae la mayor responsabilidad en la conformación de la vestimenta; solo ellos puedes cortar la tela y las ordenanzas regulan con celo que así sea.

Pero la actividad de los gremios –a pesar de la liberación de las ataduras feudales- estaba fuertemente regulada por las ordenanzas de cada municipalidad. En la mayoría de las ciudades, este control sobre la actividad gremial fue aprovechado por los Municipios para intensificar su intervención, hasta lograr su total sumisión, bajo la autoridad inmediata de un regidor que controlaba lo concerniente a las organizaciones gremiales, todo ello en nombre de las disposiciones de las monarquías en el poder. Esta centralización en manos del poder real, a través de sus corregidores en las ciudades, llegó al máximo al intervenir, controlar y aprobar sus ordenanzas, ya que era necesario el acuerdo del Municipio para que adquirieran validez.

Por ello, no es de extrañar que los gremios -que fueran en sus inicios un hecho que propició el desarrollo de la moda en el vestir- se convirtiera, con los siglos, en un fuerte obstáculo para el avance en la evolución de la producción de la vestimenta.

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