La cremallera

Custo Barcelona.Otoño 2012

Cuando en el mes de febrero de 2006 se presentó en la New York Fashion Week la colección para invierno del diseñador de moda español Custo Barcelona, una cremallera gigante, reproducida en la cabecera de la pasarela neoyorquina, servía de presentación y fondo a su propuesta. Con ello, el creador indicaba con claridad el estilo de su colección: moda deportiva, juvenil, urbana.

La cremallera está presente en un gran número de los elementos que rodean la vida cotidiana del hombre actual. Nos hemos habituado tanto a ella, que no nos percatamos de su presencia en innumerables objetos –no solamente prendas de vestir- pues se ha introducido de lleno en las acciones que realizamos diariamente, desde el acto de cerrar un pantalón hasta el de guardar el ordenador portátil en su maletín. Sin duda, la cremallera indica comodidad, sentido práctico y, sobre todo, utilidad. Pero a pesar de que la relacionemos con cierto aire de modernidad, su origen es más antiguo de lo que pensamos.

En 1893 un mecánico en Chicago -Whitcomb Judson- obtuvo la concesión de la patente de la primera cremallera. Se dice que el origen de su “invento” -el cierre con grapas- fue la búsqueda de una solución para que un amigo enfermo pudiese ajustar sus botas con mayor comodidad sin tener que utilizar los tradicionales cordones. Judson –quien poseía reputación como innovador en el mundo del metal aplicado a los ferrocarriles- hizo público su descubrimiento durante la Exposición Mundial de Chicago de 1893, donde sólo logró vender 20 cierres para bolsas a representantes del Servicio de Correos de EEUU, a través de la empresa que creó con su socio Lewis Walker: la Universal Fastener Company.

invento02En su invento se evidenciaban las experiencias anteriores de este mecánico. De hecho, el novedoso descubrimiento de Judson se basaba en sistema muy similar al de los rieles de un ferrocarril, puesto que en la cremallera, el “carro” se desliza de un lado a otro, sin dañarse con el roce al igual que sucede con los rieles y el ferrocarril. Considerada más tarde como una pieza destacada en la ingeniería de precisión, la cremallera está compuesta por dos filas de dientes; cada diente posee una cúpula y un hueco; cuando las filas de dientes se unen, el gancho de un diente encaja dentro del hueco de su vecino en la fila opuesta. Pero el cierre con grapas de Judson, aún no disponía de dientes; las piezas de cierre eran ganchos y anillos con una distribución distanciada entre cada uno de ellos. Esto provocaba que el cierre no fuera seguro y que sus dimensiones fueran demasiado grandes.

Por ello, este complejo sistema tuvo, en sus inicios, una imagen inusual para quienes la admiraron en la Exposición de Chicago o en las botas de Judson y las de su amigo. El cierre con grapas solamente se utilizó, durante muchos años, para bultos pesados que trasladaban mercancías en los puertos. Su uso no se extendió pues continuaba siendo un pesado artefacto que, además, se oxidaba rápidamente.

Aunque Judson siguió introduciendo mejoras en su cierre con grapas, quien perfeccionó el invento fue otro trabajador de la Universal Fastener Company: el ingeniero eléctrico sueco-americano Gideon Sundback, quien creó en el año 1913 un dispositivo más pequeño, ligero y fiable, dando lugar a la moderna cremallera. Sundback, quien ocupó la dirección de diseño de la empresa, aumentó el número de elementos de cierre, sustituyó los ganchos por dientes y posibilitó que las dos hileras se juntaran en una sola, al “correr” por ellas la pieza deslizante. La patente le fue otorgada en 1917. Posteriormente, Sundback creó también la máquina para la manufactura de cierres de su nueva cremallera, denominada modelo “Judson C-curity” o Hookless 2 (“sin ganchos”).

Pero aún esta cremallera no se utilizaba en la ropa civil. Los primeros pedidos vinieron del Ejército de los Estados Unidos, durante la Primera Guerra Mundial, para su empleo en uniformes y equipos. Con el propósito de superar la escasa demanda del producto e introducirla entre los fabricantes de ropa, habría que desarrollar una campaña a fin de que el público entendiera la utilidad y funcionamiento de la cremallera. Para ello, en ocasiones, los objetos y escasas prendas que llevaban cremallera, debían de ser acompañados por un manual de instrucciones para comprender el uso de este nuevo “artilugio” de metal que pretendía sustituir al tradicional sistema de cierre por medio del botón y el ojal, que había acompañado al hombre desde su infancia.Types%20of%20Zipper

El nombre zipper –término con el cual se dio a conocer la cremallera en EEUU- proviene de la B. F. Goodrich Company, cuando decidió -en 1923- utilizar los cierres de Sundback en unos botines de hule, a los que llamó zipper, por la onomatopeya “zip”, seguramente. En los primeros años, las botas de hule y las bolsas de tabaco fueron las únicas que usaban el moderno cierre.

A finales de 1920, el uso de la cremallera ya era común como sistema de cierre oculto. No fue hasta la siguiente década cuando se incorpora “a la vista” en la indumentaria: diseñadores franceses la utilizan sustituyendo a los botones de las braguetas de los pantalones, y en 1935 la diseñadora Elsa Schiaparelli la incorpora en los vestidos diseñados para su colección de primavera. Esta creadora, provocativa y original, consideró que los botones eran “aburridos” y decoró elegantes trajes de noche de alta costura con “vulgares” cremalleras.

‘Skeleton’ dress by Elsa Schiaparelli, 1938

‘Skeleton’ vestido de Elsa Schiaparelli, 1938

Se considera así a Schiaparelli como la primera diseñadora de moda que utilizó la cremallera no solamente con sentido utilitario o funcional, sino con claro objetivo decorativo, llegando a tintar cremalleras de diferentes colores para incorporarlas a sus diseños.

A partir de ese momento, las cremalleras formaron parte no sólo de las prendas de vestir, sino también de artículos cuyos cierres ganaban rapidez y seguridad, abaratando costes en ahorro de material en la fabricación de estuches de lápices, bolsos, maletas y contenedores de diversos tipos. Cuando se logró abrir las dos orillas de la cremallera, ésta se convirtió en el cierre preferido para chaquetas, chamarras y cazadoras.

La moda de las décadas de 1960 y 1970 se apropia de esta connotación proliferando su uso en los diversos estilos derivados de la llamada moda juvenil o “anti-moda”, anticipado ya desde la imagen de los ídolos del rock de los años 50 con sus chupas. El estilo guerrillero, la moda vaquera, el estilo futurista, los vestidos, los abrigos y minifaldas incorporaron la cremallera; la posterior estética punk destacó el material metálico de su elaboración, en combinación con las cadenas y otros elementos.

Actualmente los diseñadores, en la búsqueda constante de originalidad, no han abandonado su empeño por adaptar la cremallera a sus creaciones y a pesar del aire callejero que imprime, también añade la dosis justa de rebeldía a los sofisticados vestidos de lujo de algunas creaciones o moderniza propuestas que podrían no encajar en el gusto de jóvenes clientes. Algunos diseñadores han logrado “elevar a este elemento de categoría” al formar parte de las propuestas de sus colecciones en las que, cual estilo motero, se destacan con las múltiples variantes de chupas, cazadoras de cierres con cremalleras en el frente, bolsillo y mangas; pantalones decorados con gran número de ellas como elemento decorativo fundamental. Firmas de moda –como la italiana Diamants Jean’s- han incorporado cremalleras de oro y diamantes. Por sólo 4.000 euros podemos recordar al mecánico Judson que su invento merecía la pena…

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