Sobre modas y costumbres de esos ‘locos años veinte’.

“En el último tercio del siglo XIX la moda nos hizo asistir, sobre todo, a la exaltación de la forma,(…) no cabe duda que polizones o corsés tengan otro objetivo que esa exaltación (…) el primer tercio del siglo XX nos hace asistir, en cambio, al fetichismo de la línea. Ella reina, triunfa, tiraniza, de manera absoluta y entiéndase que esa línea es sólo la que las viejas geometrías escolares nos enseñan como la mas directa y perfecta: la recta, con exclusión de todas las demás. La curva se considera plebeya, cursi y anticuada. Las formas son oprobio de la figura femenina…esta tendencia, que se inicia a partir de 1918-20, alcanza en 1925-30 su pleno vigor.” (Max Von Boehn. La moda. Tomo IX, p.80)

Con este texto se puede resumir lo que –en cuanto a silueta se refiere- caracterizó la moda femenina de los años veinte. Época de grandes cambios en la vida social y política de los países del mundo occidental, mundo que entró con el siglo en los conflictos bélicos internacionales; época de las primeras vanguardias artísticas, del inicio del star system dentro de la industria del cine norteamericano. Había comenzado “realmente” el siglo XX.

Aparece el traje moderno femenino el cual se caracterizó por una total ruptura con todo el concepto anterior de femineidad. Rechazo a las curvas, predominio de la sencillez y de la línea recta. Pero sobre todo, dos elementos que significan una verdadera revolución en el vestir de la mujer: por primera vez enseña las piernas y se corta el cabello, atributo femenino de gran connotación simbólica, el cual sólo se sacrificaba ante Dios.

Las principales razones histórica-culturales se pueden resumir en:

– Incorporación de la mujer al mundo laboral (debido a la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias)
– Necesidad de nuevos mercados para las industria textil y confeccionista.
– Auge de los deportes, derivado de los nuevos conceptos sobre la higiene y la salud.
– Movimientos feministas y sus demandas en relación con la igualdad de derechos entre los sexos.
– Ruptura del gusto general burgués: nueva estética derivada de las vanguardias artísticas y los movimientos pictóricos no figurativos.

Los deportes (alpinismo, esquí, natación, football, tennis, golf), el aire libre a toda hora modelan un nuevo tipo de ideal de belleza, más delgado, menos voluminoso. El cine en Hollywood comienza su etapa de oro y promueve los rostros de sus actrices como modelos de belleza. En esta época, Theda Bara , Lillian Gish y Clara Bow serán los rostros de moda.

Esta transformación se produjo de manera rápida. Al comenzar la Primera Guerra Mundial la mujer vestía de una forma y al concluir, su imagen había cambiado radicalmente. Pero no sólo la imagen, muchas costumbres como, entre otras, fumar en público, maquillarse fuera del domicilio, se convirtieron en símbolo de una nueva mujer, mas libre, menos dependiente de su sexualidad para hacerse su espacio en la sociedad. A las jóvenes que llevaron a sus extremos esta moda –como reflejo de la mujer libre- se les conoció como las flappers, quienes aparecieron, sobre todo, en estados Unidos e Inglaterra.

Es así como se produjo la evolución, la cual, en su inicio fue espontánea:

1920

Figurines de moda. 1020

– 1914-18: El vestido-camisa (sencillo, amplio y poco ajustado en cintura) coexiste con otras tendencias, como la silueta tonel (amplia en cadera y estrecha en la media pierna). El corsé, desde la década anterior, apenas ajustaba las formas de la mujer.

– 1919-21: Se generaliza el vestido camisa con indecisiones en cuanto al lugar donde ubicar el talle (alto, sin llegar a imperio, o bajo en cadera). El largo general de las faldas comienza a subir y en esos años se coloca a media pierna. Sombreros de ala amplia y copa holgada que permite hundirlos hasta las cejas.

– 1922-23: Se estabiliza la línea con el talle a la cadera. Se mantienen aún elementos decorativos en el vestido y los sombrero de alas amplias -como continuación de la época anterior- comienza a reducir sus dimensiones y “hundirse” cada vez más.1920 años a

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Ropa ‘sport’. 1925-1927

– 1924-27: Furor por la simplicidad de la línea. Gusto geométrico del art-decó como motivo decorativo de los vestidos. Se define el sombrero cloche (campana), como típico acompañante de esta línea. La mayoría de las mujeres se cortan el cabello y se lo peinan según el estilo garçonne (muchacho). El maquillaje también caracterizó la imagen de la mujer de los 20: ojos muy sombreados cejas depiladas y delineadas muy finas, boca pequeña y destacada.

– 1926: Año en el cual la falda fue mas corta: a la rodilla.

– 1927-28: Comienza a “recrearse” la línea (faldas con ruedos irregulares, vestidos de pañuelos, drapeados, etc.), se prepara el cambio para la etapa de los treinta.

Algo sobre costumbres:

En los años veinte -período entre las dos guerras mundiales- el ambiente general que se respiraba en los países desarrollados de Europa Occidental era de olvidar el horror de la contienda bélica y disfrutar la vida. A la par que se reconstruían las ciudades que en Europa recibieron el castigo de la guerra, se trataba de vivir frenéticamente. La vida nocturna se reanuda después de cuatro años de privación; es la época de las reuniones de artistas e intelectuales en París, de Montparnasse y Monmartre; es la época de nuevas sonoridades y nuevos bailes: jazz, tango, charleston, fox-trot, one-step o black bottom.

La mujer de los “años locos” quería ser, ante todo, libre, emancipada y para ello trató de hacerse sentir en la vida social de la época, ya no como “acompañante” de un hombre, sino sola o en compañía de amigas. Los bares se ven frecuentados de chicas sin hombres que fuman en público y que para maquillarse no se esconden de nadie. Pero son capaces también de codearse con los representantes del “sexo fuerte” en igualdad, tanto en el trabajo, la empresa y las actividades deportivas.

Es precisamente el maquillaje una de las armas femeninas que no sólo mantiene la mujer de los veinte sino que lo exagera: se depilan las cejas para trazarlas de forma fina y arqueada posteriormente, la boca se dibujaba con lápiz, pequeña, en forma de corazón. Todo ello contrastaba con ese ideal de mujer joven, delgada y deportiva, que renuncia a uno de los privilegios de su anterior status de ociosidad: la piel blanca.

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Mujeres maquillándose. 1920-21

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En la playa. 1922

La vida al aire libre, la multiplicidad de las actividades deportivas (surgen las Asociaciones Deportivas, los Clubs Atléticos, etc.), las regatas, competencias y torneos propician el nuevo tono de piel de la mujer. Los deportes, a pesar de la creciente democratización y como en tiempos pasados, siguen codificados según las clases sociales: el automovilismo (por su novedad y coste) era reservado para la burguesía; el tennis, la equitación, el polo y el yachting eran practicados por la aristocracia o alta burguesía; el golf, para burgueses maduros y el recién nacido balón cesto y el boxeo eran los deportes más populares.

Sin embargo, para la noche su imagen era elegante y sofisticada: turbantes, tocados con plumas, abanicos de plumas de avestruz, abundante joyería, todo era posible para dotar a una línea simple del traje de elegancia y refinamiento. Las actividades nocturnas siguen siendo las celebraciones, pero cada vez mas se celebran fuera de las casas: los establecimientos sociales que brindan estos servicios se multiplican así como los cafés y tés cantantes, donde se presencia funciones teatrales, musicales o danzarias a la vez que se conversa o toma el té.

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En el café. Flappers, 1920’s

Para concluir, este texto puede resumir la reacción de algunos ante los cambios de la época.

“Nos damos cuenta, sobre todo, de que estos de la primera posguerra son NUEVOS TIEMPOS, porque ellos han impuesto NUEVOS MODOS. No sólo nuevos modos de vestir (MODAS), sino también nuevos modos de vivir, de divertirse, de tratar a la gente, incluso, nuevos modos de pensar, de querer y de amar. Esta transformación, que en tiempos pasados hubiese exigido, por lo menos, uno o dos siglos para el tránsito, se ha realizado ante nuestra vista casi en un abrir y cerrar los ojos, después de la Primera Guerra Mundial…Acaso los años de la Revolución Francesa dieran ejemplo de algo parecido en lo que se refiere a trajes, costumbres, ideas y modales, pero es evidente que los progresos del mecanicismo, el confort material, los deportes, la multiplicidad de los medios de locomoción, son poderosos factores que en la época que reseñamos contribuyen al cambio en la manera de vivir de la gente, cambio que, por lo súbito, no halla paralelo en ninguna otra época.” (Max Von Bohen, Tomo IX)

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