Las gafas de sol

Necesarias para los invidentes, recomendadas para protegernos de la luminosidad extrema, adecuadas para marcar estilo…, las gafas de sol, complemento habitual en nuestros días, han acompañado la imagen de diversos personajes de la historia. Rostros como los de Ray Charles y Stevie Wonder no se identifican sin ellas, a John Lennon le caracterizó su imagen en sus últimos años de vida. Otros íconos del mundo artístico intentaron ocultar su identidad detrás de oscuras gafas de sol llegando a popularizarlas dentro y fuera de la pantalla: las enormes de Audrey Hepburn en “Desayuno con Diamantes” y las que, habitualmente, usaban otras estrellas como Ava Gardner o Grace Kelly. No descubrir oscuras intenciones a través de la mirada podría haber llevado a que rostros de políticos como Franco o Pinochet sean recordados con gafas de sol.

No en cuanto su uso, pero sí en su forma, para conocer el origen de las gafas de sol debemos remitirnos a la aparición de las lentes graduadas como resultado de la evolución de la óptica, cuyo inicio se ubica en la antigüedad.

Los hallazgos arqueológicos demuestran que, tanto en Mesopotamia como en Roma, se empleaban las lentes positivas para aumentar la visión al realizar inscripciones en las tumbas así como para provocar fuego. Los matemáticos griegos efectuaron estudios sobre óptica entre los siglos IV y III a.C. En la Edad Media los árabes le dieron continuidad a estas investigaciones y con ello surgió la óptica moderna al elaborar la primer lente de cristal. En el siglo XIII, un franciscano inglés –Roger Bacon (1210-1292)- estudiando a fondo la obra de la escuela árabe, talló en 1266 lentes en cuarzo y agua marina. Se le considera el inventor de los anteojos. A finales del mismo siglo aparecieron en Italia los primeros lentes convergentes para presbicia; para los miopes surgirían 100 años más tarde. Se montaron estos lentes en armazones de diversos materiales: madera, cuero, plomo, cobre y se les añadió un mango para sujetarlos. Pero aún su empleo era escaso, reservado para ancianos o especialistas que, por su labor, los necesitaban a manera de lupa.

Gafas del siglo XIII. Italia

Gafas del siglo XIII. Italia

Es a partir de los siglos XVI y XVII que comienzan a ser considerados los lentes como símbolo de intelectualidad y sabiduría, con ello, debido a una mayor demanda, se mejoró su estructura. Surgieron monturas con varillas, se le añadió el puente para apoyarlos en la nariz y se diversificaron los materiales de su elaboración. A lo largo de los siglos XIX y XX continuaron las innovaciones científicas y estéticas en el campo de los lentes y las gafas, las cuales se convirtieron en elemento habitual para quien las necesitase.

Aunque algunos historiadores afirman que las gafas de sol son tan antiguas como las graduadas, no se tienen demasiadas referencias que así lo confirmen. Se dice que en China, en el siglo XV, los jueces ahumaban los cristales de sus lentes para poder ocultar la expresión de sus ojos y que en 1623, un notario de la Inquisición española les dio el nombre de conservativos a las gafas protectoras del sol.

1780. Chardin. Autorretrato

1780. Chardin. Autorretrato

Lo cierto es que no es hasta 1920 cuando se introduce el uso de las gafas de sol y por primera vez se oferta en el mercado una amplia gama de lentes coloreadas. Desde entonces y, a diferencia de las graduadas, las gafas de convierten en un complemento de moda y comienzan a verse sometidas a los vaivenes del gusto estético en relación con los cambios de la moda en el vestir. ¿Por qué surgen en esta época y no antes o después? ¿Es que las radiaciones del sol no dañaban con anterioridad a la retina de mujeres y hombres?

1938. Revista Esquire

1938. Revista Esquire

El origen de las gafas actuales de sol está íntimamente relacionado con el cambio que se produce, en la década de los años 1920-1930, en las costumbres de la sociedad del mundo occidental. En cuanto al vestir se refiere, la década de los años veinte se identifica con el origen del traje moderno femenino. Es la época de los “happy twenties”, reflejo de unos años de posguerra, de gran inestabilidad y donde las flappers en EEUU fumaban y se maquillaban en público, dentro de una sociedad que quería, ante todo, olvidar la tragedia bélica ocurrida.

La silueta recta, la ausencia de curvas, la delgadez, eran parte del nuevo ideal de belleza que sustituye a la sensualidad de las curvas que potenciaba la imagen femenina en la etapa anterior. Para lograrlo, la práctica de deportes comienza a ser habitual en la vida de esta nueva mujer. La tez bronceada ya no identifica a una clase social inferior, la palidez era considerada anticuada y decadente. La nueva mujer no necesitaba, por tanto, de la sombrilla para cubrirse del sol, pero debía de encontrar una vía para proteger su vista de la intensa luminosidad que ya no sería tamizada por el quitasol. Era el momento de las gafas con lentes ahumados.

Los baños de mar, que antes de 1920 tomaban a primera hora de la mañana la gente distinguida en playas de moda como Biarritz, Ostende o San Sebastián (bajo un atuendo que incluía medias, mangas y tocado) se convierten, a partir de 1920, en algo común y se inicia la modernización del traje de baño. Aire, sol, juventud sana y deportiva…, elementos de alegría y vitalidad rebosante para una generación que deseaba olvidar los horrores de la guerra. Es la era de los deportes y las gafas oscuras acompañan tanto el atuendo del automovilista como a los deportes de verano e invierno. Y fueron las mujeres las que mayoritariamente se sumaron a esta moda como parte de su liberación e índice de una nueva vida que iba más allá de las tareas domésticas del hogar.

A partir de entonces, la evolución de las gafas, tanto en su diseño como en la aplicación de los adelantos tecnológicos en sus lentes, ha sido imparable. Las primeras gafas oscuras eran poco anatómicas, bastante rígidas y de forma redondeada con armaduras de carey o de materiales sintéticos en color. Esta forma se mantuvo durante las primeras décadas de su aparición. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se pusieron de moda para los hombres, bajo la influencia de la estética de militares y aviadores de Norteamérica, las gafas con lentes de espejo con finas armaduras metálicas, adquiriendo connotaciones de marcada virilidad, estilo que se mantuvo en vigencia y fue adoptado por algunos intérpretes del rock de finales de los años 50 como Lou Reed y Bob Dylan.

Gafas estilo 'New Look'. 1950's

Gafas estilo ‘New Look’. 1950’s

No fue precisamente protegerse del sol lo que hizo que muchos músicos de jazz, desde los años 40, introdujeran el uso de gafas con lentes muy oscuros; la vida nocturna y el hábito de trasnochar requería no mostrar el cansancio ocular que ello produce. Las gafas femeninas en los años cincuenta siguen la línea sofisticada marcada por el New Look de Dior. Las actitudes contestatarias de los jóvenes dentro de la llamada revolución juvenil de la primera mitad de los años 60 tomaron como referentes a personajes que, desde finales de los 50, encarnaban la rebeldía y que popularizaron también sus rostros con gafas: Juliette Greco, James Dean, Zbigniev Cybulski, entre otros.

Courrege 1965

Courrege 1965

Los jóvenes de los sesenta tenían donde escoger: desde la tendencia generada por el movimiento hippy con las grandes gafas al estilo Janis Joplin, hasta las múltiples propuestas de la costura oficial dentro de la ofensiva lanzada para recuperar el mercado de los jóvenes: gafas según la estética del op art, otras como complemento de la moda futurista de Courrège, las que surgen derivadas del estilo nostálgico “abuelita”…

Recientemente, las gafas con negras armaduras y lentes extremadamente oscuros que han popularizado los personajes de películas como “Reservoir Dogs”, retomadas por otras como “Men in Black” nos remiten a la relación que ha existido siempre entre el villano y las oscuras gafas de sol.

Debido a la cercanía que tiene este complemento con nuestro rostro, las gafas adquieren una dimensión especial, no solamente como vehículo para marcar una preferencia estética sino también un carácter, una postura…, se convierten así las gafas de sol en una especie de telón intermediario entre la visión que queremos tener del mundo y la que queremos que el mundo tenga de nosotros…

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