Bolsos. De la escarcela al Birkin Bag

Desde su origen, el hombre ha tenido que trasladar consigo imprescindibles pertenencias: los objetos mágicos para su protección, pequeñas porciones de alimento, las fichas de barro que el sacerdote-contable le entregaba a cambio de las mercancías que guardaba en los templos…, debía encontrar vías para que, cercanos a su cuerpo, pudiese llevar estos preciados objetos. Surge así el antecedente más antiguo de bolsos, monederos y billeteros.

A pesar de que se conoce su existencia desde tiempos remotos, la importancia y evolución de estos útiles complementos del vestir está en estrecha relación con el modo de vida de cada etapa de la evolución de la humanidad y con la estructura de la indumentaria de cada época. Bolsillos, bolsos, monederos y billeteras poseen una raíz común tanto en sus orígenes como en su uso.

Manuscrito de 1280

Manuscrito de 1280

En la Antigüedad las prendas de vestir utilizadas –túnicas y mantos- no poseían bolsillos; por ello, griegos y romanos llevaban pequeñas bolsas-monederos, hechas con piel de animales. Su uso desapareció y no fue hasta el siglo XIII cuando reaparece el bolso, sin duda, el más antiguo de estos complementos, definido en cuanto a su función, y, en general, en su forma, desde este momento de la historia. Casi a la par se tienen noticias de las dos primeras versiones del bolso: la escarcela y la limosnera.

La primera –conocida en castellano también como morral- era utilizada por los peregrinos para llevar en su travesía una pequeña despensa. Estaba confeccionada generalmente con piel de animal, su forma era cuadrada o rectangular y se caracterizaba por estar abierta en su boca, de manera tal que el viajero estaba preparado “para recibir y para dar”. Sobre su colocación, algunos expertos señalan que podría estar sujeta al cinturón, pero lo más común era que se llevase colgada, a manera de bandolera, con sus largas bandas de piel o tela. La limosnera era redondeada en su forma, por lo general más pequeña que la anterior y, aunque inicialmente su uso era tener disponible monedas para donaciones en la iglesia, pronto amplió sus funciones y se convirtió en objeto de lujo.

Escarcela del siglo XIV

Escarcela del siglo XIV

Las funciones estética y social de los primeros bolsos coinciden con el inicio de una nueva etapa en la evolución de la vestimenta en Europa Occidental. La mayoría de los estudiosos señalan que este cambio se produjo en los siglos XIV y XV, con el origen de la moda en el vestir, en su etapa artesanal y espontánea. Además de cambiar su atuendo con mayor interés y frecuencia, los nobles y burgueses de aquellas ciudades debían encontrar un medio más cómodo para el traslado de sus pertenencias, en una vida con mayor movilidad y actividad social. Es así como las limosneras se convirtieron en verdaderas joyas de artesanía, elaboradas en tejidos lujosos como la seda, profusamente bordadas y con cierres de diseños fantasiosos -en ocasiones reproducían en miniaturas catedrales góticas- realizados en oro o plata. Las llevaban sujetas a los cinturones de las prendas y, alguna vez, eran entregadas junto con su contenido, como pago de una deuda o en una transacción comercial. En ocasiones, los hombres utilizaban su cierre para sujetar la daga o espada.

 Grandes Crónicas de Francia. Siglos XIV-XV

Grandes Crónicas de Francia. Siglos XIV-XV

Durante el siglo XVI los bolsos decaen en el uso como complementos “a la vista”. Con el desarrollo del oficio de la costura y debido a la moda de prendas rígidas y volumétricas en el Renacimiento era posible esconder, en parte de la vestimenta, las pertenencias y las monedas.

Tanto los amplios jubones y calzones de los hombres como las voluminosas faldas de las mujeres permitían ocultar, a buen recaudo, los pequeños objetos de valor. Estas pequeñas bolsas en ocasiones eran cosidas a la ropa…, se estaban preparando las condiciones para el surgimiento de los bolsillos.

1802 Costume Parisien

1802 Costume Parisien

La reaparición del bolso –como complemento habitual femenino- se produce con el cambio que tiene lugar en la vestimenta de la mujer, durante la moda del Directorio Francés, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Conocida como moda a la antigüedad clásica, estaba inspirada en las túnicas griegas y romanas. La “vuelta a la naturalidad” proclamada por el Neoclacisismo hizo que desaparecieran miriñaques, corsés y materiales lujosos, para dar paso a vestidos-túnicas confeccionados en tejidos claros y ligeros, llevados sin apenas prendas interiores.La simplicidad de estos nuevos vestidos no posibilitaba esconder las pertenencias, como había sido habitual durante doscientos años. Resurge así el uso de un pequeño bolso denominado balandrán o retículo y bautizado con ironía como ridículo. Elaborados en tela, podían ser bordados y muy decorados y, durante el Directorio y la posterior moda Imperio, se denominaron “retículos” y popularmente fueron identificados como “ridículos”.

A partir de entonces y hasta nuestros días, el bolso ha sido un complemento esencialmente femenino. Su forma y diseño varían de acuerdo a las necesidades de lo que deben transportar en cada época y a merced de los vaivenes de la estética del momento. Aún cuando aparece el bolsillo en su vestimenta, la mujer no deja de usarlo. Queda establecida así la diferencia en la manera de trasladar las pertenencias entre ambos sexos: el hombre -una vez definido el patrón burgués en el vestir masculino- solamente necesitaba tener a su alcance el dinero, la mujer -más vinculada al mundo de la apariencia-, debía de trasladar mayor cantidad de útiles. El bolso ya es parte de la moda.

Bolos de principios del siglo XX

Bolos de principios del siglo XX

Desde el bolso emblema de la casa Chanel hasta la Birkin Bag de la casa Hermès (con un precio que asciende a 40.000 euros y para cuya adquisición los clientes deben de anotarse en una “lista de espera”), este complemento femenino se ha convertido en objeto de lujo. Mundialmente copiados, sus falsificaciones son cada vez más perfectas y, cual joya preciada, no son pocas las millonarias que dejan -a buen recaudo- el original en casa y asisten a galas, teatros o fiestas acompañadas por un flamante bolso “made in China”

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