Diseño Tecnologista

En las búsquedas del teatro de la segunda mitad del siglo XX se experimentó también con los adelantos tecnológicos puestos al servicio de la escenificación. Efectos luminosos y sonoros de controles electrónicos, utilización de hules, plásticos que se inflan, movimientos hidráulicos del escenario, efectos a base de la aplicación del laser en la iluminación y otros, se convierten en la base expresiva de este tipo de espectáculo representativo de aquellos teatristas que adoptan la línea formalista como respuesta al ambiente renovador del momento.

A partir de 1970 y paralelamente al desarrollo y expansión de los happening con su diseño ambiental, se producen espectáculo que, sin renunciar a las esencias conceptuales del teatro de la nueva vanguardia, demuestran una mayor preocupación por un teatro grandilocuente donde se le concede una gran importancia a la concepción visual del conjunto. Tal es el caso de las puestas llevadas a cabo por Robert Wilson y Richard Foreman en EE.UU. Wilson, cuya formación como pintor y arquitecto, enriquecían su trabajo como director teatral, dirigía sus búsquedas hacia espectáculos donde se conjugaba, a gran escala, ballet, drama y ópera a la manera wagneriana con apoyo de una espectacular solución visual.

Mientras que en los happenings y performances vanguardistas, apenas existía el ensayo, las puestas de Foreman y Wilson requerían meses de trabajo previo. Llamado por algunos teóricos como “teatro de las imágenes”, estos espectáculos fueron gradualmente incorporando todo el desarrollo de la tecnología, – luces, tramoya- como medios para lograr los efectos visuales deseados, como respuesta del teatro a la era del mundo audiovisual.

"Einstein On The Beach". Óera escrita por Philip Glass,  dirigida por Robert Wilson. McCarter Theatre, 1972

“Einstein On The Beach”. Óera escrita por Philip Glass, dirigida por Robert Wilson. McCarter Theatre, 1970’s

La puesta “Einstein en la playa” (1976) de Wilson sirvió de fuente inspiradora para los espectáculos visuales con impactantes soluciones en el diseño escénico que aparecieron en EE.UU. y Europa en la primera mitad de la década de los años ochenta. Se destacaron puestas como: Sueño Profundo (1985) y Agua brava (1986) del cineasta y escultor John Jesurum, en las cuales pantallas gigantes y monitores de televisión proyectaban diversas imágenes entremezclándose con las figuras de los actores, voces grabadas en off y gran despliegue de efectos luminosos.

Llevando a extremos la mezcla entre teatro y medios de comunicación, se desarrolló en Italia el llamado Teatro de los Medios de Comunicación. Dispuestos a convertir el escenario mismo en una pantalla, introducen en sus puestas imágenes de filmes de Fellini, clásicos como “Casablanca” o musicales como “Un americano en París”, acercándose a la tendencia escenográfica teategraph, anteriormente definida.

"Einstein on the Beach". Recreación del original

“Einstein on the Beach”. Recreación del original

Espectáculo de Bob Wilson

Espectáculo de Bob Wilson

A partir de los años noventa, la consolidación del postmodernismo marcó el fin de la línea que separaba las diversas maneras de abordar la creación artística. Había concluido una gran etapa de la historia del arte teatral iniciada con las vanguardias artísticas que propiciaron las reformas escénicas de principios del siglo XX. La experimentación de futuristas, constructivistas, dadaístas y surrealistas tuvieron su continuidad en las propuestas de las nuevas vanguardias de los años sesenta y setenta, para concluir con la adecuación al fuerte mercado de la cultura de masas.

Un siglo de búsquedas incesantes de nuevas maneras de hacer se han integrado como opciones de un “teatro oficial” que responderá a los intereses de sus creadores y a un determinado público. El retomar, de un pasado inmediato – característico de la actitud postmoderna- se traduce en la plástica escénica en un eclecticismo visual donde es imposible señalar la presencia de una tendencia escenográfica única. No obstante, esto no hubiera sido posible sin la voluntad de romper, sin la agresión, la crítica, en fin, la filosofía de un siglo de experimentación en ese acto único e irrepetible que es el hecho teatral

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s