El miriñaque (‘pannier’ o ‘hoop’)

La tendencia a sublimizar, ocultar, decorar, prolongar caderas, nalgas, cuello o cabeza, mediante variados y numerosos recursos -estructuras interiores, enguatados, alambres, etc.- es una constante a lo largo de la evolución de la imagen del hombre. La “fabricación” de un cuerpo que se adapte a las normas impuestas en cada época ocupa un importante espacio dentro del mundo de la apariencia y los códigos pautados han sido creados y difundidos por los grupos con mayor poder dentro de cada etapa histórica.

En una publicación anterior hablamos del verdugado francés, derivado de esa estructura que brindaba un volumen rígido a la silueta femenina típica de la moda del Renacimiento español. Como continuidad de dichos apuntes, nos detendremos hoy en otra estructura, de iguales principios pero forma diferente, que marcó toda la moda femenina del siglo XVIII. Nos referimos al miriñaque, denominado en francés ‘pannier’ y en inglés con el genérico término: ‘hoop skirt’.

De la forma triangular rígida propia del verdugado español, pasando por la circular del francés, se llega a un volumen diferente en la falda, achatada delante y atrás y abultada únicamente en las caderas. ¿Su origen?…es incierto, Boucher afirma que es una continuidad del ‘guardainfante’ llevado por las damas de la corte de España en la primera mitad del siglo XVII, sin que se difundiera su uso más allá de los palacios españoles. Se conoce que aparece por primera vez en París, en 1719, en la escena de los teatros donde, según algunos, lo llevaron ciertas actrices copiando la vestimenta escénica de las comediantas italianas…Los cronistas señalan que produjo grandes carcajadas en el público…con ello, su éxito estaba garantizado.

El contexto era propicio para que se propagara una moda tan excesiva. Si existe una época de gran artificio en los patrones e ideales de belleza, es el siglo XVIII. Desde el siglo anterior la corte francesa dictaba las pautas del vestir y exportaba un modelo en el cual la decoración del traje era profusa. La estética del Rococó influyó en los adornos del traje, recargando con cientos de cintas, lazos, rosetas, etc., tanto la falda como el cuerpo del vestido. La forma ideal de la parte superior de la silueta femenina se mantiene aplanada. Tal aplanamiento del pecho, contrastaba con el abultamiento de las caderas, efecto logrado por ese artefacto conocido como miriñaque o pannier (cesta), el cual limitaba la movilidad y alteraba toda la silueta natural.

Miriñaque

Miriñaque

Miiñaque

Miiñaque

En un inicio la forma de esta estructura era redonda y estaba formada por cinco o seis aros unidos por un tela encerada que hacía tal ruido al caminar por lo que se le dio el nombre de ‘chillones’. En poco tiempo, comenzaron a aplanarse delante y atrás los aros, dejando emerger todo el volumen hacia las caderas: había surgido la forma con que se reconoce al miriñaque. En adelante podía o no estar confeccionada con tela, lo principal eran los aros, los cuales garantizaban el volumen.

1740-60. Pietro Longhi. La presentación

1740-60. Pietro Longhi. La presentación

1745. Alicia Maria Carpenter, condesa de Egremont

1745. Alicia Maria Carpenter, condesa de Egremont

Su dimensión llegó a ser tal, que se usaron los llamados ‘miriñaques con codera’ que, debido a su amplitud lateral, posibilitaban a las damas recostar los codos sobre ellos.

Erichsen. Retrato de Catalina II

Erichsen. Retrato de Catalina II

Anuncios

2 Respuestas a “El miriñaque (‘pannier’ o ‘hoop’)

  1. El miriñaque no son los panniers. No confundir. El término miriñaque aparece en la década de 1840 en España como sinónimo popular de artificio o invento extravagante. Antes jamás se usó. Y se aplicó a las llamadas crinolinas o faldas de aros. En un principio con telas y después con cintas al crecer su diámetro y ser más higiénicas. El miriñaque, llamado también jaula o pollera, sustituyó a las rígidas faldas reforzadas de crinolina en la década de 1840 y recibiendo ese mismo nombre: crinolina.
    El pannier o alforjas, no tiene nada que ver ni con el miriñaque ni con el guardainfantes, que este si que se impuso en las cortes europeas hasta mediados del XVII sustituido por el guardainfantes francés, mucho más pequeño e impuesto por la reina francesa, que era española. Los panniers se colocaban a ambos lados de las caderas, y los había unidos por la parte trasera formando también volumen en esta parte, no todos eran planos por atrás, pero si por delante. La mujer debía verse la punta del zapato en posición rígida, eso demostraba ir a la moda: pecho plano, no con corsés, que no existían aún en el XVIII, sino con justillos acartonados bajo el peto, falda recta y corta dejando ver los zapatos. Jamás existió en el XVIII faldas de aros o miriñaques. Anacronismo propio de cine antiguo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s