Ropa para deportes: equitación y caza

La última publicación estuvo dedicada al vestido ‘trotteur’ o traje sastre, lo cual contribuyó a la simplificación del atuendo femenino. Ahora iniciamos unos apuntes sobre otro tipo de vestimenta la cual también contribuyó, en su momento, a que la imagen de la mujer se liberara de los excesos decorativos: la ropa para la realización de actividades deportivas.

A pesar de la práctica del deporte era común en las civilizaciones antiguas, comenzamos por la vestimenta femenina para una de las actividades de ocio más practicadas dentro de las altas clases en la era aristocrática: la monta a caballo y la cacería. La primera, llevada a cabo por los hombres desde tiempos inmemorables con un fin guerrero, no es hasta la Edad Media que aparece como deporte; la cacería, también de origen remoto, se convierte en distracción favorita de los soberanos, de sus cortes y de la aristocracia, a partir de los siglos XIV – XV.

1634-35. Diego Velázquez. La reina Margarita sobre caballo

1634-35. Diego Velázquez. La infanta Margarita sobre caballo

Hasta el siglo XVIII no existía una indumentaria específica para la realización de ambas actividades, más allá de los complementos propios para poder efectuarlas. La mujer, como ha sido ampliamente retratada, montaba a caballo con el mismo atuendo que asistía a las actividades propias de la vida de la corte. Así vemos a la reina los retratos de Velázquez a la reina Isabel de Borbón y a la infanta Margarita, ambas sobre caballos, con sus galeras, lechuguillas y tocados propios del conjunto cortesano según la moda renacentista española.

A partir de la primera mitad del siglo XVIII se observan ciertas adaptaciones del traje cortesano a la actividad de montar caballo: cuerpos independientes de las faldas (para brindad mayor independencia entre torso y extremidades inferiores en cuanto a movimiento), tocados de origen masculino (como el tricornio) …hasta que en la segunda mitad ya queda definido lo que se identificaría como ‘redingote’ (del inglés ‘riding coat’) y, con ello, el diseño de un tipo de vestimenta que se denominaría como “conjunto de amazona” o “vestido amazona”, por la definición de amazona como “estilo femenino en equitación que estipula la posición de ambas piernas hacia el mismo flanco del caballo”. Las presiones demandaban de la mujer un estilo de monta distinto al de los varones, pues resultaba “indecente” la monta tradicional en mujeres. A pesar de estas normas, no todas las mujeres de la nobleza adoptaron el estilo “a la amazona” en todo momento: Diana de Poitiers (amante de Enrique II de Francia) y María Antonieta, escandalizaron en su época por cabalgar siempre al estilo tradicional de los hombres.

1700's. Pierre Gobert. Mría Adelaida de Savoie, duquesa de Borgoña en conjunto de amazona.

1700’s. Pierre Gobert. María Adelaida de Savoie, duquesa de Borgoña en conjunto de amazona.

1746. Pesne. Sophie Marie Grafin Voss

1746. Pesne. Sophie Marie Grafin Voss

Más allá de la forma de montar, el conjunto femenino para las actividades ecuestres, quedó establecido a finales del siglo XVIII: líneas del vestir masculino, falda independiente de la chaqueta, con o sin blusa interior, tocado de uso masculino (después del tricornio se pasa a la chistera o sombrero de copa)…todo ello en tejidos “no ricos” como el paño de lana o derivados ‘discretos’ de la seda como los terciopelos y rasos opacos.

1776. Joshua Reynolds. Lady Worsley

1776. Joshua Reynolds. Lady Worsley

Thomas Hudson. Retrato de Nancy Fortesque en traje de monta azul oscuro.

Thomas Hudson. Retrato de Nancy Fortesque en traje de monta azul oscuro.

1803. Journal des Dames et des Modes_

1803. Journal des Dames et des Modes_

1826. Petit Courrier des Dames

1826. Petit Courrier des Dames

1830 Riding Clothes

1879. Ropa de monta

1879. Ropa de monta

1900's. Amazonas

1900’s. Amazonas

1901. Conjunto de amazona con bloomers

1901. Conjunto de amazona con bloomers

A principios del siglo XX, aparecen mujeres osadas que incorporan los célebres ‘bloomers’ como sustituto de las largas faldas para poder montar ‘a lo masculino’…se iniciar así la lenta lucha de la mujer por independizar sus extremidades inferiores…

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