Robert Kalloch y la ‘screwball comedy’

Robert Kalloch con la actiz Ida Lupino

Robert Kalloch con la actiz Ida Lupino

Con gafas y de aspecto académico, Robert Kalloch se destacó como diseñador de vestuario para cine durante el apogeo de la comedia ‘screwball’ de la productora de cine ‘Columbia Pictures’(1932-1940).

Con la denominación de ‘screwball comedy’ se identifica a un subgénero de la comedia americana que surgió a mediados de los años treinta del siglo XX. Su popularidad coincide con los años de la gran depresión en EEUU ya que se convirtió en una vía de escape a los problemas que acosaban al público de los años 1930-40.

El término ‘screwball comedy’ podría traducirse como ‘comedia loca o zigzagueante’, tomado de un tipo de lanzamiento del baseball (la palabra ‘screw’ por si sola significa tornillo). Según el ‘Blog de Rivendel’ (http://rivendel.wordpress.com/2006/12/11/la-screwball-comedysignificado-y-caracteristicas/), el “género tiene mucho que ver con estos términos, se podría definir como comedia a la que le falta un tornillo, y en la que los personajes zigzaguean a su libre albedrío, muchas veces resolviendo situaciones o realizando acciones de la forma más inverosímil”.

Robert Kalloch inició su carrera como diseñador de moda de alta costura para una clientela selecta: miembros de la realeza británica, personalidades de la alta sociedad norteamericana y estrellas de cine. Siendo ya famoso, es contratado por Columbia Pictures como diseñador principal de los estudios, con ello, la productora quería elevar el nivel de sus películas para ser considerada del mismo status que las cinco competidoras: Universal Pictures, Fox Film Corporation, United Artists, Warner Bros y Metro-Goldwyn-Mayer. En sus inicios, la Columbia Pictures, afrontaba sólo producciones de bajo presupuesto (serie B) y a partir de 1924, se fue especializando en la producción de westerns, seriales y películas de acción y, poco a poco, con forme las cuentas del estudio se iban saneando e incrementado; pudieron ir afrontado proyectos con presupuestos más elevados.

El impulso definitivo llegó cuando los Cohn (propietarios de los estudios) contrataron a un joven director, Frank Capra, quien entre 1927 y 1939 llevó a la compañía a realizar producciones de más calidad que implicaban mayores necesidades presupuestarias. Y entre el presupuesto, lógicamente, entraba contratar a un diseñador de estudio con prestigio.

El mayor éxito le llegó a la Columbia llegó en 1934 con ‘Sucedió una noche’ (It happened one night). La película ganó muchos premios, entre ellos 5 Oscars. El diseñador del vestuario: Robert Kalloch, cuyas creaciones para Claudette Colbert se convirtieron en piezas memorables, así como los conjuntos diseñados para Irene Dunne en ‘La pícara puritana’ (1937).

Claudette Colbert en "Sucedió una noche"

Claudette Colbert en “Sucedió una noche” (Frank Capra, 1934)

Claudette Colbert y Clark Gable en "Sucedió una noche" (Fran Capra, 1934)

Claudette Colbert y Clark Gable en “Sucedió una noche” (Fran Capra, 1934)

Cary Grant y Rosalind-Russell, en "Luna Nueva" (1940).

Cary Grant y Rosalind-Russell, en “Luna Nueva” (Howard Hawks, 1940).

"Vivir para gozar" (George Cukor, 1938)

“Vivir para gozar” (George Cukor, 1938)

"La pícara puritana" (1937)

Irene Dunne y Cary Grant en “La pícara puritana” (1937)

Kalloch abandonó la Columbia y trabajó durante un breve período en el MGM (1941-1943), para retirarse y dedicarse como creador freelance hasta su muerte, con tan sólo 54 años. Kalloch era conocido como una personalidad extremadamente tímida, que muchas fobias incluye estar en una posición vertical, mientras viajaba en el asiento trasero de un automóvil (que tenía que acostarse, cubriendo su cabeza con una manta!). Fue incluido en el ‘Costume Designers Hall of Fame’ en el año 2004.
Con las ‘screwball comedies’, el diseñador de vestuario podía recrear la imagen de los personajes con bastante libertad. Sus sencillas historias y optimistas mensajes, debían estar acompañados con un vestuario que cumpliera con un doble objetivo: belleza y atractivo visual para curar depresiones y, a la vez, identificación por parte del espectador.

Ante la gran crisis producida por el ‘Crack’ había que salir del cine con deseos de disfrutar de las pequeñas cosas y vivir los momentos intensamente…y, aunque no lo parezca, el vestuario de los actores contribuyeron mucho a ello…

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