GOLILLA Y VALONA. La ‘grandeza española’ soportada por un cuello.

1622-23. Autorretrato. Velázquez

1622-23. Autorretrato. Velázquez

La imagen del cortesano español de los años que van entre 1620 y 1660 están grabadas en nuestro imaginario gracias, fundamentalmente, a los retratos de ese grande: el pintor Diego Velázquez. Para todos es conocida la silueta que el peculiar atuendo y peinado brinda a las niñas, adolescentes y damas de la corte española…tampoco olvidamos el rostro de los hidalgos españoles, vestidos de negro con sus cabezas soportadas por los peculiares cuellos característicos de ‘lo español’.

Esta manera de vestir coincide con el reinado de Felipe IV de Austria (o Habsburgo) (1605 –1665), llamado ‘el Grande’ o ‘el Rey Planeta’, rey de España desde 1621 hasta su muerte. Su reinado, en el orden interno, a pesar de seguir una política reformista, se vio envuelto en una recesión económica que afectó toda Europa, y que en España se notó más por la necesidad de mantener una costosa política exterior. La hegemonía heredada de su abuelo Felipe II se derrumbó ante el poderío de la Francia de Luis XIV, ante quien Felipe IV se vio doblegado.

Anónimo. Alonso Martínez de Espinar

Anónimo. Alonso Martínez de Espinar

1623-24. Velázquez. Felipe IV

1623-24. Velázquez. Felipe IV

Felipe IV estableció reformas en 1621, con disposiciones para contener el exceso de vestiduras y muebles, a que se atribuía la creciente miseria pública, llegándose a hacer registrar las tiendas por los esbirros, y quemar en las plazas vestidos y alhajas, prohibidos en las pragmáticas como ruinosos.

1621-32 Velázquez. Don Pedro de Berberana y Aparregui

1621-32 Velázquez. Don Pedro de Berberana y Aparregui

Hacia 1623 Felipe IV obliga por ‘pragmática’ a usar la VALONA, pero siempre colocada sobre la GOLILLA. Su uso perduró hasta el siglo XVIII. El uso de la LECHUGUILLA había comenzado a decaer, sobre todo entre los hombres, quienes son los primeros en abandonarla. En los primeros años del nuevo siglo XVII encuentran en el encaje y el lino la sustitución del rizado cuello LECHUGUILLA. La VALONA, por su parte, designaba a un cuello de lino amplio, levantado alrededor de la nuca y que rodeaba el rostro y que podría estar profusamente adornado con encaje.

Ni LECHUGUILLA, ni la VALONA a la manera francesa, encajaban en el ambiente de austeridad que deseaba el monarca español para sus cortesanos. Por tanto, impone que fueran sustituidos por una simple VALONA (al estilo español: pequeña y sin encajes), colocada sobre una GOLILLA (pieza de tela endurecida, a manera de alzacuello), conformando así, el típico cuello cuyo uso caracterizaba únicamente a los cortesanos españoles.

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