SOBRE LOS OFICIOS DE LA COSTURA – Los TINTOREROS, un oficio ‘diabólico’

1537. Ilustración en un manuscrito iluminado

1537. Ilustración en un manuscrito iluminado

Merece la pena detenernos nuevamente en la estructura gremial medieval de los oficios relacionados con la vestimenta y, en especial, la de otro de los oficios esenciales dentro del proceso de elaboración de las prendas. Nos referimos a los tintoreros. 

En el siglo XIV, época en que los gremios de artesanos se encontraban en desarrollo y adquisición de poder, ninguna asociación podría existir legalmente sin una licencia, ya sea de parte del rey, el señor, el príncipe, el abad, el alguacil, o el alcalde del distrito en el que se proponía establecerse.

Entre estos gremios, uno de los más numerosos eran los tintoreros. Sobre la actividad realizada por éstos existía, desde la antigüedad, cierta desconfianza, algo que se agudizaría en la Europa medieval cristiana. Abundan fuentes que subrayan el carácter inquietante, si no diabólico, de un oficio prohibido a los clérigos y desaconsejado ‘al común de los creyentes’. De ahí que el tintorero siempre estuviera vigilado y marginado. A lo largo de la Edad Media el oficio de tintorero -diferenciado del de comerciante de paños o de materias colorantes- estuvo severamente reglamentado. Desde el siglo XIII, se documentan textos que nos informan de su organización, enseñanza, derechos y obligaciones, además de una lista de colorantes permitidos y de los prohibidos.

La industria textil fue una de las que tuvo mayor importancia en el Occidente medieval, lo que provocó que en todas las ciudades pañeras los tintoreros fueran numerosos y poderosamente organizados. Pero también serían frecuentes los enfrentamientos con otros gremios como pañeros, tejedores y curtidores. Estatutos, leyes y reglamentos reservaban a los tintoreros el monopolio de las prácticas de teñido, no pudiendo dar color a las fibras textiles los pañeros ni tejedores, lo cual daba origen a constantes litigios.

1482. British Royal Library

1482. British Royal Library

Las ordenanzas o reglamentos gremiales prohibían también teñir una tela o trabajar con una gama de colores para la que no se tuviera licencia. En el caso de la lana, por ejemplo, a partir del siglo XII, si se es tintorero de rojo, no se puede teñir de azul y vicecersa. Sin embargo, los tintoreros de azul con frecuencia se hacen cargo de los tonos verdes y los tonos negros, mientras que los tintoreros de rojo asumen la gama de los amarillos.
Dyer.
Esa estricta especialización de las actividades de teñido es una consecuencia más de la aversión bíblica por las mezclas, que impregna todo el medievo, tanto en los ámbitos teológico y simbólico como en la vida cotidiana y la cultura material. Mezclar, remover, fusionar, amalgamar son ‘actos’ que con frecuencia se consideran infernales, puesto que transgreden la naturaleza y el orden de las cosas impuesto por el Creador.

1545. Ilustración de un manuscrito

1545. Ilustración de un manuscrito

Todos aquellos que se ven obligados a practicarlas debido a sus tareas profesionales (tintoreros, herreros, boticarios, alquimistas) despiertan desconfianza o son sospechosos de ‘hacer trampas’ con la materia.

Así, los tintoreros fueron, hasta el siglo XVIII, artesanos reservados, misteriosos e inquietantes….

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s