SOBRE LOS OFICIOS DE LA COSTURA – Los BARBEROS- PELUQUEROS o el oficio de embellecer el rostro y el pelo.

1705. Barbero

1705. Barbero

Aunque existía como oficio desde la antigüedad, nos detendremos en la actividad de este profesional de la apariencia en los siglos XVII y XVIII. 

A partir de la Edad Media, la actividad de los barberos no se reducía al arreglo del rostro y peinado del hombre, sino que, producto de decisiones de las autoridades de la Iglesia Católica que prohíben entre los siglos XII y XIII, que los clérigos siguieran practicando operaciones de cirugía, éstas comienzan a ser efectuadas por los barberos. Adquiere entonces esta profesión una categoría no conocida anteriormente. Y también comienza, en el transcurso de los próximos 6 siglos, una competencia entre barberos y médicos cirujanos.

Hasta la mitad del siglo XV los barberos continuaron haciendo cirugías y todo tipo de curaciones, sin mayores problemas. En 1450, en Inglaterra, los barberos, por decisión del Parlamento, quedarían restringidos a sangrías, extracciones dentales y corte y cuidado del cabello. En algunos países se les autorizaba a recibir una vez al año cadáveres para diseccionarlos y estudiar anatomía humana.

Esta ‘ampliación’ de las actividades, hizo que los barberos fueran reunidos en uno de los gremios más prestigiosos. En el año 1096 los barberos de Francia formaron su primer gremio. En 1308 en Londres se creó la “Worshipful Company of Barbers”; en 1371 los barberos franceses formaron otra “guild” que se mantuvo en activo hasta la Revolución Francesa.

1632. Barbero

1632. Barbero

En Inglaterra las corporaciones de cirujanos funcionaron junto con las compañías de barberos hasta 1745. A partir de ese año, por decisión del rey Jorge II de Gran Bretaña, las corporaciones serán separadas y los barberos deberán limitarse a sus funciones de corte y arreglo del cabello. El rey Luis XIV en Francia tomará la misma medida pocos años después. Esto producirá una declinación y una pérdida de prestigio en la profesión de barbero. A partir de la segunda mitad del siglo XVII, las barberías se vuelven lugares frecuentados por gente de bajo nivel social, y los barberos pierden respeto y categoría social.

1762. Taller de pelucas

1762. Taller de pelucas

Pero un cambio en la moda propiciará un resurgir del prestigio de estos especialistas. Se trata de la moda del peinado de finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII. Con ello, los barberos se reconvierten en peluqueros, recobrando su celebridad y adquiriendo, algunos, una considerable fortuna. Las extravagancias de la moda, y sobre todo, del peinado adoptado por las mujeres, desde la invención de los polvos para dotar la deseada ‘estética de la vejez’, abrieron la imaginación de los artistas encargados de elaborar los complicados peinados femeninos o pelucas masculinas.

1771. Peluquero francés

1771. Peluquero francés

1771 A French hairdresser with fine coat and small-sword

1771. Peluquero

1775. Interior de una barbería

1775. Interior de una barbería

Los peluqueros, además de diseñar, elaborar y colocar las pelucas, tendrían la tarea de mantenerlas en buen estado periódicamente. Las pelucas del siglo XVIII fueron famosas por sus diseños espectaculares. Poco a poco, todo aquel que pudiera pagarla, comenzó a usar pelucas, cuyo diseño era una tarea complicada, y se transformó en todo un oficio de primerísima necesidad.

Esta celebridad propició que sea en el siglo XVII cuando se comience a mencionar en los documentos a los peluqueros. Aunque desde la antigüedad, tanto el ‘tensor’ romano, como los barberos y fabricantes de pelucas en la Edad Media eran verdaderos peluqueros en el sentido de ‘peinadores’ (ya que arreglaban el cabello de acuerdo con la estética de la época), también afeitaban, teñían el cabello y trabajaban en el cuidado de las uñas.

1772. Barbero

1772. Barbero

1775 Mlle des Faveurs a la Promenade a Londres

1775 Mlle des Faveurs a la Promenade a Londres

A pesar de ello, en muchas cortes y casas nobles, los grandes señores confiaban el cuidado de sus cabezas a sus ayudas de cámaras, y los peluqueros debían conformarse con cortar el cabello a la gente del pueblo. Es por entonces que aparecieron los peluqueros de señoras, adquiriendo notoriedad por esta labor. Llegó a existir algunos peluqueros con fama de ‘artistas’, cuya actividad era tan demandada que las damas debía pedir ‘hora’ para hacerse peinar.

1771. Peluquero

1771. Peluquero

1780 La Brillante Toillete de la Déesse du Gout

1780 La Brillante Toillete de la Déesse du Gout

Entre los peluqueros de los siglos XVII y XVII cuyos nombres han quedado registrados en la historia, se encuentran:

– MONSIEUR CHAMPAGNE: Primer celebre peluquero destacado en Francia en 1663. Su clientela incluía la princesa Marie de Gonzague, francesa, reina consorte de dos reyes polacos: Władysław IV Vasa y John II Casimir Vasa. Se dice que poseía un temperamento tal que en varias ocasiones se enfadaba y dejaba a la cliente con el peinado a medias, llegando hasta a insultar a damas de la más rancia aristocracia. En 1663, poco después de su muerte, su nombre fue utilizado para titular una comedia –“Champagne le coiffeur”- presentada en el Théâtre du Marais.

– LEGROS DE RUMIGNY: Fue el peluquero oficial de la corte francesa y, por tanto el de Madame de Pompadour, entre otras cortesanas. En 1675 Legros escribió y publicó “L’Art de la Coeffure des Dames Francoises”, libro sobre peluquería, en el cual incluyó la técnica para realizar 38 peinados diferentes (considerado una lectura obligada entre la alta sociedad parisina) y abrió una escuela de peluquería.

– LÉONARD-Alexis Autié. Conocido simplemente como Monsieur Léonard, peluquero favorito de la reina Maria Antonieta. Autor, conjuntamente con la célebre Rosa Bertin, de los tocados monumentales levado por las cortesanas de la época. Cuando el estallido de la Revolución Francesa, Léonard huyó del país, estableciéndose en Rusia, donde pudo dar continuidad a su profesión debido al prestigio alcanzado más allá de las fronteras francesas.

1771. Caricatura

1771. Caricatura

En 1777 existían aproximadamente 1,200 peluqueros trabajando en París. Con la generalización del uso de la peluca, se presenta un conflicto entre los peluqueros ‘estilistas’ y los peluqueros ‘hacedores’ de pelucas, tarea que comenzaron a realizar los barberos, especializándose en las técnicas de hacer, empolvar y mantener las pelucas.

A pesar de estos enfrentamientos, para esta fecha, ya estaban bien definidos ambos oficios: el de peluquero y el de barbero, quedando éste como el profesional de arreglar el rostro, cabello y peluca de los hombres y el peluquero, como ‘estilista’ al servicio de las modas capilares de las mujeres.

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