SOBRE LOS OFICIOS DE LA COSTURA – MILLINER: un oficio especial.

A sailor's coarse linen and a milliner's assistant's à la modeEn la publicación del 4 de enero (Sobre los oficios de la costura VI – “Los sastres, los nuevos gremios de costureras y la Galerie du Palais en la Francia del siglo XVII”) señalamos cómo en 1675, Luis XIV estableció el gremio de costureras de París, como consecuencia de la gran demanda de artesanos especializados en el oficio de la costura. Llegados al siglo XVIII nos detendremos en breves apuntes sobre un término, cuya traducción no existe al castellano y que definió una profesión más de los llamados ‘oficios de la costura’, que en el siglo XVIII desarrollaban las mujeres.

Hoy en día, con el término ‘milliner’ se define a los sombrereros, sin embargo, en el Diccionario Inglés de Oxford se aclara su significado para el habitante del siglo XVIII: “artesana de artículos pequeños y accesorios de lujo sean o no procedentes de Milán, vendedora de un millar de artículos”. El vocablo “millinery“” se deriva de “Millaners“, comerciantes de la ciudad italiana de Milán, que viajaban hasta el norte de Europa para vender tejidos de sedas, cintas, adornos y ornamentos de la ropa, general. Las primeras referencias sobre esta profesión aparece en crónicas del siglo XVI, reflejando que estos ‘viajantes merceros’ eran recibidos por las familias de la aristocracia europea, la cual esperaba con ansias las novedades de la moda italiana, en el momento, foco del buen vestir.

1787. Milliners shop

1787. Milliners shop

Estos expertos en vender novedades decorativas, trasladaban también los famosos sombreros de paja de Florencia, comercio muy lucrativo por la fama de estos finos tocados, ricamente adornados. Este pudo haber sido la razón de que en Inglaterra, con el término se identificara después a las sombrereras.
Ya en el siglo XVIII, en el continente, los merceros se había separado en dos ramas: los sombreros por un lado, y por otro, las creadores de pequeños detalles y complementos del traje como las cintas, los lazos, lo adornos del traje y los guantes, quedando en Inglaterra identificado, por el resto del siglo con la denominación de ‘milliner’ (por el origen de la actividad) y en francés como “marchande de modes”, vinculado más al carácter de ‘vendedora’ de esta profesional.

1746. La vendedora de modas

1746. La vendedora de modas

Llamémosla “marchande de modes”, “comerciante de modas” o “milliner”, su labor se diferenciaba de la de una costurera por trabajar en confecciones de poca complejidad o adornos tanto para prendas civiles como para uniformes militares. Tenía mayor libertad en el ejercicio de su actividad, pues no dependía de un patronaje preconcebido. Con la prenda ya realizada, proponía dónde colocar la cinta o el lazo y cómo y con qué material decorar las partes de las prendas (no en el caso de los uniformes militares donde cada ornamento estaba perfectamente codificado). De llegar a tener prestigio y calidad en su labor, podía ser reclamada en los hogares de clases pudientes y llegar a tener aprendices y un taller.

Llegaba con su pequeña caja o baúl lleno de cintas y fornituras y se las mostraba a la cliente, realizando sugerencias de qué y cómo adornar su vestido, su tocado…

Es precisamente, una “marchande de modes”, “milliner” o “comerciante de modas” la que marcaría el antecedente más directo del diseñador de moda…

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