Franz Xaver WINTERHALTER – Difusor de la moda ‘neo-rococó’ del Segundo Imperio Francés.

1864. Winterhalter, La emperatriz Isabel de Austria

1864. Winterhalter, La emperatriz Isabel de Austria

Mucho antes de existir las revistas de moda, una de las vías que ejercía más influencia para divulgar estilos o tendencias en el vestir, fueron los medios de carácter artístico. Dentro de ellos, el retrato constituyó un arte cuyo alcance como difusor de modas es reconocido. Nos detendremos en la figura de Franz Xaver Winterhalter (1805 – 1873), pintor y litógrafo alemán especialmente conocido por sus retratos de la realeza de mediados del siglo XIX.

La divulgación de los nuevos patrones estéticos del vestir ha sido la premisa fundamental para la aceptación de una moda. ¿Cómo se efectuaba esta difusión en épocas anteriores? El contacto social, las visitas en misiones políticas o económicas fueron las primeras vías para promover las modas. Desde mediados del siglo XVII la moda era gestada en los salones y corte franceses y para tener informadas a las cortesanas de otras naciones sobre la manera de vestir en ese centro de modas, surgieron las Pandoras, muñecas a tamaño natural que eran vestidas por las damas de la alta sociedad francesa y enviadas en carruaje por toda Europa. (ver publicación: LAS MUÑECAS PANDORA. ¿Un “bello mal” para los mortales?, del 2 de enero de 2012). En 1672 apareció en Francia el primer folleto dedicado a modas: el “Mercure Galant“; a partir de entonces, se produjo una verdadera eclosión de pequeñas revistas de modas, muchas de ellas con grabados y dibujos, antecesoras de la prensa especializada de nuestros días.

No obstante el desarrollo que llegaron a alcanzar estos medios de difusión, aún en el siglo XIX y las primeras décadas del XX, los medios de carácter artístico -literatura, teatro y ópera- continuaron comportándose como vías efectivas para implantar y divulgar modas. Jóvenes de toda Europa copiaron la manera de vestir de Werther, actrices como Elenora Duse, Lina Cavalieri, Sarah Bernhardt, fueron ídolos que toda mujer quería seguir al deslumbrar a los espectadores con la magnificencia de sus lujosos trajes. No pocas damas encontraron en esto el principal motivo para asistir a la ópera, cima resplandeciente de esa fiesta mundana que era el teatro.

Pero también la pintura, a través de los retratos, constituyó una vía importante de promoción de moda y estilos de vida al alcance de unos pocos. Desde la pintura de corte que inmortalizaba a los miembros de una casa real, hasta aquella que reflejaba a damas y caballeros de la aristocracia y posterior burguesía, el retrato detallaba con minuciosidad los tejidos, bordados y toda la decoración del traje en moda, ‘humanizando’ el referente mucho más que los figurines que se publicaban en las cada vez más numerosas revistas de moda.

842. Winterhalter. La joven reina Victoria

1842. Winterhalter. La joven reina Victoria

Más allá de la función propagandística de poderes o políticas, y de la idealización –en muchos casos- no solamente de rostros y cuerpos sino de la propia vestimenta- el retrato no solamente es fuente para el estudio actual del traje sino que constituyó un medio eficaz de promoción de modas.

Franz Xaver Winterhalter, ca.1865

Franz Xaver Winterhalter, ca.1865

Franz Xaver Winterhalter Winterhalter (cuya biografía se encuentra ampliamente documentada) entró en los círculos cortesanos en 1828, cuando se convirtió en maestro de dibujo de Sofía Guillermina de Suecia. La oportunidad para establecerse más allá del sur de Alemania llegó en 1832, estableciéndose en Italia entre 1833 y 1834. Posteriormente se trasladó a Francia donde se destacó en los salones artísticos en 1836 y se convirtió pronto en pintor de moda. Para la corte del rey Luis Felipe de Francia, realizó numerosos retratos de los miembros de su gran familia. Su éxito le permitió ganarse la reputación de especialista en retratos dinásticos y aristocráticos debido a su habilidad de combinar la pintura y la lisonja e intensificar la ostentación oficial con la moda del momento.

Como el “pintor de príncipes”, Winterhalter era muy solicitado en la mayoría de las cortes europeas. Entre sus muchos clientes de lo más alto de la sociedad de la época se encontraba: la reina Victoria de Inglaterra y otros nobles de la casa real inglesa; aristócratas de Suiza, Bélgica, la reina Isabel II de España, la familia real de Portugal, Polonia, Rusia, las altas clases de México, entre otros personajes. Su popularidad aumentó después del ascenso al poder en Francia de Napoleón III.

1850's. Winterhalter. Alexandra Iosifovna, Gran duquesa de Rusia

1850’s. Winterhalter. Alexandra Iosifovna, Gran duquesa de Rusia

1850's. Winterhalter. Gran Duquesa Olga Nikolaievna

1850’s. Winterhalter. Gran Duquesa Olga Nikolaievna

1859. Winterhalter. Condesa Alexander Nikolaevitch Lamsdorff

1859. Winterhalter. Condesa Alexander Nikolaevitch Lamsdorff

Durante el Segundo Imperio francés se convirtió en el retratista principal de la corte y de la familia imperial. La hermosa emperatriz Eugenia llegó a ser una de sus modelos favoritas y en 1856 Winterhalter pintó la que sería su obra maestra: “La Emperatriz Eugenia rodeada de sus damas de compañía”, la cual fue aclamada por el público y expuesta en la Exposición Universal de 1853.

1855. Winterhalter. La emperatriz Eugenia rodeada de sus damas en Waiting,, Château de Compiègne

1855. Winterhalter. La emperatriz Eugenia rodeada de sus damas en Waiting,, Château de Compiègne

1850's. Winterhalter.Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses.

1850’s. Winterhalter.Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses.

Winterhalter fue testigo de las caídas de unas dinastías y el ascenso de otras pero, gracias a su constancia, ello no le afectó profesionalmente. Consolidó un estilo como pintor de retratos adaptando su técnica al lujo y la atmósfera relajada de la época, su hedonismo y animación. Sus modelos femeninas vivían en un clima social que posibilitaba al pintor desbordar todas sus habilidades en la reproducción de las costosas vestimentas.

Nadie como él fue capaz de evocar la ligereza de los tejidos propios de la moda de mediados del siglo XIX: tules, organzas, satenes, encajes…las faldas de grandes volúmenes formadas por volantes…los adornos de lazos, las cintas… también las perlas, los diamantes, las diademas reales…, pero, sobre todo, supo transmitir el ‘aire’ , ese estilo de uno de los momentos de la moda femenina de mayor lujo y esplendor, emanado de la corte francesa y reproducido en todos los salones de Europa y América.

1857. Winterhalter. Retrato de la Emperatriz María Aleksándrovna, esposa del zar Nicolás II de Rusia

1857. Winterhalter. Retrato de la Emperatriz María Aleksándrovna, esposa del zar Nicolás II de Rusia

1855. Winterhalter. Anna Dollfus, Baronesa de Borgoña

1855. Winterhalter. Anna Dollfus, Baronesa de Borgoña

Sin duda, entre la emperatriz Eugenia y Winterhalter, la difusión de la moda de la crinolina estaba garantizada…en breve, entraría en el escenario Charles Frederic Worth…

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