SOBRE LOS OFICIOS DE LA COSTURA –Las COSTURERAS a PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX

Charles Baugniet (Belgian 1814–1886) «Seamstress» 1858Como hemos visto, el hombre había sido, durante siglos, el ‘protagonista visible’ en los oficios de la costura y la apariencia. Los sastres habían monopolizado los gremios manteniendo la exclusividad en el prestigio y el control de la producción. Pero a partir del siglo XVIII las mujeres van ganado terreno en varias de las actividades relacionadas con la apariencia.

En publicaciones anteriores hemos comentado que en 1675, Luis XIV estableció el gremio de costureras de París, como consecuencia de la gran demanda de artesanos especializados en el oficio de la costura; a principios del siglo XVIII se reconoció la labor de la “marchande de modes”, “comerciante de modas” o “milliner”, dedicada a confecciones de poca complejidad o adornos tanto para prendas civiles como para uniformes militares y posteriormente, se estableció el de las sombrereras.
woman quilter in Marseiile
Llegado a principios del siglo XIX, con el aumento de la demanda de ropa a la moda por parte de una clase burguesa adinerada que comienza a aflorar en la mayoría de las naciones occidentales, las mujeres costureras ‘free lance’ van asumiendo el papel hasta ese momento prohibido. A pesar del reconocimiento antes señalado de la actividad artesanal femenina dentro de los gremios, el férreo control que ejercían estos impedía un desarrollo lógico de la actividad de los oficios de la costura adecuado a las nuevas estructuras del consumo y a la industrialización del sector textil.

Modista con asistente atendiendo a una cliente

Modista con asistente atendiendo a una cliente

Costurera de principios del siglo XIX

Costurera de principios del siglo XIX

La aparición de la actividad independiente de algunos artesanos coincide con la descomposición gradual de los gremios, los cuales cada vez tenían menos control sobre producción individual de sus trabajadores hasta desaparecer a lo largo del siglo. No olvidemos que la Revolución Industrial propiciaría la liberación económica –productiva y de mercado- la cual afectaría, lógicamente a la actividad artesanal. Pero no es hasta la segunda mitad del siglo XIX que la industrialización se aplica a la ropa, no obstante, con el avance en la industria textil, se abarata y diversifica la oferta de tejidos, lo cual propició un aumento de las confecciones, por entonces, aún manual.

A principios del siglo, la manera de proveerse de ropa era, en las clases menos favorecida, a través de la costura en el hogar: coser era una habilidad que toda mujer debía dominar desde su más temprana edad. Esta labor podía ser compartida con las sirvientas, en las casas que podían permitírselo y con las costureras ‘externas’ o pequeñas tiendas en aquellas que podían pagarlo.

descargaEs la época en que muchas jóvenes se desplazaron hacia las ciudades, en las que se incorporan a talleres como costureras o trabajan por su cuenta ofreciendo sus servicios a las casas de los burgueses. Muchas llegaron a establecer una relación estrecha con sus clientas y las sesiones de ‘pruebas’ eran acompañadas por tertulias con servicio de té incluido. Otras, lograban abrir establecimientos donde atendían a las damas en tiendas-salones en las que la actividad comercial se realizaba en un ambiente relajado con oferta de refrigerios y golosinas a las clientas.

Las condiciones de trabajo de las ‘obreras de la aguja’ distaban mucho de ser las adecuadas para las jóvenes o en muchos casos, adolescentes. El horario de trabajo era abusivo –jornadas de casi 20 horas- y el resultado de tantas horas de actividad sedentaria afectaba la salud de las costureras, que entraban a los talleres antes de salir el sol y lo abandonaban cuando ya era de noche. Las enfermedades más frecuentes sufridas por estas jóvenes, según datos recogidos, eran afectaciones pulmonares, circulatorias, entre otros.

Pronto cambiaría un poco esta situación. La industria entraría de lleno en la confección de ropa, la máquina de coser doméstica revolucionaría las costumbres en cuanto a la realización…La segunda mitad del siglo XIX sería testigo de grandes cambios en el sistema moda: desde los hábitos de consumo, producción y distribución…y es en este panorama donde aparecería la figura del diseñador de moda…el modisto o ‘

’…

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