El TRAJE BURGUÉS MASCULINO. La ‘Jazz Era’ (1920-1929). Introducción

jazzageNo es gratuito que muchos historiadores consideren el siglo XIX como el ‘gran y largo siglo XIX’, ya que comienza antes (con la Revolución Francesa de 1789) y termina realmente después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Muchos fueron los cambios que se sucedieron después de este conflicto bélico, entre ellos, un nuevo orden mundial cuyos efectos se vislumbraron en los siguientes años, conocidos como los primeros del período de entre-guerras, que la historiografía occidental divide en cuatro etapas: la recuperación postbélica (1919-1924), el auge económico (1925-1929), la gran depresión (1929-1933/1936) y la gestación de la 2ª Guerra Mundial (1933/1936-1939). 

En estos años, comienza a emerger cada vez con mayor fuerza, el modo de vida de EEUU, joven país que se convierte en el paradigma de la innovación y la energía del verdadero nuevo siglo XX. Las formas musicales que más impactaron en la década de 1910 y 20 – ragtime, el blues y el jazz – surgido desde la comunidad afro-americana, son reconocidas como emblemas de la cultura norteamericana.roaring-twenties

Su música, sobre todo el jazz, inunda las ciudades de Europa, los ídolos de la gran pantalla, una vez consolidado el ‘star system’ se convierten en referentes de moda. La sociabilidad relaja sus formas e Inglaterra lucha por mantener el cetro en cuanto a la elegancia británica…sin lograrlo…eran nuevos tiempos, de personas que querían olvidar los horrores de la guerra. La diversión, el baile y la vida nocturna con cierto frenesí caracterizarían a esos ‘locos años 20’ (‘the roaring twenties’ o ‘the happy twenties’). lroaring_twenties

La imagen de una década de prosperidad, de vida desenfrenada, de contrabandistas y mafiosos, aletas y el ‘hot’ jazz, flappers, bailes maratonianos… está grabada como típica de los años 20’s. Sin embargo los cambios ‘de fondo’ producidos después de la Primera Guerra Mundial hacen que esos años fueran también de conflictos social y cultural profundos.

La formalidad rígida de la ‘era Eduardiana’ se rompe. La influencia norteamericana y los nuevos ídolos de la propia Inglaterra propician que se produzca un cambio evidente en la manera de vestir masculina. Tal fue la influencia que ejerció el Príncipe de Gales.

1932. Príncipe de Gales, futuro Rey Eduardo VIII.

1932. Príncipe de Gales, futuro Rey Eduardo VIII.

Eduardo VIII del Reino Unido (en inglés Edward Albert Christian George Andrew Patrick David), después conocido como duque de Windsor (1894 – 1972) fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India, desde la muerte de su padre el 20 de enero de 1936 hasta su abdicación el 11 de diciembre del mismo año. Antes de su ascenso al trono, Eduardo ostentó sucesivamente los títulos de príncipe Eduardo de York, príncipe Eduardo de Cornualles y York, duque de Cornualles y Rothesay, y príncipe de Gales. A lo largo de la década de 1920, Eduardo, como príncipe de Gales, representó a su padre, el rey Jorge V, en el país y en el extranjero en muchas ocasiones. Existen registros de sus desapegos al protocolo y manera de actuar poco ‘ortodoxa’ para los cánones británicos. Su rango, viajes, buena apariencia y soltería lo convirtieron en una figura sumamente popular: casi tanto como una estrella de cine, que recién estaban surgiendo.

A diferencia de su padre, al que nunca se le veía sonreír, mostraba jovialidad con respecto al resto de la realeza y conocida es su fama de mujeriego compulsivo y de mantener otras conductas imprudentes durante los años 1920 y 1930. En el apogeo de su popularidad, se convirtió en la celebridad más fotografiada de su tiempo y establecía pautas en la moda masculina, dirigidas hacia una mayor informalidad en el vestir.

El duque de Windsor o príncipe de Gales en vestimenta deportiva

El duque de Windsor o príncipe de Gales en vestimenta deportiva

 

Príncipe de Gales en conjunto informal con americana y gorra

Príncipe de Gales en conjunto informal con americana y gorra

Todo ello incidió en que se cambiaran los códigos del ‘buen vestir’… también en Inglaterra. Lo nunca soñado para los conservadores ingleses sucedió: el smoking ‘destronó’ al frac. Tanto es así, que en una edición de 1922 sobre la etiqueta se señala: “Para un hombre que no puede permitirse el lujo de tener dos trajes de frac, el smoking es de mayor importancia. Se usa todas las noches y casi en todas partes, mientras que el frac solo es necesario para los bailes, cenas de gala, y en un palco de la ópera”.

La era del smoking se acaba de iniciar…

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