ISABELLA DE PORTUGAL, DUQUESA DE BORGOÑA. Promotora de un estilo.

1477. Felipe el bueno de Borgoña y su corte (detalle)Jean Miélot le presenta su traducción del Traité sur l'Oraison Dominicale

1477. Felipe el bueno de Borgoña y su corte (detalle)Jean Miélot le presenta su traducción del Traité sur l’Oraison Dominicale

En varias ocasiones nos hemos referido a la corte de Borgoña, al mencionar uno de los estilos del vestir denominado por algunos como ‘Gótico Tardío’, expresión extrema de la moda Gótica que surge en Europa a finales del siglo XIII y se extiende hasta mediados del siglo XV. Cuando ya en la Italia renacentista se percibía un estilo nuevo, iniciado primero en Florencia y definido en la ciudad de Venecia, aún en Francia y otros países centroeuropeos se mantuvo la influencia de la llamada Moda de Borgoña hasta 1476.

El Ducado de Borgoña fue uno de los Estados más importantes de la Europa medieval, independiente entre 880 y 1482. El feudo del duque de Borgoña correspondía aproximadamente con la región actual francesa de Borgoña. Gracias a su riqueza y vasto territorio, el ducado fue tanto política como económicamente muy importante. Técnicamente eran vasallos del rey de Francia, pero los duques de Borgoña supieron mantener una política propia.

Uno de los momentos de mayor esplendor de la corte de Borgoña fue durante el mandato de Felipe III, Duque de Borgoña llamado “Felipe el Bueno” (en francés Philippe le Bon), (1396 –1467), hijo de Juan I Sin Miedo y bisnieto del rey Juan II de Francia, de la dinastía Valois. En 1409 contrajo matrimonio con Micaela de Valois (hija de Carlos VI de Francia), con la que no tuvo descendencia. Micaela falleció en 1422.En 14 24 contrajo matrimonio con Bona de Artois (también bisnieta de Juan II de Francia), con la que tampoco tuvo descendencia. Bona de Artois murió en 1425.

1450. Rogier van der Weyden, Felipe el bueno

1450. Rogier van der Weyden, Felipe el bueno

Es la tercera de las esposas de Felipe III a quien dedicamos esta publicación: Isabel de Portugal, hija del rey Juan I de Portugal, quien contrae matrimonio con el duque en 1430, momento de mayor esplendor de esa corte que sería referente del buen gusto de la época y que, según algunos autores, lugar donde se evidencia la aparición de la moda en el vestir.

La corte del ducado de Borgoña, durante el mandato de Felipe el Bueno ha sido descrita como extravagante. A pesar de mantener un contacto cercano con la floreciente cultura burguesa, sus códigos aristócratas fueron marcados de manera en estrecha relación con la caballeresca y el concepto del caballero medieval, llegando a crear su propia orden en 1430, la Orden del Toisón de Oro, a imagen y semejanza de la legendaria de los Caballeros de la Mesa Redonda.

Pero a pesar d esa ‘vocación’ arraigada a las órdenes de caballería, la corte del ducado de Borgoña fue considerado como la de mayor esplendor de Europa, y convertida en líder de buen gusto y centro de la moda. Sus productos de lujo (entre ellos los textiles) eran demandados por toda la élite aristocrática del resto de las cortes.

 

Petrus Christus, Isabel de Portugal con St Elizabeth

Petrus Christus, Isabel de Portugal con St Elizabeth

El 19 de octubre de 1429, con una flotilla de unos 20 barcos y acompañada por casi 2,000 portugueses, Isabella dejó Portugal para siempre. Después de un duro viaje de once semanas, en el cual se perdieron varios navíos y gran parte del ajuar de la novia, el convoy llegó a Sluys, puerto de la ciudad belga de Brujas. La boda religiosa se ofició después de dos semanas de su llegada, en 1430.

La infanta portuguesa tuvo que integrarse al estilo de vida del ducado de Borgoña, diferente para ella. Proveniente de una corte con esplendor en la que sus padres se interesaron no solamente por una educación formal cortesana sino por desarrollar su inteligencia y conocimientos (Isabella dominaba a la perfección varios idiomas, conocía de artes y letras), no estaba acostumbrada a tanta magnificencia y lujo.

La infanta portuguesa tuvo también que soportar las infidelidades de su esposo, algo habitual dentro de la vida de las soberanas de la época. Desde el inicio del enlace, el duque le dejó claro que no tenía intención de cumplir sus votos de fidelidad. En contraste con el estilo típico de los nobles y la realeza de la época (la de mantener una sucesión de amantes o favoritas en la corte), Felipe no tenía preferencias entre las damas cercanas. En cambio, mantuvo sus numerosas mujeres como amantes, varias a la vez, quienes presentarían con periodicidad a sus hijos ilegítimos.Philip_the_Good_and_Isabella_of_Portugal

Isabella era una mujer refinada e inteligente, disfrutaba de estar rodeada de artistas y poetas, convirtiéndose en una generosa mecenas de las artes. Pero también desde su boda hasta su muerte en 1471, esta extraordinaria mujer se rebeló contra las restricciones sociales de su época y jugó un papel importante en las negociaciones internacionales en nombre de Borgoña. Supo considerar, además, el papel que jugaría su imagen como reflejo del poder de la corte que representaba, por lo que no dudó vestirse según el estilo borgoñés con las prendas confeccionadas con ricos tejidos de seda, con el talle alto, el vientre abultado, la larga cola y los enormes tocados puntiagudos.

En el retrato de Petrus Christus, parte del ala izquierda de un tríptico ‘Isabel de Portugal con St. Elizabeth’, la duquesa lleva el surcote propio del estilo de Borgoña, con talle alto, escote en ‘V’, festoneado con armiño al igual que los puños de las mangas. El tejido lujoso de seda brocada, el tocado ‘de cuernos’ o ‘henin dividido’…caracterizan la silueta de la moda femenina de la segunda mitad del siglo XV. Otros retratos de la portuguesa, destacan la moda de la ‘frente despejada’ también propia del estilo de Borgoña.hb_50.145.15

Rogier van der Weyden. Isabel of Portugal

Rogier van der Weyden. Isabel of Portugal

Después de perder a dos de sus hijos y distanciada de su marido y de la corte desde 1457, Isabelle de Portugal muere en Dijon en 1471. Su último hijo sería Carlos I de Valois, quien sería duque de Borgoña y cuya hija, al casarse con el emperador Maximiliano ligaría la herencia borgoñona al linaje de los Habsburgo en la persona del hijo de ambos, Felipe el Hermoso, que contraería matrimonio con la reina Juana de Castilla.

Sin haber sido una mujer hermosa, la inteligencia y personalidad de la duquesa de Borgoña posibilitó que, a través de sus misiones diplomáticas, contribuyera a ‘esparcir’ por el continente una moda tan excesiva como atractiva. Solamente así se entiende la supervivencia de un estilo en una época en que, más al sur, se estaba gestando otro bien diferente: el Renacimiento.

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