SOBRE LOS OFICIOS DE LA COSTURA –LAS TIENDAS A PRINCIPIOS EL SIGLO XIX

Hace meses que no retomamos la ‘serie’ dedicada a los oficios de la costura. La última publicación fue sobre “Las Planchadoras” (11 de mayo de 2013), después de hacer recorrido varios de las actividades relacionadas con el arte del vestir, desde el surgimiento de los gremios, con apuntes breves sobre: tintoreros, calceteros, sastres, zapateros, barberos-peluqueros, milliners, abridores de cuellos, entre otros.

A pesar de que ya hemos hecho una publicación dedicada a las tiendas (“Ir de compras”, 20 de mayo 2013), hoy retrocedemos en el tiempo para realizar unos breves apuntes sobre las tiendas relacionadas con la moda, en los primeros años del siglo XIX.

1809. Interior de una tienda de tejidos en Londres: Harding, Howell & Co’s

1809. Interior de una tienda de tejidos en Londres: Harding, Howell & Co’s En: Ackermann’s Repository of arts,fashions and politics.

Como todos deben conocer, la ropa realizada industrialmente no constituyó una oferta común en el mercado hasta que la industria de la confección comienza su imparable desarrollo a partir de la segunda mitad del siglo XIX. A principios del siglo, solamente existía con cierto nivel de desarrollo la confección industrial de ropa interior masculina y femenina, constituyendo esta, la primera oferta de ropa ‘ya hecha’ a la venta de los consumidores.

1818. Interior de una tienda de tejidos

1818. Interior de una tienda de tejidos

Por tanto, las tiendas relacionadas con la moda y la apariencia en las primeras décadas del ochocientos se dedicaban, ante todo, a ofertar tejidos, calzado y otros elementos complementarios como: chales, calzado, sombreros, etcétera. También existían establecimientos en los que se ofertaban objetos de mercería (cintas, lazos, tiras de encaje), así como botones, corchetes y resto de detalles necesarios para construir y/o adornar la vestimenta.

La industria textil, ampliamente desarrollada desde finales del siglo anterior, posibilitó que la oferta de la materia prima para el vestido se multiplicara. Tejidos de algodón y lana abundaban en muchas cualidades, algodón estampado y la muselina, siente ésta unas de las materias favoritas de la época. Las tiendas para ofertar estos productos se multiplicaron en las grandes ciudades y las más famosas eran ubicadas en la planta baja de edificios ya construidos, donde los lino-pañeros (término con el que se conocían a los comerciantes de tejidos), disponían sus ofertas en amplios armarios donde los dependientes, generalmente hombres, mostraban a las clientes las novedades de los tejidos disponibles.

Como novedad, se comienza a vender ‘a crédito’, ‘fiando’ a los compradores y llegando a un acuerdo en las condiciones de pago (se conoce que no pocos comerciantes llegaron a quebrar por esperar más de un año a que se le pagaran los productos).

Se tiene constancia de que en Londres, en el año 1813, la empresa Clark y Debenham (conocido en posteriormente como sólo Debenhams) anunció que tenía en venta algunas prendas, realizadas con gran variedad de tejidos. Con ello, podríamos afirmar que antes de la iniciativa del considerado como primer diseñador de moda, Charles Frederic Worth de abrir su casa de modas en 1858, ya existía la oferta, a muy baja escala, de algunos vestidos en estas tiendas de tejidos.

Desde el siglo anterior, los establecimientos dedicados a la venta de cualquier producto comienzan a buscar cómo llamar la atención de los potenciales clientes ‘invadiendo’ las calles. Bajo toldos, al frente de la tienda, presentaban sus productos lo cual creó no pocos litigios con las autoridades, por el uso indebido de las áreas reservadas al transeúnte. Así, desde finales del siglo XVIII se define lo que será la estrategia visual publicitaria de mayor impacto para las tiendas: los escaparates o vitrinas. Grandes ventanas de arco acristaladas caracterizarán las fachadas de las tiendas más exitosas de las primeras décadas del siglo XIX.

1810. Waithman & Sons Warehouse

1810. Waithman & Sons Warehouse

En cuanto a la ubicación de las tiendas, además de las situadas en construcciones a pie de calle, surge la moda de las llamadas ‘galerías’ o ‘arcadas’. En este tipo de construcciones se destacaron principalmente los establecimientos de París, donde, desde el siglo anterior ya se habían establecido las tiendas en las galerías, siendo, por supuesto, la más famosa las ubicadas en el Palais-Royal.

Galerie du Palais-Royal

Galerie du Palais-Royal

Con la ubicación de los comercios en galerías -calle cubierta y peatonal- se permite realizar las compras de manera cómoda, sin peligros y con la seguridad que ofrece la vista controlada de los tenderos y sus ayudantes.

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