RUTH SAINT DENIS y el VESTUARIO “ORIENTALISTA” PREVANGUARDIA

dance_stdenisDebido al éxito que ha tenido la publicación dedicada a Löie Fuller y por la relación temática, dedicamos estos apuntes a otra de las grandes figuras de la danza que, como Fuller, se adelantó al tiempo con sus aportes rupturistas con el ballet clásico.

Nos referimos a Ruth St.Denis, bailarina estadounidense, coreógrafa, pedagoga y pionera de la danza moderna considerada, por muchos, como una de las grandes mujeres de todos los tiempos. Destacada, ante todo, por el papel que jugó en el desarrollo de la danza moderna norteamericana. Creadora del programa de danza de la Universidad Adelphi (Long Island, New York) en 1938, uno de los primeros departamentos de danza en una universidad estadounidense. Desde aquel momento, el programa ha sido uno de los basamentos del área de arte escénico de la universidad.

St. Denis fue una bailarina innovadora que combinó con éxito su pasión por el baile con un gran interés en las prácticas espirituales, una sinergia que se reflejaba en sus coreografías, funcionando tan bien como en su filosofía de enseñanza. A lo largo de su larga carrera, St. Denis entendió claramente cómo nutrir la danza con elementos espirituales, a través de lo cual cultivó su imagen artística como la personificación del baile como un acto místico, que dotaba a sus danzas el carácter de “performance sensual y espiritual”.

Nacida como Ruth Denis en 1879, creció en una pequeña granja en Nueva Jersey, donde fue introducida por su madre en los ejercicios derivados de las teorías desarrolladas por François Delsarte (músico y profesor francés, más conocido por ser el creador del ‘método Delsarte’, estilo interpretativo basado en conectar la experiencia emocional del actor con una serie de gestos que observó en las relaciones humanas). Este fue el comienzo de su formación danzaria y su ‘instrumento’ en el desarrollo de su técnica en el futuro.

3110039045_2bcea6a261_oEn 1894, después de años de práctica con el ‘método Delsarte’, debutó como bailarina en un espectáculo en un teatro local, hasta que fue contratada por el afamado dramaturgo y productor teatral estadounidense David Belasco quien la animó a cambiar su apellido por St. Denis. En 1904, estando de gira en Buffalo, Nueva York, en una farmacia advierte un cartel de publicidad de los cigarrillos “Deidades”, cuya imagen era de la diosa egipcia Isis. St. Denis quedó cautivada y desde ese mismo momento se sintió atrapada por la necesidad de crear danzas que expresan el misticismo que la imagen de la diosa le transmitió. A partir de entonces, St. Denis se sumergió en las filosofías orientales.
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En 1905, St. Denis dejó la compañía de Belasco para comenzar su carrera como solista. La primera pieza que resultó de su interés por el Oriente fue “Radha”, creada para contar la historia de Krishna y su amor por una doncella mortal. La pieza se estrenó en 1909 convirtiéndose en una “celebración de los cinco sentidos” acorde a la corriente orientalista que existía en la época. A pesar de su coreografía no era culturalmente exacta o auténtica, era expresiva, recreaba la cultura oriental y muy entretenida para el público contemporáneo.
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En 1911, un joven bailarín llamado Ted Shawn vio St. Denis actuando en Denver. Fue amor a primera vista artístico. En 1914, Shawn solicitó ser su alumno y pronto se convirtió en su pareja artística y esposo. Juntos fundaron Denishawn, la “cuna de la danza moderna americana”. Una de sus más famosas alumnas fue Martha Graham. Otros bailarines notables como Doris Humphrey, Lillian Powell , Evan – Burrows Fontaine y Charles Weidman también estudiaron en Denishawn . St. Denis sirvió de inspiración para sus jóvenes estudiantes, mientras que Shawn enseñaba las clases de técnica. Ruth St. Denis y Ted Shawn también tuvieron un papel decisivo en la creación del legendario festival de danza, “Jacob’s Pillow”.
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Esta artista, cuya obra es indicativa de su interés en el misticismo exótico y la espiritualidad renovó asimismo en la plástica escénica…en este caso, no con el aire expresionista de Löie Fuller sino con la introducción de un vestuario menos efectista, en coherencia con la temática y en su interés por remitirse a otros mundos y otras culturas: japonesa, chica, indú, birmana, de Egipto antiguo…No obstante, para algunas coreografías -como el solo “Tagore Poem” (1929)- concibió un vestuario de gran fuerza expresiva, más cercanos a los de Fuller y a las posteriores propuestas de Isadora Duncan a base de tejidos colgantes, drapeados…cercano al clasicismo griego.
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El aporte de Ruth St. Denis en su búsqueda hacia el orientalismo sirvió también para ‘abrirle’ el camino a los talentos que recogería el visionario empresario Sergéi Diágilev en sus famosos Ballets Rusos. Esa es otra historia…

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