El “READY TO WEAR”, el prêt-à-porter y la democratización de la indumentaria.

1942. Conjunto confeccionado como "ready to wear"

1942. Conjunto confeccionado como “ready to wear”

 

En la publicación del 23 de noviembre de 2013 (Claire Mc Cardell y el ‘American Look’) realizamos, como introducción al tema, algunos apuntes sobre la situación de la costura oficial francesa por las afectaciones del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Por esos años, la industria de la confección se había desarrollado grandemente desde los inicios del siglo XX, tanto en Europa como en Estados Unidos. Pero aún sus diseños no poseían la calidad ni variedad en sus diseños y, sobre todo, las variables de sus tallas eran muy limitadas.

El ‘ready to wear’ (muchas veces identificado con las iniciales RTW) nace ‘oficialmente’ en EEUU, como resultado del tipo de producción de moda que, desde inicios del siglo XX, se desarrollaba en los muchos pequeños talleres que existían en la nación norteamericana, dedicados a adaptar la moda europea a los gustos de la mujer americana.

¿Cuál era la diferencia entre esa adaptación y la que se realizaba en Europa? ¿Por qué se le otorga el ‘copyright’ a EEUU y no a la ropa industrial realizada en el ‘viejo continente’?

La respuesta se basa, sobre todo, en su propia definición: la costura industrial con variedad y calidad en el tallaje y el diseño. Mientras que en Europa se seguían los sistemas de costura industrial masificada (sin calidad ni variedad en tallas) o a medida (con calidad pero de mayor coste y no de adquisición inmediata), la demanda de la mujer de la clase emergente de EEUU de ropa de coste asequible y de calidad, propició el desarrollo de una nueva forma de crear ropa industrial.

La utilización de patrones estándar para cada variable de biotipo, los equipos utilizados para el corte y las técnicas de confección… se convierten en los factores esenciales para poder ofertar ropa de costes bajos.

Pero para ello, el factor diseño era fundamental y en eso los diseñadores norteamericanos –sobre todo mujeres- supieron establecer un sistema novedoso, que inauguraría lo que Lipovetsky denomina ‘la segunda revolución democrática de la moda’.

La necesidad de la variedad del tallaje para la confección de prendas de vestir industriales se había manifestado anteriormente EEUU. Existió una experiencia que justifica que fuera la nación pionera en esta nueva manera de crear y producir moda: sus antecedentes se encuentran en los inicios del siglo XIX.

Sears 1935

Sears 1935

En este caso, no se trataba de vestimenta para mujeres ni siquiera para civiles: sino de la confección de uniformes para los soldados de la guerra anglo-estadounidense de 1812, también conocida como Guerra de 1812 (War of 1812, en inglés). En este conflicto -que enfrentó a los Estados Unidos contra el Reino Unido y sus colonias canadienses, que lucharon entre 1812 y 1815 por tierra y mar- y gracias a los avances tecnológicos, los uniformes militares fueron las primeras prendas de ropa de confección con variedad de tallas, producida en masa para abastecer a las tropas del país. Se procedió al sistema de toma de medidas, su estandarización y reflejo en los patrones de los conjuntos uniformados. Había nacido la génesis del “ready to wear”.

Posteriormente, en 1845, la empresa “Brooks Brothers” establecida en Manhattan, New York, produce los primeros conjuntos para civiles ‘ready to wear’ en la etapa conocida como la ‘Fiebre del Oro’ donde miles de hombres y mujeres se trasladaron a las tierras del oeste de EEUU con la ilusión de enriquecerse. Llegados de muchos lugares de dentro y fuera del país, necesitaban ropa, a bajo coste, pero con el tallaje adecuado para garantizar su inmediato uso.

Pero esta experiencia no pasó a formar parte habitual de la manera producir moda hasta entrada la década de 1920. Con el aumento del poder adquisitivo en gran parte de la sociedad de EEUU, el empleo estable y el sistema de créditos, se potencia el consumo familiar e individual. La publicidad entra de lleno en todas las familias a través de la televisión y los medios en general: la obsolescencia planificada de los productos se convierte en algo necesario… Todo ello produce una ruptura radical con la sociedad de la preguerra en la que el alto modernismo todavía era una fuerza subterránea.

Pero todavía faltaba algo esencial para que el producto tuviera la calidad deseada: el estudio de las tallas. En 1937 el Departamento de Agricultura de EEUU preparó el estudio de las medidas del cuerpo de la mujer con el fin de crear un sistema de dimensiones que podría servir para toda la industria del vestir. Durante 1939 y 1940, alrededor de 15.000 mujeres estadounidenses participaron en una encuesta nacional llevada a cabo por la Oficina Nacional de Economía Doméstica del Departamento de Agricultura de EEUU. Fue el primer estudio científico a gran escala de las medidas del cuerpo de la mujer. Un técnico tomaba 59 medidas de cada voluntario, que estaba vestido sólo con ropa interior. A los voluntarios se les pagaba una pequeña cuota por participar. Los resultados del estudio publicados en 1941 en un documento: “Women’s Measurements for Garment and Pattern Construction”.

Es así como, una vez articulada el nuevo sistema de crear moda, los artículos confeccionados de ropa fueron percibidos por el consumidor norteamericano como ‘modernos’. Y en lugar de ver la compra de ropa de producción masiva como una “pérdida de la individualidad”, las mujeres estadounidenses comenzaron a aceptar estas piezas valorando, sobre todo: ser asequibles, de diseño y rápidamente usables.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Albert Lempereur, diseñador francés especializado en ropa juvenil, se trasladó a EEUU con el fin de estudiar los sistemas americanos de confección y trasladarlos a Francia. Una vez en la capital de la m

Conjunto 'ready to wear' de 1945

Conjunto ‘ready to wear’ de 1945

oda, se traducirá literalmente la denominación americana “ready to wear” al francés: “prêt-à-porter“.
Una década después de ser importado de EEUU como solución a una industria confeccionista de calidad: el prêt-à-porter es aceptado y oficializado en Europa como Moda, a través del “Salón Internacional del prêt-à-porter”, celebrado en la capital francesa en 1963.

Más información: http://readywearclothing.wordpress.com/history-a-push-for-mass-production/

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