EL CALZADO. USO Y SIGNIFICADOS en el EGIPTO ANTIGUO

Por Diana Fernández (extracto del texto publicado en Revista de Arqueología del siglo XXI, Año nº 29, Nº 328, 2008, págs. 26-33)

Sandalias de papiro de Tutankhamon.1323 a.C.

Sandalias de papiro de Tutankhamon.1323 a.C.

Un descubrimiento reciente, mediante el análisis de los huesos del pie de un esqueleto humano de hace 40.000 años, nos ha revelado que ya, desde entonces, se usaba el calzado. Esta investigación llevada a cabo por los paleontólogos Erik Trinkaus y Hong Shang, de la Universidad de Saint Louis, Missouri, EEUU, nos brinda la evidencia más antigua de la que se tiene constancia sobre el uso de este complemento. El esqueleto encontrado ha sido fechado con precisión, lo que nos confirma que el calzado se comenzó a utilizar entre las poblaciones euroasiáticas primitivas en el Paleolítico Superior.

No queda duda que el calzado tiene su origen en la Prehistoria, cuando el hombre decide cubrir su pie con pie¬les enrolladas, como solución para protegerse del frío y poder realizar, sin molestias, largas caminatas por terrenos irregulares. Constituye un elemento utilitario, que posteriormente adquiere no solamente un carácter decorativo -al variar sus formas, decoración y materiales a la par que el resto de la indumentaria-, sino que trascendió a convertirse en símbolo, en objeto-fetiche, por poseer una dosis de variados significantes relacionados con el poder, la riqueza, el pudor, el sexo, el erotismo…

A pesar de que desde tiempos remotos el hombre conocía cómo proteger sus pies, los habitantes de las primeras civilizaciones sedentarias comúnmente andaban sin calzado. Tanto los sumerios como los hombres y mujeres de los posteriores imperios de Babilonia y Asiria, generalmente iban descalzos. La sandalia es el tipo de calzado más antiguo en estas regiones, lo que resulta comprensible por ser de fácil elaboración, confeccionada en cuero o en fibras vegetales trenzadas y atadas a una suela con diversos anchos y formas. En Sumer también existen referencias del calzado cerrado procedente de los pueblos de montaña a quienes se les debe su introducción en Mesopotamia y en las civilizaciones mediterráneas. Su uso era sólo para ocasiones muy especiales por las altas clases.

Según las características geográficas y el modo de vida, el calzado puede presentar algunas particularidades. Surgidas de la necesidad y el ingenio humano, vemos que protegerse completamente el pie era necesario para el traslado por un suelo irregular en los habitantes de las altiplanicies y montañas que van desde Capadocia hasta el Indo. De aquí surge un calzado cerrado, elaborado en piel con una fuerte suela y la punta curvada para garantizar que no quedara atrapada al andar. De igual forma lo llevaron persas, fenicios y otros pueblos y, posteriormente, se introduce en Sumer como parte del traje ceremonial. Con ello se evidencia tanto su carácter jerárquico y de poder, como su sentido ritual en las civilizaciones antiguas y su relación con las altas clases y la religión.

Menkera y su esposa. IV Dinastía

Menkera y su esposa. IV Dinastía

En los primeros tiempos del Egipto antiguo, tanto el hombre común como el faraón andaban descalzos en sus actividades cotidianas y solamente calzaban sandalias en alguna ocasión especial. Como parte del culto de los egipcios a la higiene y la limpieza del cuerpo, los pies eran atendidos por pedicuros, quienes garantizaban su cuidado y embellecimiento. Gradualmente cubrirse los pies llegó a adquirir significantes de distinción, así como funciones ceremoniales y funerarias. Los sacerdotes desarrollaron un verdadero culto a la sandalia, estableciéndose normas muy estrictas que debían cumplir en relación con esa prenda cada vez más valorada: “Llevan los sacerdotes solamente vestido de lino y calzado de papiro y no les está permitido ponerse otro vestido ni otro calzado” (Herodoto II: 37).

Sandalias de oro de Sheshonq II (ca. -890) Dinastía XXII. Tanis.  Museo Egipcio del Cairo

Sandalias de oro de Sheshonq II (ca. -890) Dinastía XXII. Tanis. Museo Egipcio del Cairo

 

Sandalias de oro de Tutankhamon, cincelada con motivos asiáticos y africanos.

Sandalias de oro de Tutankhamon, cincelada con motivos asiáticos y africanos.

Otros textos hacen mención a la sandalia otorgándole una simbología que encerraba en sí la noción de prosperidad, según el testimonio de Herodoto: “Los quemmitas cuentan que muchas veces se les aparece Perseo por la comarca, y muchas veces en su templo, que se encuentra la sandalia que ha calzado, tamaño de dos codos, y que cuando la sandalia ha aparecido, todo Egipto prospera” (Herodoto II: 91). No queda duda de que el pié y el calzado fueron en Egipto símbolo de autoridad y de poder económico, tal como señala Alejandra Cersósimo, egiptóloga, en su trabajo “Las Sandalias en el Antiguo Egipto”.

Es frecuente también su referencia dentro del culto funerario, de gran importancia para esta civilización. En el proceso de embalsamamiento se incluye el calzado del difunto para garantizarle una vida exitosa en el “más allá”. Las sandalias blancas juegan un rol central en el rito funerario como símbolo de pureza, puesto que el difunto debía aproximarse a Osiris llevándola puestas ya que con ello, estaba libre de polvo o suciedad.

Sandalias blancas, de función ritual.  XI dinastía. Asyut. Hacia el 1950 a.C

Sandalias blancas, de función ritual. XI dinastía. Asyut. Hacia el 1950 a.C

Las sandalias comunes en Egipto eran elaboradas en fibras, ya fueran de papiro o de hojas de palmera datilera; también podían ser de cuero e incluso de madera. Las reservadas a actos funerarios, eran decoradas en oro o marfil, como las encontradas pertenecientes a los faraones Psusenes I (1036-989 a.C.) y Sheshonq II (890 a.C.). Las suelas tenían variadas formas, sujetándose por medio de una tira introducida entre el primero y segundo dedo para unirse en la garganta del pié con otras que unían la parte posterior a la suela, la cual podía poseer la punta curva.

Sandalias egipcias

Sandalias egipcias

Portasandalias. Paleta de Narmer. Detalle. Hierakómpolis. Aprox. -3100. Museo Egipcio del Cairo.

Portasandalias. Paleta de Narmer. Detalle. Hierakómpolis. Aprox. -3100. Museo Egipcio del Cairo.

El cuidado que se le brindaba a las ligeras y frágiles sandalias era tal que los desplazamientos se siguieron realizando descalzos, limitando calzarse al llegar al lugar de la actividad social, incluyendo los nobles, quienes, con sus pies desnudos llevaban las sandalias en la mano o eran acompañados por un sirviente para hacerlo, adquiriendo éste la función de “porta sandalias”. El sirviente estaría atento al momento en el que se calzara su patrón, acto que realizaba siguiendo el correspondiente ritual para ello. La existencia de este sirviente especial nos ha llegado a través de representaciones en las tumbas, como el relieve de la conocida como Paleta de Narmer de Hierakómpolis, del 3100 a. C. aproximadamente.

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