CLEOPATRA- UN MITO, UN PERSONAJE, VARIAS ÉPOCAS

Cuando se habla de ‘vestir al personaje’ tendemos a evaluar si se respeta o no la época en que se desarrolla la acción. Aún cuando el vestuario para el cine requiere, ante todo, verosimilitud y las convenciones teatrales permiten una mayor manipulación del traje histórico, ello no implica en ningún caso la reproducción fotográfica de la historia.

Nos hemos referido en algunas ocasiones que la síntesis sustituye la acumulación de detalles, por tanto, la idea de impresión y expresión sustituye a la de descripción porque, ante todo, el vestuario escénico debe ir más allá de la traslación mecánica del traje histórico a la ficción cinematográfica.

Para ello, el conocimiento de los elementos que caracterizan al lenguaje del vestir resulta imprescindible para manipular, alterar o recrear el vestuario histórico. Cualquier análisis sobre la vestimenta y su valor comunicativo requiere de un extremo cuidado. Y en ello, el carácter fluctuante de los códigos indumentarios es uno de los aspectos a tener en cuenta lo cual, unido al objetivo de la puesta en cámara deben guiar la labor del diseñador.

Existen marcadas diferencias entre el proceso de comunicación que se establece a través del lenguaje del vestir en la historia y la codificación de sus signos para la ficción dramática. Conscientes o no de ello, los creadores de la imagen de personajes históricos para la ficción cinematográfica han adecuado la historia a los objetivos de la producción. Sin duda, uno de los personajes históricos que más ‘manipulación’ ha tenido en su recreación para la gran pantalla ha sido Cleopatra.

Cleopatra Filopator Nea Thea, o Cleopatra VII (en griego: Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ), fue la última reina del Antiguo Egipto y de la dinastía ptolemaica, también llamada Lágida, fundada por Ptolomeo I Sóter, un general de Alejandro Magno. Nació hacia el año 69 a. C. y murió en el 30 a. C. Era hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes, de quien heredó el trono en el año 51 a. C., cuando tenía 18 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, de sólo 12, quien sería además su esposo (hecho frecuente en los matrimonios regios ptolemaicos).

Kleopatra-VII. Museo de Beerlín

Kleopatra-VII. Museo de Beerlín

Más allá de la leyenda que existe sobre su belleza, se conoce que Cleopatra era extremadamente inteligente y ambiciosa. Conocía, además del idioma egipcio, griego, hebreo, sirio y arameo y quizás también el latín. Fue instruida en los campos de la literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de poseer modales dulces y refinados y una sugerente voz, cosas que hacían de ella una mujer muy seductora según Plutarco.

La fascinación que ha rodeado a Cleopatra y sus amores con los dos personajes romanos, Julio César y Marco Antonio, han servido de inspiración en todas las épocas a literatos, pintores, escultores y cineastas. Entre los años 1540 y 1905, se han escrito 200 obras de teatro, cinco óperas, cinco ballets, incluso uno de los cómics del popular Asterix el galo estaba dedicado a ella: Asterix y Cleopatra. Las obras literarias más famosas son “Cleopatra y Marco Antonio” (1606), de William Shakespeare, “Todo por amor” (1678), del autor teatral John Dryden y “César y Cleopatra” (1901) de George Bernard Shaw.

El carácter del personaje ha inspirado a los cineastas, quienes han marcado las pautas para adecuar la imagen de Cleopatra a los códigos de belleza de la época de la producción, de maneras más evidente y directa, en los ejemplos seleccionados al pertenecer a los años de la era dorada del “star system”.

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

“Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917). Con Theda Bara, cuyos diseños de George James Hopkins, convierten a Cleopatra en un reflejo de la moda orientalista que inundó las primeras décadas del siglo XX la moda femenina. Estética facial, tocados, todo nos remite a los inicios del período de la posguerra que pronto vería surgir el traje moderno femenino.

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

 

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

 

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

Theda Bara en “Cleopatra” (J. Gordon Edwards, 1917)

“Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934). Con Claudette Colbert y diseños de Vicky Williams, es una clara adaptación de la reina egipcia a los cánones de belleza de la ‘femme fatal’ de los años 1930’s. El maquillaje con las cejas depiladas, la boca perfilada, la mirada lánguida, acompañan a la vestimenta que moldea el cuerpo de la actriz.

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

 

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

 

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

 

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

Claudette Colbert en “Cleopatra” (Cecil B. De Mille, 1934)

“César y Cleopatra” (Gabriel Pascal, 1945). Con Vivien Leigh, con vestuario de Oliver Messel, evidencian la moda de la segunda mitad de la década de 1940: el busto es más destacado, la cintura más estrecha y el rostro ya está cercano a la imagen de la “mujer – mujer” que sería certificado por el “New Look” de Dior, dos años más tarde.

Vivien Leighen “César y Cleopatra” (Gabriel Pascal, 1945)

Vivien Leighen “César y Cleopatra” (Gabriel Pascal, 1945)

 

Vivien Leigh en “César y Cleopatra” (Gabriel Pascal, 1945)

Vivien Leigh en “César y Cleopatra” (Gabriel Pascal, 1945)

Sobre la “Cleopatra” (Joseph L. Mankiewicz, 1963) superproducción protagonizada por Elizabeth Taylor y con Richard Burton en el papel de Marco Antonio, hablaremos en una siguiente publicación, por el momento, un personaje y tres época es suficiente.

Imposible detallar la falta de veracidad histórica en cada conjunto de cada una de las versiones, pero no olvidemos que, en esos años, el fin fundamental y premisa esencial para ‘vestir a las actrices’ (y no ‘vestir al personaje’) era hacerlas lucir como diosas en la pantalla…poco más…y con ello, la taquilla estaba garantizada.

Abunda información visual sobre diversas versiones de Cleopatra en: http://elizabethtaylorstar.blogspot.com.es/

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