Los excesos de la MODA ISABELINA de finales del siglo XVI

Dando continuidad a las ‘rarezas’ de las formas del traje, publicamos hoy unos apuntes dedicados a los extremos decorativos de la llamada ‘moda isabelina’ que, como su nombre indica, nos remite a los años del reinado de la Reina Isabel I de Inglaterra. 

Para ejemplificar dicha moda –que más que una moda considero que sería más bien un ‘estilo’ dentro de la moda renacentista o del Renacimiento Tardío- utilizamos una de esas imágenes que merecen ser divulgadas. Se trata del retrato de Katherine Howard condesa de Nottingham (1547 –1603), prima segunda y confidente cercana de la reina Isabel I durante más de 45 años. Su autoría, según los expertos, se atribuye a Robert Peake el Viejo o a su taller.Picture8

Primero, un resumen sobre el personaje retratado. Con su nombre de soltera, Katherine Carey era la hija mayor de Henry Carey, Baron de Hunsdon y su esposa Anne Morgan. El barón era primo de la reina Isabel I al ser hijo de María Bolena, hermana de la conocida Ana Bolena, una de las esposas del rey Enrique VIII y de quien se rumoró que también fue amante del monarca.

Siendo muy joven y debido al parentesco, Katherine pasó a formar parte, junto con su hermana, al grupo de damas de honor de la reina. Muy pronto se convirtió en amiga y confidente de Isabel I. En 1563 se casó con Charles Howard, tío abuelo de la reina, quien se había destacado en la armada inglesa librando las batallas más famosas contra España. Por todo ello, adquirió notoriedad y títulos tales como: 2do barón Howard de Effingham, gran almirante de Inglaterra, y el primer conde de Nottingham.

Ni aún casada Katherine abandonó su lugar al lado de la reina, ocupando distintos cargos como: Mientras servía la reina Isabel, Katherine ocupó varios cargos: ‘Mistress of Robes’ y ‘Mistress of Jewels’, (señora de la vestimenta y de las joyas) ambos que suponían una gran responsabilidad y gran confianza por parte de la monarca.

El autor: Robert Peake el Viejo (1551 – 1619) fue un pintor inglés cuya mayor actividad la desarrolló durante los últimos años del reinado de Isabel I y parte del reinado de Jacobo I. Se le suele mencionar como “el Viejo”, para distinguirlo de su hijo, el pintor y también comerciante de grabados, William Peake (1580 – 1639) y de su nieto, el caballero Robert Peake (1605 – 1667).

El primer trabajo de Peake para la corte fue en 1576, al ser contratado para captar los actos ceremoniales de la corte de Isabel I. Antes de convertirse en retratista de la corte, se conoce que ya practicaba este arte, demandado por una selecta clientela de Londres.

A Peake se le atribuye el célebre lienzo conocido como “Reina Isabel yendo en procesión a Blackfriars en 1601”, o simplemente “el cuadro de procesión”. Pero antes de este ya comenzó a destacarse como uno de los primeros pintores que incursiona en la realización de retratos de cuerpo entero, algo que se pone de moda a principios de 1590, como paradigma artístico entre los nobles y forma de ostentación. Estos retratos, además de ser utilizado como parte del coleccionismo de sus propietarios, sería el intercambio de retratos para los enlaces matrimoniales entre la nobleza, tan usual en la época.

Pero lo que nos ha dejado tanto Peake como otros pintores de la corte, no respondía a la realidad. Sobre todo, aquellos que realizaban retratos de la reina o personajes relevantes de la corte y que debían basarse en ciertas convenciones impuestas por los asesores o consejeros reales. Ello se puede observar en muchos de los retratos de la propia monarca, en los que aparece con una ‘falsa juventud’ y con unos atuendos tan recargados que alteran hasta las proporciones naturales del cuerpo. No obstante estas limitaciones, Robert Peake, el viejo es considerado como uno de los mejores artistas ingleses, junto con Marcus Gheeraerts, en la ejecución de pintura al oleo monarcas y cortesanos ingleses.

A Katherine Howard, siguiendo las pautas trazadas por la corte isabelina, el pintor la retrata de manera hierática y luciendo un atuendo al más estricto estilo isabelino: cuerpo ajustado y alargado con mangas henchidas, con cuello rizado de fino encaje que se levanta en la nuca, falda sobre el verdugado francés, ya convertido en la estructura conocida como ‘wheel farthingale”, molino o tambor. Todo ello realizado en seda profusamente bordada y con multitud de aplicaciones e incrustaciones en perlas, encajes y otros materiales y piedras preciosas.

Pero lo verdaderamente asombroso es el tocado: ¿corona? ¿diadema?…piezas levantadas y coronadas con perlas que se repiten en pendientes, collares y adornos que cuelgan del cabello….Todo un derroche de imaginación ¿del artista? o de ostentación para marcar el estatus de esta “Señora de las Joyas”, de una de las monarcas más poderosas de todo el universo a finales del siglo XVI.

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