GIACOMO TORELLI. El gran mago del ilusionismo teatral

1642. Giacomo Torelli-

Giacomo Torelli. Diseño de la escena para “Bellerofonte”, de Francesco Sacratti, 1642.

Hace ya dos años realizamos unos apuntes sobre esa tendencia de la plástica escénica que predominó el teatro europeo en los siglos XVII y XVIII. (“El Ilusionismo Teatral”, 5 de mayo de 2012). En ella, la definimos como aquella que se caracteriza por el uso de telones o paneles pintados, en los que se trata de reproducir el lugar de la acción y crear una ilusión de la realidad. Con la aparición de un espacio arquitectónico fijo, comienza a desarrollarse esta tendencia escenográfica; inicialmente en las salas cortesanas, luego en los corrales, hasta llegar a los primeros edificios teatrales.

Es así cómo el teatro “a la italiana” convirtió al espacio escénico en una “caja de ilusiones” en la que afamados pintores desplegaban su maestría creando decorados representativos de los diversos escenarios que enmarcaban la acción dramática.

En esta publicación hablaremos de uno de estos especialistas el cual, como Bramante (creador de la perspectiva escénica), Baldasare Peruzzi, Baldassare Lanci, Alfonso Parigi entre otros, realizaban la labor de tratar de reproducir espectaculares espacios en la escena. Nos referimos a Giacomo Torelli.

Torelli, a diferencia de muchos de sus contemporáneos no solamente era pintor escenográfico sino que era arquitecto e ingeniero y ha quedado en la historia como uno de los creadores de los efectos especiales, soluciones técnicas, espaciales y decorativas para las puestas en escena más ambiciosas de la segunda mitad del siglo XVII.

Giacomo Torelli (1608 – 1678) nació en Fano, ciudad costera de Italia, donde trabajó en pequeñas producciones de teatro. Su primera obra documentada es en 1641 para la inauguración del Teatro Novissimo en Venecia, donde lo involucrado en el diseño del paisaje y la maquinaria escénica para la ópera de Francesco Sacrati “La finta pazza”. Posteriormente diseñó para otras dos obras de Sacrati en el mismo teatro. La última obra de Torelli en Venecia fue para “L’ Ulisse errante”, en la temporada de carnaval de 1644 en el Teatro Santi Giovanni e Paolo. 

Giacommo Torelli. Boceto para  “La finta pazza”

Giacommo Torelli. Boceto para “La finta pazza”

 Giacommo Trelli. Boceto para “La finta pazza”, 1645

Giacommo Trelli. Boceto para “La finta pazza”, 1645

Cuando el Cardenal Mazarino, de origen italiano, sustituyó al Cardenal Richelieu, como primer ministro de Francia en 1642, se decidió introducir la ópera italiana a París. En junio 1645, a petición de la regente Ana de Austria, el duque de Parma envió Torelli a Francia para trabajar en una producción de “La finta pazza”. Para ella, Torelli utiliza los mismos diseños realizados para la puesta de Venecia. La presentación fue realizada en la gran sala del Petit- Bourbon y su gran éxito se debió, además a los magníficos intérpretes italianos, a los espectaculares efectos escénicos creados por Torelli.

Giacomo Torelli. Diseño de la escena para "Bellerofonte", de Francesco Sacratti, 1642.

Giacomo Torelli. Diseño de la escena para “Bellerofonte2, de Francesco Sacratti, 1642.


A partir de ese momento, la carrera de Torelli en París estaba garantizada. No obstante, tuvo que luchar contra las reservas que había hacia lo ‘demasiado italiano’ en las iniciativas del Cardenal Mazarino, por lo que tuvo que trabajar, en más de una ocasión, con el diseñador francés Charles Errard y sus ayudantes Noël Coypel y Gilbert de Sève en la creación de los decorados y los efectos escénicos.

Boceto de Torelli para la obra de Pierre Corneille, "Andromède", 1650

Boceto de Torelli para la obra de Pierre Corneille, “Andromède”, 1650

A pesar de ser acusado de ser dependiente de Mazarino, Torelli logró mantenerse en París y diseñó la escenografía para una nueva obra francesa, “Andromède” de Pierre Corneille (con música de Dassoucy). Asimismo, pudo involucrarse en las representaciones de los Ballets de la corte de Luis XIV en París, en el momento en el que el monarca demostró su mayor pasión por la danza. El fin de su trabajo para la corte francesa se produjo cuando en 1661 creó la decoración para “Les fâcheux”, comedia-ballet de Molière, presentada por Nicholas Fouquet, siendo acusado de exceso de ostentación y gasto, lo cual le costó la prisión a Fouquet.

Torelli regresó a Fano, donde diseñó la construcción de un teatro, el “Teatro della Fortuna”, y donde también realizó los diseños para “Il Trionfo della Continenza”. Torelli murió en Fano, en 1677.

La pintura escenográfica de Torelli se destacó por ser de los pocos creadores de telones que no respetaban la estricta regla de los límites implantados desde el Renacimiento. Combinaba (fuera de la norma) conjuntos abiertos y cerrados para crear un nuevo sentido del ritmo en el aspecto visual de la ópera. Su experimentación con diferentes tipos de espacios escénicos no tenía límites: primeros planos con fuentes o columnas y una colina al fondo brindando así mucho mayor efecto de profundidad a la escena.

Pero la mayor contribución de Torelli, más allá de sus telones pintados, fue la creación de un sistema esencial de la maquinaria escénica: los carros bajo la escena que posibilitaba cambiar los escenarios a la vista de los espectadores con un solo asistente bajo el escenario. Otro efecto que simplificó y mejoré era el de posibilitar que actores y elementos escénicos ‘volaran por los aires’, con un preciso engranaje de la tramoya.

Así se comprende el apodo con que este artista y técnico era conocido en su época: el ‘gran stregone ‘ (el gran mago).

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