EL HOMBRE DEFINE SU SILUETA – Antecedentes desde la antigüedad tardía

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Desde hace mas de 600 años, se relaciona la silueta masculina con el esquema formado por dos estructuras: torso unido y oculto + extremidades independientes.

En septiembre de 2012 iniciamos un recorrido por ese momento importante de la historia en el que el hombre define su silueta. En tres publicaciones: “El hombre define su silueta – siglos XIV Y XV” (22 de septiembre 2012); “El hombre define su silueta. Los cambios de las prendas interiores e intermedias – siglos XIV Y XV” (8 de junio de 2013) y “El hombre define su silueta. Principales prenda exteriores” (4 de enero), se pasó por alto el inicio y desarrollo del proceso que cambiaría la silueta masculina. 

En estos (un poco extensos) apuntes, comenzaremos un poco atrás en la historia con un resumen de las principales ideas del trabajo que expuse en las “I Jornadas de Historia, Arte y Diseño de Moda”, celebradas en el Museo del Traje el pasado mes de marzo. Su título define con claridad el contenido: “De la holgura de las túnicas a la estrechez de las cotas: definición de las siluetas por género en la indumentaria de la Edad Media” y en el siguiente párrafo se detalla la principal reflexión:

A mediados del siglo XIV se generaliza el uso del traje corto y ajustado en los hombre de Europa Occidental, el cual abandona el modelo de túnica amplia y holgada caracterizador de la antigüedad. Con ello se define una nueva silueta, cuyo establecimiento estará relacionado con el mestizaje cultural bárbaro-romano y con los cambios producidos en la indumentaria defensiva. Es en ese momento cuando se definieron, no solamente prendas cuyo uso se mantiene en la actualidad, sino la propia esencia del vestir masculino y femenino.

Desde hace mas de 600 años, se relaciona la silueta masculina con el esquema formado por dos estructuras: torso unido y oculto + extremidades independientes. Ver a un hombre con otra, la derivada de dos formas (torso + falda) o de una sola (túnica) nos remite a otras culturas o a vestimentas regionales y/o tradicionales.

La falda o la túnica, llevada por los hombres,  se relacionan con vestimentas regionales o de otras culturas

La falda o la túnica, llevada por los hombres, se relacionan con vestimentas regionales o de otras culturas

A pesar de que en la vestimenta de los pobladores de las civilizaciones de la antigüedad, existieron diferencias entre indumentaria femenina y masculina, no es hasta los siglos XIV y XV que quedan establecidas las que marcarían la clara e irreversible diferencia entre la estructura formal morfológica de los géneros.

La evolución de la indumentaria durante el largo período de la historia que va desde el siglo V al XV ha sido poco valorada. La mayoría de los testimonios llegados a nuestros días, presentes en la literatura latina de la Antigüedad Tardía, no reflejan de manera homogénea esta importante etapa. Serán las fuentes iconográficas las imprescindibles para poder advertir el advenimiento del gran cambio que se produjo en la vestimenta, que definió no solamente prendas cuyo uso se mantiene en la actualidad, sino, como ya señalamos, la propia esencia del vestir masculino y femenino.

La antigüedad tardía. Prenda ajustadas y cosidas: novedad para el hombre romano.

Desde los siglos III y IV d.C., en Roma se empieza a advertir un proceso de asimilación de prendas consideradas ‘bárbaras’; en especial, de aquellas que constituían una novedad para el hombre romano: las cosidas y ajustadas al cuerpo, bien diferenciadas de las holgadas y sueltas, llevadas durante siglos por los habitantes del Oriente próximo y las culturas mediterráneas. Prendas como la “camisia”, la “paénula”, la “bracae” o “feminalia” y las “tibialias” son introducidas en el vestir de los romanos, como inicio de un proceso de cambio hacia un nuevo sistema que se definiría siglos después. Por su relación con el tema, nos detendremos en dos de dichas prendas: la “bracae” o “feminalia” (germen de los pantalones) y las “tibialias” (antecedentes de la calzas, posteriores medias).

Foro de Trajano (Roma, 114 d.C.) Detalle

Foro de Trajano (Roma, 114 d.C.) Detalle

El poco uso de prendas similares a lo que serían las bragas en la antigua Roma, respondía a que el hombre romano las relacionaba con lo que llamaban ‘barbarie’. No es hasta la etapa del Imperio (27 a.C. – 476 d.C.), con el contacto cada vez más frecuente y cercano de sus soldados con los habitantes de las regiones del norte, durante las campañas militares y procesos de conquista, cuando militares y colonos incorporaron a su atuendo algunas prendas usadas por los bárbaros. Entre ellas, la “bracae”, utilizada como recurso lógico de protección a las bajas temperaturas y que podemos observarla, debajo de las vestimentas de los soldados romanos como las que aparecen representadas en la columna historiada del Foro de Trajano en Roma, concluida en el año 114. A pesar de estos usos, la prenda nunca llegó a ser popular entre los civiles romanos, recurriendo a ella solamente para ser llevada en la ejecución de ciertos trabajos, la monta a caballo o para viajes a regiones de climas fríos.

Otra prenda, característica del nuevo concepto vestimentario fue la “tibialia” o “fasciae tibiales”, resultado de entrelazar tiras de tela o cuero alrededor de la pierna, para proteger del frío aquella zona que no llegaba a cubrir la “bracae”.

La Alta Edad Media (Siglos V al X) y el “traje de conquista”

Resulta complejo definir, de manera general, la vestimenta del hombre europeo en los primeros años posteriores a la caída del Imperio Romano, etapa histórica en que Europa se vio sacudida por sucesivos ataques e invasiones que determinarían condados, ducados, principados y reinos.Se tiende a afirmar que el traje general utilizado en Europa en los siglos que van del V al VIII era el denominado “traje de la conquista”, como resultante de la fusión entre la manera de vestir en Roma en los años de la Antigüedad Tardía y algunos aspectos comunes del traje de los pueblos bárbaros.

Noble franco. Siglo IX

Noble franco. Siglo IX

Anónimo románico. San Justo de Segovia.-El prendimiento de Jesús

Anónimo románico. San Justo de Segovia.-El prendimiento de Jesús


Entre los pueblos germanos invasores, independientemente a sus variantes en cuanto a costumbres e indumentaria, poseían en común el uso de la túnica corta como base del vestuario masculino. Conocida como “gonela” por los francos, era generalmente utilizada sobre otra interior (camisia, chainse, chemise, camise, kamise), y bajo ambas, como prendas inferiores las “tibialias” y “bracae”. Serán estas prendas interiores para cubrir las extremidades del cuerpo las que se generalizan en estos siglos, época de las grandes migraciones.

La Plena y Baja Edad Media (Siglos XI al XV). Nuevas técnicas de combate e indumentaria defensiva. Cambio en la silueta masculina


La consolidación del Imperio Carolingio propicia la unificación de Europa, al intentar reconstruir la extensión del antiguo Imperio romano Occidental. La organización territorial en condados y ducados, el poder adquirido por sus regidores y la propia estructura definitiva del sistema feudal, dieron garantía a una red piramidal propia del feudalismo. A partir del siglo XI, los enfrentamientos bélicos inherentes a todas las oleadas expansivas de los pueblos bárbaros, eslavos, entre otros, los sucesivos asedios y batallas, así como las Cruzadas, definen a la Europa de la Plena Edad Media como una época de gran expansión, también en el terreno militar. Ante el clima de desamparo e inseguridad, se consolidaron los poderes locales y los señores se organizaron para defender sus tierras y dar protección a los más débiles, organizando sus propios ejércitos.

Armario de las Reliquias, 1495-1496, Catedral de Burgos

Armario de las Reliquias, 1495-1496, Catedral de Burgos

Desde los propios inicios de la Edad Media la guerra era omnipresente en la vida cotidiana. A medida que avanzaron los siglos, el arte de la guerra se profesionalizó cada vez más y, a finales del periodo medieval nacieron los primeros ejércitos permanentes financiados y mantenidos por los Estados.

En los últimos años del siglo XIII y primeros del XIV, debido al uso como armas ofensivas de ballestas más potentes y las primeras bocas de fuego y pedreros, aparece el uso de la “brigantina”, (“brigantine”, también llamadas “jacos” o “coracinas”, del francés “cuirassine”), cuerpo estrecho, formado con hojas de hierro o acero, colocadas a manera de tejas y clavadas sobre un justillo de tela o piel, y cubierto de terciopelo o seda sobre el cual se destacan las cabezas de los clavos. El interior y exterior del justillo dejaba ver el remache de los clavos hecho sobre metal.

La búsqueda de mejores sistemas de protección, el gradual ajuste de todas las prendas defensivas y la utilización del metal en láminas, como material que garantizaba una mayor protección, daría paso a la armadura completa y, en ello, la caballería desempeñó un importante papel. Sin detallar la complejidad en su estructura, nos detendremos solamente en la transformación de la prenda utilizada como protección entre cuerpo y armadura.

Armario de las Reliquias, 1495-1496, Catedral de Burgos

Armario de las Reliquias, 1495-1496, Catedral de Burgos

Manuscrito. "Book of Hours" Folio 068v Dating 1440 Angers, Francia

Manuscrito. “Book of Hours” Folio 068v Dating 1440 Angers, Francia


Desde la época de Roma, bajo las armaduras o la cota de malla se utilizaba, como protección del torso para amortiguar el impacto de estos sobre la carne, el “gambesón” o “gambax”, prenda gruesa colocada sobre una camisa. Se conoce que el gambax podía ser cubierto de seda, bordados o decorados, lo que sugiere que eran prendas “a la vista.

Gambesson o jack

Gambesson o jack

Para designar a la prenda llevada bajo diferentes tipos de armaduras, encontramos otros nombres “aketon” o “jubón”. Para algunos, el jubón será el derivado del gambesón de la Alta Edad Media (Boucher; 1967: 436). Ya sea con una u otra denominación, estas prendas, cuyo largo ya se había adaptado al de la loriga o cota de malla, se acortan y ajustan mucho más para poder proteger el pecho y brazos entre la piel y la brigantina corta o de la armadura completa. Debido a la estrechez que adquiere, tuvo que realizarse un corte para su colocación y ajuste al cuerpo, surgiendo así el sistema de cierre por medio de botones.

1493. St Roch -Wallace Collection, London (detalle)

1493. St Roch -Wallace Collection, London (detalle)

La corta longitud de esta nueva prenda trajo como consecuencia que quedaran al descubierto las extremidades inferiores, por lo que las “tibialias” se alargan hasta llegar al extremo de la prenda superior, es decir, a la cadera o cintura. Alrededor de 1370 se añade un triángulo de tejido al frente y atrás con el fin de unir ambas trusas y cubrir así todo el extremo inferior del cuerpo masculino, desde la cintura, hasta los pies, surgiendo las calzas. Estas serán atadas al “jubón” o “gipon”, por medio de cordones con herretes (agujetas) que hacían pasar por ojales, para garantizar que no se bajaran con el movimiento del cuerpo.

1450. Giovanni detto lo Sheggia -Game of Civettino (detalle)

1450. Giovanni detto lo Sheggia -Game of Civettino (detalle)

A la par que se producía el gradual acortamiento y ajuste de la prenda superior masculina, comenzaba a definirse su estructura y a manifestarse la fantasía en su adorno. Se le agregó un cuello, se rellenó con guata parte del cuerpo y las mangas sufrieron variaciones en su corte y decoración. Surgen prendas exteriores tan cortas como el jubón, el cual queda establecido como intermedia (colocado sobre la camisa); se trata de las denominadas como cotardías (“cotehardie”, “cote-hardi”) o sobrecotas, con variedad de diseños pero con características comunes: su ajuste al torso, su poca longitud y la fantasía en las mangas. Todas ellas con el festón como decoración básica que utilizaba, en muchas ocasiones, la piel como elemento de distinción y decoración.

Meister des Jouvenel des Ursins (detalle)

Meister des Jouvenel des Ursins (detalle)

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A partir de la segunda mitad del siglo XIV la mayoría de los hombres habían sustituido la prenda larga por la corta y ajustada, a pesar del escándalo que era para los más conservadores, tal como lo refleja la observación de las crónicas de Maguncia, del año 1367: “Por aquellos días (…) la locura de los jóvenes llegó hasta el punto de exhibirse con trajes tan cortos que ni siquiera tapaban lo que era mejor llevar oculto” (Von Boehn 1929: 236).

El cambio será irreversible. Las prendas largas se mantendrán durante un tiempo únicamente para identificar ciertas profesiones (alumnos y profesores universitarios, magistrados…), para el clero o utilizadas para marcar las actividades de gala en la corte y a sus monarcas.

Resultados del cambio

El nuevo espíritu surgido al calor de los cambios producidos en la sociedad occidental del siglo XIV empuja a que la preocupación por la apariencia no sea solo motivo de marcar el estatus o diferencias sociales. El gusto por el lujo se potencia, el disfrute estético se convierte en necesidad y en la vestimenta se vierte todo el caudal de fantasía para mostrarlo en una cada vez más pujante vida urbana.

Pero toda esa fantasía y las nuevas modas no podían dejar de lado los roles masculino y femenino propios de la época. La definición de la silueta respondía a los ideales de hombres y mujeres establecidos por la sociedad. Es así como, la silueta definida por el nuevo ‘patrón’ de traje masculino respondía a un ideal militar, de fuerza, de actividad y dinamismo. Sus extremidades inferiores se independizan de la atadura de la falda de la túnica y quedan expuestas para la monta a caballo y el movimiento. Su torso y extremidades superiores se protegen, ocultan y subliman, como si de la coraza de una armadura se tratase, protegiendo el pecho como zona más vulnerable de la anatomía.

1394.  La caza del tesoro con perros , escrita en verso en  por el señor Arduanom de Fontaine- Guérin a

Silueta masculina: ideal militar, de actividad y dinamismo

Silueta masculina: ideal militar, de actividad y dinamismo

Silueta masculina: ideal militar, de actividad y dinamismo

Ni mostrar el pecho por los escotes, ni brazos completamente descubiertos son aceptados aún hoy como indicadores de la virilidad masculina…Picture15

¿qué son, sino, las hombreras que mantienen las chaquetas y prendas superiores masculinas?

 

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4 Respuestas a “EL HOMBRE DEFINE SU SILUETA – Antecedentes desde la antigüedad tardía

  1. Encontré este valioso comentario en INTERNET.
    Por tradición los hombres desde siempre se habían vestido con faldas, solo hace 300 años que los obligaron a usar pantalón.
    El pantalón es la prenda menos adecuada para un hombre; el calzoncillo bóxer, hace las veces de férula en los genitales, (propiciando mal funcionamiento, y discapacidades), la costura central del pantalón maltrata, magulla e incomoda todo el tiempo los genitales; la correa o cinturón hace las veces de torniquete, y obliga al corazón a bombear la sangre con mayor esfuerzo, (para vencer la contracción que hace el torniquete), y por mala irrigacion sanguínea afecta: el aparato digestivo, el sistema urinario, el aparato reproductor. Ademas con el uso del pantalón el hombre ha terminado orinando de pie lo cual es totalmente antinatural. Las Faldas y los vestidos con faldas para los hombres son suprema-mente SALUDABLES, CÓMODOS Y CONFORTABLES. El pantalón, el calzoncillo ajustado, la costura central del pantalón, y la correa o cinturón, están promoviendo las enfermedades modernas de los hombres: IMPOTENCIA, ESTERILIDAD, PROBLEMAS DE LA PRÓSTATA Y POSIBLEMENTE CÁNCER DEL TESTÍCULO.
    Ninguna parte del cuerpo del varon se maltrata mas que los genitales.
    Por salud y comodidad mejor usar FALDAS O VESTIDOS CON FALDA

    • Disculpa por no haberte respondido antes. Gracias por la información y tus comentarios me parecen muy acertados. Es una muestra más de cómo un hecho circunstancias en una época de la historia queda marcado como tradición y código vestimentario inalterable con el paso del tiempo…¡así es!

  2. Desde los inicios de la raza humana los hombres, varones y mujeres fueron vestidos con túnicas y faldas; feminizar a los varones no es lo ideal hay que devolverles las faldas a los caballeros que es lo tradicional; durante muchos siglos los hombres se vistieron con sus túnicas y faldas. Y no esta bien eso de querer feminizar a los varones a la brava ajustándoles los calzoncillos y los pantalones. Mejor devuelvan les las faldas y las túnicas para que no se afecte su salud, ni la producción de testosterona. No es machismo.
    Para el varon debe ser bien incomodo tener que aguantar tanto maltrato en sus partes mas sensibles; puede ser que ese maltrato e incomodidad los haga propensos a la irritabilidad, y a la agresividad
    Debe ser una tortura a la que se han tenido que acostumbrar los caballeros usando esos calzoncillos; y esos pantalones cada vez mas estrechos. Me gusto mucho el comentario la información anterior que bueno. Mejor que los vuelvan a vestir con faldas y a ver si dejan la irritabilidad, el abuso, y la agresividad contra la mujer.

    • Isabel…Gracias por tu comentario…Es cierto lo que expresas pero, lamentablemente no se arreglará mucho solamente con cambiar de atuendo a los hombres. La historia y la cultura (¿o incultura?) de ‘lo varonil’ desde tiempos remotos está tan arraigada que ni devolviendo las túnicas se lograría cambiar los códigos…¡es una lástima!

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