JERSEY BOYS” – La verosimilitud en el vestuario en función de la narración cinematográfica

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

El pasado 5 de septiembre publicamos una nota con la excusa del estreno de la mencionada película en España. Con título “DEBORAH HOPPER – “Jersey Boys” y un binomio del siglo XXI” apuntamos datos sobre esta diseñadora de vestuario y su relación profesional con un destacado cineasta, actor, director, productor, guionista, músico y compositor Clint Eastwood.

Tal como expuse en dicha publicación, una vez visionada la película y sedimentadas las primeras impresiones, las traslado en esta página. La película: “Jersey Boys” (Clint Eastwood, 2014), adaptación al cine de la producción musical de Broadway (2005), basada en la historia del grupo “The Four Seasons”.

Es cierto que “Jersey Boys” es una de las obras ‘menores’ de Eastwood. En su interés por abarcar variedad de géneros, el director llevaba tiempo tratando de dirigir un musical y el propio Frankie Valli y su compañero de grupo, Bob Gaudio, impulsaron este proyecto, en su afán de adaptar a la gran pantalla la historia ya contada en el musical de Broadway sobre la mítica banda “Four Seasons”.

Formalmente impecable, la película pierde fuerza por la poca implicación emocional de su realizador, quedándose en lo expositivo, con algunas carencias en el dibujo de ciertos personales y situaciones, algo que es muy habitual en las obras “por encargo”.

Pero el objetivo de estos apuntes no es realizar una crítica de cine, sino valorar el trabajo del diseño de vestuario, el cual resulta especialmente destacable por su perfección conceptual y su lograda materialización. El vestuario de Deborah Hopper para “Jersey Boys” es invisible … algo totalmente cierto, pero visible para quien puede adentrarse en los detalles de cómo se logra esa “invisibilidad”.

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

Una acertada y bien cuidada gama cromática, rigurosamente controlada de principio hasta (casi) el fin, con la presencia de marrones, grises, verdes-marrones o agrisados, sobre los cuales solamente se contrastan los momentos de “brillantez” argumental: triunfos, entrada del grupo en los ambientes ‘vips’ de la élite del mundo del entretenimiento (escena en que el predominio de los tonos claros y el dorado es evidente marcando un paréntesis en el resto de la visualidad).

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

Los personajes cuya vestimenta “sale” de esta gama están perfectamente justificados, así como los detalles de complementos, maquillaje y peluquería de los propios miembros del grupo, cuya caracterización está justificada al detalle, sin caer en los tópicos, tan posibles cuando se trasladan imágenes de épocas pasadas recurrentes en el cine norteamericano como son las de los personajes que habitan las calles de los sectores humildes de las grandes ciudades de EEUU.

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

La ambientación de cada prenda que componen los conjuntos es algo también de destacar. Los tejidos utilizados nos remiten a la época y dosis de ambientación de cada uno es la que corresponde con la clara intensión de dotar de la mayor verosimilitud al vestuario en su totalidad.

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

“Jersey Boys” (Eastwood, 2014)

Si en los apuntes anteriores comentamos que la premisa del binomio Eastwood – Hopper era reflejar la realidad en la pantalla, con la visión de que la ropa debe ser “invisible”…una vez más, en esta obra, lo logran.

Con gran gusto se disfruta de la escena final, claro guiño al origen teatral de la película, en la cual a manera de espectáculo de Broadway, todos los personajes salen a la calle a bailar….Momento de brillantez cromática, de colorido, de multiplicidad de texturas…como demandan los códigos teatrales del diseño de vestuario, bien diferentes de los cinematográficos. Es un especial homenaje del realizador a la escena del espectáculo musical.

Eastwood – Hopper evidentemente tomaron la opción de dramatizar la historia y, más allá de la poca complejidad argumental y la presencia de la música, lograron dotar de realismo a la narración cinematográfica. Fallaron en algunos aspectos, pero no así en el vestuario…Al menos, así lo creo.

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