La vanguardia teatral rusa: revolución y diseño escénico.

Una buena excusa para realizar esta publicación es la exposición dedicada a creadores del diseño de la escena rusa de las primeras décadas del siglo XX, muestra que hasta enero de 2015 se presenta en Londres.Con el título: “Russian Avant-garde Theatre: War Revolution and Design, 1013-1933”, el 18 del pasado mes de octubre se inauguró en el conocido Victoria and Albert Museum de la capital de Inglaterra. http://www.vam.ac.uk/…/exhibition-russian-avant-garde…/

Organizada en colaboración con Museo del Teatro Bakhrushin en Moscú, el Museo de Teatro de San Petersburgo y apoyada por el Ministerio de Cultura de Rusia, la exposición presenta más de 150 diseños de los más relevantes creadores rusos de la etapa en que se desarrollaban en el mundo dos grandes acontecimientos: la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.

Alrededor de 150 diseños de escenografía y vestuario demuestran la creatividad y visión de modernidad de artistas visionarios que experimentaron en la escena los nuevos conceptos artísticos que, muchos de ellos, lo habían hecho ya en la pintura. La obra de Kazimir Malevich, Alexander Rodchenko, Vladimir Tatlin, Alexandra Exter, Liubov Popova , Varvara Stepanova, entre otros, se exponen con un ejemplo del auge de la cultura rusa y su aporte a las vanguardias escénicas del siglo XX.

La variedad que se presenta traslada la gran ruptura que supuso para la tradición rusa, las corrientes de la vanguardia. Las nuevas producciones teatrales exigieron una visualidad renovada, a la cual se incorporaron de inmediato los artistas plásticos. La creación de los decorados y vestuario del pintor Kazimir Malevich están expuestos, con bocetos y litografías para “Victoria sobre el Sol”, la ópera futurista estrenada en 1913 en San Petersburgo, anticipando la tendencia pictórica del suprematismo. Se exponen también obras del artista y fotógrafo Alexander Rodchenko, entre otros, bocetos de vestuario para la obra satírica de Vladimir Mayakovsky “El Chinche” (1929).

No podía faltar la obra de Liubov Popova, que incluye una maqueta de su famosa escenografía para la puesta de Meyerhold de “El magnífico cornudo” (1922), farsa de Crommelynck. Una docena de diseños de la destacada Alexandra Exter para ballet, ópera y obras de teatro en los que se puede admirar el estilo propio de esta creadora.

En las imágenes publicadas acompañando a estos apuntes, hemos incluido algunos de las obras de la exposición, pertenecientes a: Alexander Rodchenko y Vladimir Tatlin. Pero también hemos añadido otros diseños de creadores rusos como: los de Vadim Meller, pintor cubista y líder del constructivismo teatral en Ucrania quien, entre 1919 – 1920, trabajara con la bailarina Bronislava Nizhinska, hermana de Nizhinski, en su estudio del ballet clásico. También incluimos un diseño de Natalia Goncharova, pintora rusa del cubo-futurismo, la cual en 1915, comenzó a diseñar vestuario y escenografía para ballet para los proyectos de Sergei Diaghilev.

Alexander Rodchenko. Diseño de vestuario para "We", 1919

Alexander Rodchenko. Diseño de vestuario para “We”, 1919

Vladimir Tatlin. "Life for the  Tsar", 1913-15

Vladimir Tatlin. “Life for the Tsar”, 1913-15

Vadim Meller. Diseño para ballet, 1920

Vadim Meller. Diseñopara ballet, 1920

Vadim Meller. Diseño para ballet, 1920

Vadim Meller. Diseño para ballet, 1920

Natalia Goncharova. Ballet la liturgia, 1915

Natalia Goncharova. Ballet la liturgia, 1915

A pesar de la variedad de los diseños publicados, se advierten aspectos comunes en todo ellos: el más llamativo es la intensión de la deconstrucción de las formas, en unos más que en otros, el marcado interés por alejarse de la descripción figurativa sería una constante en toda la vanguardia pictórica, desde el propio origen de la ruptura. La presencia de los colores saturados es también otra característica común, algo que no podremos apreciar nunca en su conjunto real, pues las fotografías que nos han llegado son todas, lógicamente, en blanco y negro.

Las teorías de la renovación teatral, expuestas en manifiestos y tratados sobre el nuevo concepto de arte escénico, debían convertirse realidad en la práctica teatral y en sus inicios se evidenció un período de tránsito en el cual los realizadores incorporaron en sus puestas a la vanguardia plástica tratando con ello de lograr una renovación en la decoración escénica acorde a los nuevos postulados. No podía ser de otra forma: los espectáculos resultaban verdaderos cuadros expresionistas, cubistas, futuristas…, según la corriente del pintor.

No obstante, la ruptura era evidente y, con ello, se abrió el camino hacia lo más importante: rechazar la descripción realista de la escena, algo que, durante muchos años, había anulado la verdadera esencia del espectáculo teatral.

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