La MANGA BÉRET de la ERA ROMÁNTICA.

En la historia del traje y la moda, hay épocas en que con una sola parte del conjunto vestimentario se identifica el estilo a que pertenece. Así sucede con piezas como: la lechuguilla (que nos remite a la moda renacentista), los cuellos caídos de encaje (nos remontan al siglo XVII), el “stay” con escala de lazos se relaciona con uno de los vestidos más utilizados por la mujer a mediados del siglo XVIII…hasta el sombrero “cloche” que inevitablemente se relaciona con la moda femenina de los años 1920’s.

En estos apuntes nos detendremos en una de las partes de las prendas femeninas que, a pesar de haberse introducido en moda posteriores, es en su primera aparición cuando adquiere la trascendencia que nos remite al estilo del vestir femenino propio de la época del Romanticismo: la manga jamón.

Sobre ella dedicamos unos breves apuntes en 2012: “La manga jamón y los tocados entre 1830-1840”- 11 de julio 2012). Entonces señalamos: “El cuerpo del vestido es el protagonista de esta moda: las mangas jamón o ‘pierna de cordero’ son inmensas, para lo que se requiere del uso de corpiños interiores, colocados bajo el corsé, que poseían mangas ‘crinolizadas’ para garantizar la rigidez y el volumen deseado en las mangas de los conjuntos.”

Según los estudiosos, el origen de este estilo se encuentra en la influencia que ejerce la búsqueda de nuevas estéticas, de inspiración neogótica, propia del estilo Romántico que inundaba desde la literatura, hasta las tendencias pictóricas. En el caso de la moda femenina, esta tendencia comienza a hacerse evidente a partir de 1825 y se prolonga hasta 1840.

Una vez abandonada la moda imperio, la silueta femenina comienza a recuperara el volumen perdido, primero en la falda y, poco a poco en las mangas. De las mangas balón o globo propias de los vestidos del imperio, se pasa poco a poco a definir una forma más voluminosa de estas, llegando a lo que muchos autores definen como “manga jamón” o “pierna de cordero” por su morfología similar a estas partes de dichos animales.

1825 Ackermann’s Repository.

1825 Ackermann’s Repository.

1825 Costume Parisien

1825 Costume Parisien

1827 Costume Parisien

1827 Costume Parisien

1830 Lady’s Magazine

1830 Lady’s Magazine

En inglés, se definen como Béret sleeves (mangas Béret, literalmente “mangas boina”) término que identifica a todas las variantes de mangas abultadas de dichos años. Podían ser cortas, largas, o mangas transparentes con mucho volumen colocadas sobre una manga globo o balón. El denominador común era, por supuesto, el volumen y para lograrlo se recurría a varias opciones: o un relleno atado al brazo como parte de las prendas interiores o a corpiños llevados bajo el corset que poseían mangas globo crinolizadas.

1830 Relleno para mangas. Museo Victoria & Albert. Londres

1830 Relleno para mangas. Museo Victoria & Albert. Londres


Para acentuar aún más el volumen de las mangas, se pone de moda agregar sobre ellas una especie de “media manga” o pieza que sale del hombro y cae sobre la abultada manga. Nos referimos a los que se denominó como “jockey”, algo que podemos observar en los figurines de la época y en el retrato de Julie von Woyna, de 1832, en el que se observa dicha pieza, confeccionada en el mismo encaje que rodea el escote.

1832. Friedrich von Amerling. Julie von Woyna

1832. Friedrich von Amerling. Julie von Woyna

Pero lo que realmente caracteriza la silueta femenina de esos años, no es solamente la forma de las mangas, sino el lugar en que se ubican: mucho más debajo del hombro natural. A pesar de la revalorización que se realiza de los sentimientos y el papel de la mujer, para los románticos, la naturaleza femenina era concebida como abnegada, dulce, delicada, sensible, sumisa, prudente, débil, agradable, obsequiosa…

1833- Horace Vernet, Retrato de Louise Vernet. Museo del Louvre, París

1833- Horace Vernet, Retrato de Louise Vernet. Museo del Louvre, París

En la literatura romántica, queda plasmada la imagen deseada del ideal femenino, y en ese estereotipo, la fragilidad era algo esencial de la mujer. Por ello, su silueta debía apoyar dicho ideal y, la fortaleza que brinda la imagen de unos hombros destacados, debía ser anulada colocando las abultadas mangas más abajo, creando así el efecto de los hombros caídos.

1830's. Andreas Staub. Retrato de una dama

1830’s. Andreas Staub. Retrato de una dama

1820 - 30. Johann Nepomuk Ender. Emperatriz María Ana de Austria

1820 – 30. Johann Nepomuk Ender. Emperatriz María Ana de Austria

1820. Augusta de Bavaria, Duquesa de Leuchtenberg

1820. Augusta de Bavaria, Duquesa de Leuchtenberg

1827. Condesa de MacMahon

1827. Condesa de MacMahon


Ya fuera o no consciente de ello, la realidad es que durante casi 20 años, la mujer se vistió con esas abultadas y exageradas mangas aplicándose toda la fantasía en ellas. La manga jamón desaparece hacia 1840, pero sus absurdas dimensiones e incómoda forma se reincorpora décadas después, pasando a formar parte de la moda de finales de siglo, justo antes de inaugurarse el nuevo siglo: el XX.

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