DE ESTRUCTURAS PROHIBITIVAS A SU GENERALIZACIÓN. LA CRINOLINA

La moda, como sistema, ha variado desde su aparición, según algunos en el siglo XV y otros, desde la antigüedad o con el origen de la alta costura. Cuando hablamos de “sistema moda”, nos referimos, precisamente a esos cambios estructurales de fondo que se han producido en la moda, que nacen -al contrario de lo que generalmente se piensa- de las demandas del consumo y su ajuste en la creación y producción para la adecuada oferta.

Tal como señala el sociólogo francés Pierre-Félix Bourdieu: en materia vestimentaria el ajuste entre la oferta y la demanda está en «…la correspondencia de dos lógicas relativamente independientes, la lógica de los campos de producción y la lógica del campo del consumo». BOURDIEU, P. (1991). “La distinción, criterio y bases sociales del gusto”. Madrid: Taurus. Pág. 228.

Con la llamada “primera revolución democrática de la indumentaria”, producida una vez instaurado el poder burgués en las sociedades occidentales, se transforma el consumo de moda: de la ostentación centrada en la aristocracia cortesana a la creciente necesidad diferenciadora de la sociedad burguesa. La alta costura surge como reguladora de la necesaria distinción de la élite pero, cada vez más, el reclamo de las clases no tan pudientes propició que existiera una oferta menos exclusiva al alcance de aquellos individuos que, una vez eliminadas las restricciones jurídicas, querían estar a la moda.

Es así como en menos de un siglo, se pasa de la casi imposibilidad de copiar los modelos legitimizados por los miembros de la aristocracia cortesana, a la adopción generalizada de las pautas de estilos y tendencias de la nueva moda burguesa. ¿Quién hubiera imaginado ver en las calles a miriñaques en venta a manera de mercadillos? En la sociedad fuertemente estratificada de los siglos XVII y XVIII… ¿se podría pensar en mujeres vestidas casi similar a las condesas, duquesas o princesas? Nueva estructura social, nuevas demandas de consumo y, por tanto, nuevas propuestas de moda, con sus correspondientes vías de producción, difusión, promoción y venta.

Todo comenzó con la Revolución Francesa cuando en 1789 la Asamblea Nacional en París acordó la eliminación de todo privilegio exclusivo en cuanto a vestimenta se refiere. Con ello, se había iniciado la marcha irreversible hacia la democratización de la indumentaria. Atrás quedaron decretos y leyes suntuarias que desde la Edad Media impedían el acceso a determinadas prendas y materiales por las clases del Tercer Estado. Como nación rectora en cuestiones de moda y al calor de la consigna “libertad, igualdad, fraternidad”, Francia propuso a la humanidad la eliminación total de los elementos vestimentarios que denotaran casta, rango o pureza de sangre. Este hecho -enmarcado dentro de un acontecimiento de trascendencia universal- constituyó una muestra más del alcance de la tradición vestimentaria francesa.

En estos apuntes, ejemplificamos las reflexiones anteriores, centrándonos en el uso de la crinolina o jaula de mediados del siglo XIX, época en que gracias a la fotografía, podemos contar con fuentes referenciales fidedignas que avalan la difusión de una moda femenina que, aunque burguesa, mantiene la exageración en la forma y el adorno propia de las elegantes aristócratas del pasado. Se pasa así, de una breve etapa de intentos de ruptura, en los años de la Revolución cuando durante el Directorio Francés, se define una nueva silueta para la mujer…en el extremo opuesto de la anterior…De las formas ampulosas y decoración profusa de la moda del ochocientos a la ausencia de ambos: se trata de la llamada “moda a la antigüedad clásica”. Desaparece el volumen y la rigidez, las prendas interiores se simplifican al máximo, las formas naturales del cuerpo femenino se sugieren bajo vestidos-túnicas…

Tal simplicidad en la línea se mantuvo, aproximadamente dos décadas. A partir de 1820, comienza, de manera imparable, el regreso al volumen en las formas, primero en las mangas y progresivamente en la falda.

Hacia 1845 la falda debería tener tal volumen que, para lograrlo, se recurre a la crinolina (tejido hecho con urdimbre de crin de caballo). Se ‘crinolizaban’ las telas de las enaguas interiores para que pudieran mantener el peso de los tejidos de la falda los cuales, muchas veces eran también crinolizados. La mujer debía utilizar una media de entre 5 a 10 enaguas, muchas de ellas con volantes superpuestos con refuerzos rígidos en sus extremos, como vía para poder mantener la falda con volumen. Todo ello no solamente producía un peso considerable sobre las caderas de las mujeres, sino que resultaba extremadamente incómoda la movilidad.

Tras muchas pruebas para lograr liberar a la mujer de tales incomodidades, se patenta la ‘crinolina’. Según algunas fuentes, primero en Estados Unidos, en 1846, a cargo de David Hugh Junior, estructura que en 1858 perfeccionó el también estadounidense W.S. Thomson quien la aligera dejando al descubierto los aros los cuales une con las cintas verticales que descienden desde una más gruesa colacada en la cintura. Como podemos suponer, ni una ni otra fueron ideas muy originales ya que un siglo antes, el miriñaque se construía con el mismo principio.
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Gracias a esta estructura, se logró brindar un volumen considerable a la falda colocada sobre esa especie de “jaula” ligera, plegable, que duraba mucho tiempo y que no era demasiado cara. A pesar de que se abandonó el uso de las telas crinolizadas, el término “crinolina” continuó sirviendo para denominar la estructura, aunque distaba mucho de las anteriores faldas-crinolinas. Este hecho, y la pujante democratización de la indumentaria, hicieron posible que al contrario que verdugados y miriñaques de los siglos anteriores, la crinolina o jaula fuera inmensamente popular…hasta las mujeres humildes no se sentían bien vestidas sin llevar, bajo la falda, su crinolina.
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Y así lo podemos apreciar en las fotografías de la época en las que no hay mujer que se dejara retratar con sus vestidos llevados sobre crinolina. Y no se trata solamente del volumen de la falda sino, tal como comentamos anteriormente, la decoración del conjunto evidencia que la portadora de la prenda sigue la moda del momento….1860  Lady unusual Hat Fashion Francesin datos1860 -65 oldphotos00811861 Philadelpphia

Se estaba consolidando el sistema moda que correspondía a una sociedad nueva ya consolidada, y cuya incipiente clase media comenzaba a reclamaba nuevas vías de consumo….Imagen2Imagen1

A la par que se inicia la etapa de oro de la alta costura, con su clientela exclusiva y elitista, comenzaría la carrera imparable de perfeccionamiento de la industria de la confección en serie.

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