JEAN FRANÇOIS DE TROY. La moda en las escenas galantes.

1724. Jean-François de Troy. "Las jarreteras"

1724. Jean-François de Troy. “Las jarreteras”

Tenía pendiente realizar algunos apuntes sobre uno de los pintores cuya obra es, conjuntamente con la de Antoine Watteau, una de las más consultadas para ilustrar la moda de las primeras décadas del siglo XVIII. Se trata de Jean-François de Troy, quien se dedicara, además de la temática paisajística y religiosa, a retratar escenas cotidianas tanto de la burguesía como de la aristocracia. Sobre esta figura y la moda de las primeras décadas del setecientos, nos detendremos en esta publicación.

Jean-François de Troy (París, 27 de enero de 1679—Roma, 26 de enero de 1752) fue un pintor francés de estilo rococó. Era miembro de una familia de pintores, su padre, el retratista François de Troy (1645-1730), le inició en la pintura y le animó a viajar a Italia, donde residió entre 1699 y 1706, principalmente en Roma. Tal como señalamos, aunque su dedicación principal fue la «pintura de historia», ocupado en asuntos religiosos, mitológicos o históricos, trató también los temas ligeros con escenas de la vida cotidiana a la manera de Antoine Watteau.

De regreso en Francia, en 1708 ingresó en la Academia. Entre 1724 y 1737, trabajó en Versalles y Fontainebleau, y diseñó cartones para las manufacturas de Gobelinos. En 1727 recibió junto con François Lemoyne el primer premio del «Grand Concours» organizado por el duque de Antin, director de las obras reales, por su cuadro de “El Reposo de Diana”. En 1738 fue nombrado director de la Academia de Francia en Roma, donde murió en 1752.

En sus obras de escenas de vida cotidiana, retrata a hombres y mujeres en situaciones galantes, en escenas de comidas, entre otras, en las cuales reproduce los detalles de la vestimenta, con minuciosidad que recuerda casi a figurines de moda. La información para ello la encontraba, fundamentalmente de su entorno, ya que a principios del siglo XVIII Francia aún era la nación más influyente del continente.

1724. Jean François de Troy. "The declaration of love"

1724. Jean François de Troy. “The declaration of love”

1731. Jean François de Troy -"Declaration of love"

1731. Jean François de Troy -“Declaration of love”


El gusto por lo francés, desde la arquitectura hasta la moda, se extendía por todo el mundo occidental. Las ideas políticas y sociales de los escritores franceses influyeron en el pensamiento y el francés se convirtió en el idioma de los intelectuales en todo el mundo.

1728. De Troy. "Reading from Molière".

1728. De Troy. “Reading from Molière”.

A lo largo del siglo XVIII, la llamada sociedad estamental se encontraba en crisis ante el empuje de la burguesía, grupo social cuyo papel económico no paró de crecer, y que, sin embargo, su fuerza política es muy reducida. La dinastía de los Borbones continuaba gobernando la nación francesa y limitaba la iniciativa de la burguesía a quienes introducía a cambio de títulos en la estructura administrativa monárquica a cambio de su docilidad.

En 1715, con la muerte de Luis XIV, Luis XV de Francia heredó el trono, siendo Rey de Francia de 1715 a 1774. Al ser menor de edad, ejerce de regente, Felipe II de Orleans, de 1715 a 1723. La regencia del duque de Orleáns, político oportunista y frívolo, significó una reacción contra los ideales políticos del reinado anterior. El regente, mantuvo una corte fastuosa pero corrupta, cuyos excesivos gastos dieron lugar a una grave crisis financiera en 1720. En 1723 Luis XV llega a la mayoría de edad (13 años) y muere Felipe de Orleans. Al alcanzar la mayoría de edad, Luis XV intentó reconstruir la economía, deteriorada por las guerras y los gastos de la corte.

El “vestido volante”, “Adrianne” (conocido posteriormente también como “vestido Watteau”, por haber sido repetidamente representado por este pintor), caracterizó la moda femenina durante la Regencia (1715-1730). Se trata de una especie de ‘vestido-chaleco’ que se colocaba sobre un vestido interior y que, abierto al frente, poseía gran cantidad de tejido en la espalda, formando una especie de capa.

A partir de 1720, este conjunto se colocaba sobre el miriñaque (“panier”, “hoop”), estructura que caracterizó la silueta femenina del siglo XVIII. Apareció en 1720 y cambió de forma a lo largo del siglo: de 1720 a 1730: circular; de 1730 a 1770: achatado por el frente y el fondo y amplio en las caderas y de 1770 a 1790: en forma de “tonel”.

1728. Jean-François de Troy -" La Cita"

1728. Jean-François de Troy -” La Cita”

1737. Jean François de Troy. "Le Repas de Chasse"

1737. Jean François de Troy. “Le Repas de Chasse”

El traje cortesano masculino continúa siendo el conjunto a la francesa. La casaca de ajusta a la cintura, los pliegues laterales se crinolizan (endurecen con refuerzo realizado con crin de caballo) para lograr un efecto “evasée” en los faldones. La peluca varía su diseño, recogiendo el pelo en una coleta.

Ambas modas –la femenina y la masculina- son representadas por Jean-François de Troy, quien sigue las variaciones de los estilos, algo que se observa en las obras seleccionadas para esta publicación. Mientras las correspondientes a 1724, las mujeres llevan el vestido suelto, holgado, característico del “vestido volante”, en las de 1731 y 1737, las prendas ajustan más el cuerpo femenino, dando paso a una nueva moda, propia del estilo Luis XV, sucesor del estilo de la Regencia.

1725. Jean-François de Troy. "El juego Pied de Bœuf"

1725. Jean-François de Troy. “El juego Pied de Bœuf”

1728. Jean François de Troy. "El juego Pied de Bœuf"

1728. Jean François de Troy. “El juego Pied de Bœuf”

Los hombres de De Troy, siempre vestidos con el “conjunto a la francesa”, nos permite detallar la estructura de dicho conjunto: la casaca con sus pliegues y aberturas laterales, la chaqueta, como prenda intermedia, al calzón, cada vez más ajustado…todo ello con la recreación de los tejidos lujosos, los bordados e incrustados. No olvida el pintor reproducir accesorios, complementos, peinados y, en ambos sexos, marcar la “estética de la vejez”, estilo de ideal cortesano facial y de cabellos propios del siglo XVIII que consistía en aclarar rostro y cabellos con polvos de arroz, destacando el rubor de las mejillas de manera artificial…

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