SANS CULOTTES, Un conjunto, una ideología

A pesar de haber mencionado en varias publicaciones, como hecho histórico relacionado con el cambio producido en la imagen del hombre del siglo XVIII al del XIX, creo necesario dedicarle unos apuntes ‘en solitario’ a quienes se identificaban con el término “sans-culottes”.

Para ello, debemos retroceder a los años de la Revolución Francesa en los que el poder estuvo en manos de los jacobinos, grupo político de la Revolución Francesa (Club de los Jacobinos), republicanos, defensores de la soberanía popular, entre cuyos principales líderes se encontraban Robespierre, Georges Danton, Jean-Paul Marat, entre otros.

En 1792, toman las riendas del movimiento que se lanza en una política de oposición a los girondinos, en mayoría en la Convención Nacional, llegando a desbancar la dirección del partido girondino y tomar el control del Comité de Seguridad Pública, el cuerpo ejecutivo de la Convención. Con el poder del Comité, el Club Jacobino lanzó una campaña el 5 de septiembre de 1793, conocida como el Reino del Terror, con la decapitación de miles de realistas y contrarrevolucionarios. La guillotina se convirtió en la protagonista de esta etapa, cortando tantas cabezas que los ríos de sangre no podían ser desaparecidos en los precarios sistemas de alcantarillas de las ciudades francesas. Finalmente, después de un año de terror, la Reacción Termidoriana llevó un rápido final al control jacobino y tomó el liderazgo del club.

Un año antes, en 1791 habían aparecido los “sans-culottes”, denominación de aquellos miembros de uno de principales grupos que intervinieron en el proceso revolucionario francés. El término “sans culotte” procede de la prenda de vestir (el “culotte” = calzón) que portaban a finales del siglo XVIII las clases acaudaladas, como parte del conjunto del hombre ‘digno’. Los pantalones largos, solamente eran utilizados por las clases populares, principalmente campesinos y marineros.

Los “sans culottes” procedían de los sectores menos acomodados la sociedad urbana francesa, integrados por artesanos, sirvientes, pequeños comerciantes y obreros varios, es decir, aquellos que padecían con mayor intensidad la crisis económica que aquejaba a Francia. Durante los inicios de la revolución, los “sans culottes” formaron el núcleo fundamental que se amotinó contra la monarquía, protagonizando los principales desórdenes.

Pero es entre 1792 y 1795, cuando jugaron un importante papel en la revolución, constituyendo junto a los jacobinos la fuerza más radical durante el Régimen del Terror, y responsable entre otras, de la decisión de ejecutar al rey Luis XVI y a su esposa María Antonieta.

Una vez instaurada la República, en busca de una vestimenta que los caracterizara, se produce la aparición pública de una nueva propuesta de traje masculino, la cual encarnaba las ideas revolucionarias de los franceses. Inaugurado por el actor Chenard como abanderado de la fiesta cívica del 14 de octubre de 1792 y adoptado por los miembros de la Comuna, representaba el traje del jornalero del campo y de las ciudades. Consistía en pantalón largo y ancho de lana gruesa, camisa, chaqueta corta llamada carmañola, gorro frigio que en Roma antigua era símbolo de libertad –“pileus” por distinguir a los libertos…todo ello…sin bordados ni decoraciones.

1792. L. Boilly. El actor Chenard como Sans-culotte

1792. L. Boilly. El actor Chenard como Sans-culotte

Gorro frigio, convertido en símbolo de la libertad

Gorro frigio, convertido en símbolo de la libertad

Conocidos también como “descamisados” a quienes así vistieran o bajo el mote de “sans culottes”, usado al principio de forma despectiva y exhibido posteriormente por ellos mismos con orgullo, aparecían en las calles de París, con diversas variantes que podían o no incluir el pantalón largo pero que, sobre todo, se mantenía alejada, en materiales y formas, del atuendo cortesano.

1789. Sansculottes

Sansculottes, 1790’s

Sansculottes 1790's

Sansculottes 1790’s

Sansculottes,1790's

Sansculottes,1790’s

Jabino con atuendo de sansculotte, 1790's

Jabino con atuendo de sansculotte, 1790’s

La nueva propuesta, cuyos orígenes eran puramente políticos, transcendió en su significación social. Al renunciar esta vestimenta a elementos fuertemente arraigados como atributos del “buen vestir” masculino (peluca empolvada, calzón corto y tejidos lujosos) y ser sustituidos por otros que hasta el momento eran característicos de las clases pobres, se daba paso al concepto vestimentario del hombre burgués, en oposición al que respondía a un régimen al cual ya designaban como “antiguo”.

La trascendencia política de la imagen de los “sans-culottes” y su divulgación por el mundo, “patentó” algo que se estaba gestando desde el siglo anterior. La reacción de los puritanos con sus vestimentas austeras, renuncia al color, al encaje, la seda y los bordados; los conjuntos de tonos y materiales sobrios usados por los burgueses ingleses o norteamericanos, habían abierto el camino al cambio que se produciría en la imagen del hombre del siglo XIX.

Sansculotte, 1790's

Sansculotte, 1790’s


Lo que sería la mayor novedad es el cambio en la prenda que hasta ese momento cubría las extremidades del hombre. Tanto los puritanos como los burgueses se mantuvieron fieles al calzón durante décadas, la adopción del pantalón largo era indigna… y es este uno de los aportes mayores de los revolucionarios franceses además de, por supuesto, relacionar el atuendo propuesto con los ideales de “igualdad-libertad y fraternidad”…se había iniciado la marcha irreversible hacia la “gran renuncia masculina”.

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