VILMA BÁNKY. Un fotograma, un rostro,… una moda

Como hemos comentado en numerosas ocasiones, nunca antes un medio artístico había ejercido una influencia tan fuerte en la moda como el arte cinematográfico lo hizo en las décadas del 20 y 30 del pasado siglo XX. Y fue en Norteamérica -al desarrollar con mayor rapidez la industria del cine y su divulgación- donde se gestaban los patrones a seguir.

Aún sin sonido, en el primer tercio del siglo, la imagen que se reproducía por el cine entraba por la vista y estimulaba los sentidos de un público universal de culturas diversas. La visión repetida de un tipo modélico de hombres y mujeres repercutía en el público, especialmente el femenino, a través de un doble fenómeno: la imitación y el enamoramiento.

Con la introducción del “close-up” (primer plano), como uno de los medios de expresión propios del cine, los rostros se mostraron por vez primera a una escala desmesurada. Sólo las actrices más jóvenes resistían una prueba tan dura; aún así, se consideró necesario corregir algunos detalles: suprimir vellos, cubrir poros y multiplicar las pestañas. Se creó, por tanto, una estética facial que respondiera a tales exigencias.

Cejas depiladas y pintadas muy finas y arqueadas, grandes pestañas y párpados sombreados para compensar la ausencia de vellos, boca pequeña…tal fue el rostro “a la moda de Hollywood” de los años veinte. La cosmetología, su industria y los salones de belleza posibilitaron que las mujeres transformaran su imagen natural para convertirse en copia de los nuevos rostros del celuloide. Mary Pickford, la “novia de América”, Clara Bow y Gloria Swamson, encarnaron ese ideal de los años 1920’s.

En esta publicación nos detenemos en un nombre menos conocido por su corta carrera, pero no menos influyente en el cine de la ´poca por poseer, además de talento interpretativo, un rostro que correspondía a la perfección al ideal de belleza de la época. Nos referimos a Vilma Bánky (1901 –1991), actriz húngara que destacó en el cine mudo, iniciando su carrera en Budapest, y continuándola en Francia, Austria y Alemania.

Su verdadero nombre era Vilma Koncsics Bánky, y sus padres fueron János Koncsics Bánky (1875-1948), quien trabajaba para el emperador austro-húngaro, y Katalin Ulbert (1880-1947), que era actriz y aficionada a las artes. Nació en Nagydorog, Imperio austrohúngaro, y tras acabar los estudios secundarios, en contra del deseo de sus padres, comenzó a estudiar interpretación en Budapest, a donde la familia se trasladó siendo Vilma muy pequeña aún. Comenzó a trabajar en el cine en 1919 y hasta 1925 trabajó en catorce producciones alemanas, austríacas y húngaras. En los primeros años, los papeles que interpretó eran pequeños, hasta que en 1923 comenzó a interpretar protagónicos, alcanzando una relativa fama dentro del cine húngaro y alemán. A la par que desarrollaba su actividad como actriz, pasó diversos cursos de interpretación.

Su traslado a Hollywood se debió al ser descubierta por el productor Samuel Goldwyn (co-fundador de la M.G.M. Metro-Goldwyn-Mayer), quien de viaje a Budapest en 1925, encontró en una tienda una postal con el rostro de la actriz. El productor, quien se encontraba de gira por Europa en busca de nuevos talentos, quedó impresionado por la belleza rubia de ojos violeta. Firmó un contrato y poco después se trasladó a América, donde la esperaba la prensa y una multitud de curiosos por conocer a la nueva ‘estrella’ de la MGM.

No más pisar suelo norteamericano, Goldwyn dispuso que la imagen de Vilma debe adecuarse a los cánones de belleza de Norteamérica: debía bajar de peso, comprarse ropa según el estilo americano (ya entonces diferente al europeo). Todo ello bajo la estricta supervisión de estilistas, dietistas, peluqueros y maquilladores. Los rasgos faciales de Vilma facilitaban la misión de adecuar su imagen a la estética facial de los años 1920’s: grandes y expresivos ojos y boca pequeña.

1920's. Vilma Bánky

1920’s. Vilma Bánky

El mismo año de su llegada comienza su carrera y nada mejor que iniciarla como coprotagonista de una de las estrellas masculinas del cine del momento: Rodolfo Valentino. Con él trabajó en “El Águila Negra (Clarence Brown, 1925) y “El hijo del caíd” (George Fitzmaurice, 1926).

Vilma Bánky y Rodolfo Valentino en fotograma de “El Águila Negra (Clarence Brown, 1925)

Vilma Bánky y Rodolfo Valentino en fotograma de “El Águila Negra (Clarence Brown, 1925)

Vilma Bánky en “El Águila Negra

Vilma Bánky en “El Águila Negra” (Clarence Brown, 1925)

Vilma Bánky. Postal de promoción de “El Águila Negra

Vilma Bánky. Postal de promoción de “El Águila Negra” (Clarence Brown, 1925)

Vilma Bánky y Rodolfo Valentino en fotograma de “El hijo del caíd” (George Fitzmaurice, 1926)

Vilma Bánky y Rodolfo Valentino en fotograma de “El hijo del caíd” (George Fitzmaurice, 1926)

Ambos actores desarrollaron una fuerte relación la cual, a pesar de los rumores, fue una sincera amistad hasta la trágica y temprana muerte del actor en agosto de 1926.

Rodolfo Valentino y Vilma Bánky. Fotografía de rodaje

Rodolfo Valentino y Vilma Bánky. Fotografía de rodaje

Pronto el público de EEUU se fascina con Vilma y se le otorga el sobre nombre “La Rapsodia Húngara”, destacando su belleza, su elegancia y, sobre todo, su modestia.

Vilma Bánky en “El hijo del caíd” (George Fitzmaurice, 1926)

Vilma Bánky en “El hijo del caíd” (George Fitzmaurice, 1926)

1920's. Vilma Bánky

1920’s. Vilma Bánky

Pero Vilma Bánky nunca llegó a acostumbrarse al ritmo trepidante y el estilo de vida de Hollywood. El peso de la promoción y las actividades derivadas de su condición de “estrella” la sobrepasaban. Extrañaba la vida de su Hungría natal, la comida, las costumbres. Y aunque se dice que el motivo de su corta carrera se debió a su acento, una vez llegado el cine sonoro, otros aseguran que la actriz fue perdiendo interés por el cine, refugiándose en la vida familiar, al lado de su esposo, el actor Rod La Rocque, con quien se casó en 1927, en una de las bodas más extravagantes y caras de la época, subvencionada por Goldwyn quien gastó cerca de $50,000.

Vilma Bánky en

Vilma Bánky en “Two Lovers” (Fred Niblo, 1928)

1928. Vilma Bánky

1928. Vilma Bánky

Su última película fue “A Lady to Love” (Victor Sjöström, 1930), aunque hizo una colaboración con un papel protagonista en 1933 “The Rebel” (Edwin H. Knopf, Luis Trenker, 1933).
Durante todo su retiro, una de las pocas cosas que hizo fue jugar al golf. Llegó a ser una notable golfista, incluso a la edad de ochenta años.

En 1981 creó una fundación educativa para la infancia llamada “The Banky – La Rocque Foundation”. Vilma Banky murió en marzo de 1991 en el St. John of God Convalescent Hospital ein Los Angeles, California.

Más que un rostro, una vida dentro del intenso mundo del star system de Hollywood del pasado siglo.

Más información:

Rachel Schildgen @2009. “Rudolph Valentino Society. The Legend, The Man, The Art. En línea:http://rudolphvalentino.org/vilma-banky/

Resumen de imágenes de Vilma Bánkyhttps://www.youtube.com/watch?v=C5Lmdac_irY

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