FORTUNATO DEPERO. El no representado proyecto para “Le Chant du Rossignol”

En anteriores publicaciones nos hemos referido al futurismo y su reflejo en el diseño escénico. En la más reciente, “Tendencias de la plástica escénica. El Futurismo en la Escena”, del 6 febrero de 201, señalamos cómo artistas plásticos de vanguardia se unieron a la causa futurista y participan tanto comoescenógrafos, directores o como intérpretes en los novedosos espectáculos futuristas.

El futurismo, corriente de la vanguardia literaria y plástica de Italia utilizó el teatro (y la performance) como medio de expresar sus teorías. Apareció oficialmente en 1909 cuando el 20 de febrero de se publicó en “Le Figaro”, en París, el primer manifiesto futurista, su autor: Filippo Tommaso Marinetti. En abril del mismo año se produjo la primera puesta en escena futurista – “El Rey Jolgorio”-, una sátira de la revolución y la democracia, con un estilo de representación no tan novedoso. A partir de 1911 se realizaron puestas en escena con música ruidosa, actores interpretando con movimientos mecánicos, a ritmo del “ruido de las máquinas“…, comienzan a aparecer con la participación colectiva de literatos, actores y pintores.

El futurismo escénico, respondió a la propia filosofía del literario y la pintura: abolir todo enfoque tradicional del arte del pasado, glorificar el dinamismo, la máquina, la velocidad y la guerra, multiplicar los puntos de vista para expresar la interacción dinámica de la materia con el espacio circundante… Los efervescentes años fundacionales del movimiento, entre 1909 y 1915, supusieron, efectivamente, una novedosa y dinámica contribución a la plástica escénica con variados manifiestos dedicados especialmente a la ‘escenografía futurista’. Pintores como: Umberto Boccioni, Fernando Léger, Carlo Carrá, Luigi Russolo, Gino Severini, Giacomo Balla fueron algunos de los artistas que participaron en las experimentaciones escénicas futuristas. La obra de uno de ellos se destacó del resto por su visión colorista de las formas: Depero.

Fortunato Depero nació en 1892 y se crió en Rovereto, una ciudad italiana entonces perteneciente al Imperio Austro-Húngaro. Después de haber sido rechazado para ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena, se formó como decorador y practicó como aprendiz durante la Exposición Internacional de Turín de 1910. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados estilísticamente con el simbolismo, manifestado en textos en prosa y poemas ilustrados que llegaron a publicarse en 1913. Posteriormente se trasladó a Roma donde conoció a Marinetti, a través del cual contactó con los pintores futuristas, lo cual produjo un cambio radical en su producción artística. En la primavera de 1915 Depero fue oficialmente admitido en el movimiento futurista, firmando con Giacomo Balla el manifiesto “Riconstruzione futurista dell’universo”, el cual constituyó uno de los hitos más importantes en la evolución de la estética futurista, en el que se propone la globalización de las artes y la fusión del arte a la vida cotidiana. Poco después fue llamado a filas para la Primera Guerra Mundial. Su débil salud provocó que poco tiempo después fuese licenciado del ejército y pudiese dedicarse de nuevo al arte.

El 16 de noviembre 1916 Serguéi Diáguilev, fundador y empresario de los ya célebres Ballets Rusos, encargó Depero el diseño de la escenografía y el vestuario para el ballet “Le Chant du Rossignol” (“El canto del ruiseñor”), con música de la ópera de Stravinsky “Le Rossignol”, que ya se había presentado en París en 1914. La fama de Depero, sus manifiestos e intensa actividad a favor de la vanguardia futurista, animaron a Diáguilev a incorporarlo en uno de los proyectos de sus Ballets Rusos.

Diáguilev, en la primera visita que realizara al estudio de Depero, al ver los modelos de enormes flores en cartón que estaba realizando el artista, le sugirió que la decoración del ballet fuera como un enorme jardín, a manera de escultura cinética. Esta estética podía encajar en la trama del ballet, adaptación de un cuento de hadas de Hans Christian Andersen que contaba con dos personajes animales, un ruiseñor “real” y un ruiseñor mecánico.

Depero trabajó en la decoración y el vestuario durante varios meses. La gran ‘instalación’ que constituía la composición central del escenario, la tituló “La Flora Mágica”, formada por formas geométricas abstractas y antropomórficas, mezcladas con elementos puntiagudos que se elevan verticalmente, todo con un colorido brillante que creaba un ambiente más surrealista que futurista.

1916-17. Depero. “La Flora Mágica”, decorado principal para "El canto del Ruiseñor"

1916-17. Depero. “La Flora Mágica”, decorado principal para “El canto del Ruiseñor”

El diseño de vestuario estuvo más cercano a las pautas de las creaciones futuristas: el concepto de robot o marioneta, la alteración de las formas del cuerpo humano…, fueron aspectos que Depero aplicó a sus propuestas, incorporando algunas de las ideas que había desarrollado en un anterior proyecto, para un ballet de mímica y acrobacia (“Mimismagia”), en el que de las formas presentadas en la escena, emanaban luces, sonidos … pero, en esta ocasión los eliminó, centrándose en los efectos visuales de volumen, líneas abstractas y mucho colorido, destacándose la mezcla contrastante de matices cálidos (naranja, rojos, rosas cálidos) con los fríos (verdes y azules).

1916-17. Depero. Bocetos para el vestuario de "El canto del Ruiseñor"

1916-17. Depero. Bocetos para el vestuario de “El canto del Ruiseñor”

1916-17. Depero. Bocetos para el vestuario de "El canto del Ruiseñor"

1916-17. Depero. Bocetos para el vestuario de “El canto del Ruiseñor”

1916-17. Depero. Diseño de vestuario para "El canto del Ruiseñor"

1916-17. Depero. Diseño de vestuario para “El canto del Ruiseñor”

1916-17. Depero. Diseño de vestuario para "El canto del Ruiseñor"

1916-17. Depero. Diseño de vestuario para “El canto del Ruiseñor”

1916-17. Depero. Diseño de vestuario para "El canto del Ruiseñor"

1916-17. Depero. Diseño de vestuario para “El canto del Ruiseñor”

A pesar de la expectación creada en París por el estreno de “Le Chant du Rossignol” y el ánimo con que Diághilev le había ilustrado a Stravinsky el diseño del escenario y los trajes, el empresario ruso no aceptó el trabajo de Depero y nunca llegó el estreno con sus propuestas. Mucho se ha especulado sobre la decisión de Diághilev. Según algunos, se debió a la incomodidad de los trajes que impedían el libre movimiento de los bailarines, otros, señalan que Depero no cumplía con los plazos de entrega de las piezas terminadas y ello enfadó a Diághilev. Hay especialistas que consideran que en el último momento el empresario ruso – o Massine, el coreógrafo- reconociera que no habría armonía entre un diseño tan novedoso y de vanguardia con una música más convencional y descriptiva. Finalmente, el estreno se suspendió y se completó el ballet con diseños más clásicos del pintor francés Matisse.

La vida y actividad creadora de Depero no se detuvo…En 1917 concibió un ballet futurista en el que los bailarines fuera directamente marionetas. En 1918 creó su “Depero’s I miei Balli Plastici” (literalmente “Mi Balle Plástico”), para el que creó pequeños muñecos de madera y los decorados correspondientes. Este experimento se representó en once ocasiones y, a pesar de que se reconoció su carácter novedoso, la recepción como espectáculo fue escasa. En 1927 comenzaron sus viajes de trabajo a EEUU, donde desarrolló una amplia carrera como diseñador gráfico, diseñando, entre otras, portadas de revistas como “Vogue”, “Vanity Fair” o “The New Yorker”.

Fortunato Depero fue mucho más que un pintor que abrazara con entusiasmo el credo futurista. Fue un artista polifacético, multimedia, total y global. Fue pintor, escultor, dramaturgo, escenógrafo, escritor, poeta, ensayista, diseñador gráfico de publicidad comercial, de pabellones de ferias, de libros, revistas y logotipos comerciales, creador de juguetes y tapices, empresario cultural.

Su visión personal de la plástica futurista lo diferenció del resto de sus contemporáneos y colegas del movimiento. Amante de la Máquina como todo futurista, su Máquina no era humeante y oscura de su época sino una máquina del futuro libre de contaminación. Y eso, se percibe en “La Flora Mágica”, creación que nunca pudo ser admirada.

Más información en:

Fundación Juan March (2015). Presentación de la exposición “Depero futurista: 1913-1959”. En:http://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/depero-futurista/?l=1

Garafola, L. (2005) . Legacies of Twentieth-Century Dance. Conecticut: Wesleyan University Press

Plastic Flora – Fortunato Depero’s Scenes and Costumes for Le Chant du Rossignol, 1916-17. En línea: http://chaudron.blogspot.com.es/2011/04/plastic-flora-fortunato-deperos-scenes.html

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