WILLIAM TRAVILLA. Su contribución a la creación de un mito: MARILYN MONROE.

Existen muchos creadores que, a pesar de una obra extensa y con logros destacados, han quedado en la historia por solamente algunas de ellas. Y en mundo escénico esta afirmación puede ser ejemplificada, sobre todo, por los diseñadores de vestuario escénico los cuales, sin duda, han logrado sedimentar imaginarios colectivos. Así le ha sucedido, entre otros, a Gilbert Adrian con su vestido para Joan Crawford en “Letty Lyndon” (Clarence Brown, 1932), a Jean Louis, al crear la imagen de Rita Hayworth en la escena de la mítica canción en “Gilda” (Charles Vidor, 1946), Cecil Beaton, con el impactante conjunto para Audrey Hepburn llevado en la escena de la carrera de caballos en “My Fair Lady” (George Cukor, 1964) y más reciente al vestido verde diseñado por Jacqueline Durran para Keira Knightley en “Expiación, más allá de la pasión” (Joe Wright, 2007) o entre otros.

A pesar de que la sedimentación de referentes visuales a partir del vestuario ha sucedido también en la escena teatral, en el caso del cine, como arte masivo y a través de la proyección sucesiva de imágenes produce un especial “encanto visual”. Proceso que genera la apropiación emocional de extraer una visión particular de la realidad, como parte de esa “experiencia estética” que provoca el visionado de una película. Y el vestuario apoya el proceso de seducción e identificación con el personaje.

Uno de los creadores que ha quedado en la historia por contribuir a que se produzca esa seducción, es William Travilla (1920 –1990) quien diseñara el vestuario de Marilyn Monroe en ocho películas de la filmografía de la actriz.

Nacido en Los Ángeles, California, Travilla se graduó de la Escuela Chouinard de Arte en Los Angeles destacándose desde temprana edad por su talento para el dibujo y para la ilustración y el diseño de moda. Comenzó a trabajar en Hollywood, incorporándose a la productora Columbia Pictures en 1941, donde lo ubicaron como diseñador del vestuario de películas de serie B.

En 1944 se casó con la actriz Dona Drake y en 1946, desilusionado por el trabajo asignado, entabló amistad con la actriz Ann Sheridan, quien se convirtió al instante admirador de su obra y quien le propuso convertirse en su diseñadora de vestuario en la Warner Brothers.

Trabajando para la Warner le llegó su notoriedad, al ser parte del equipo al frente del vestuario de “El burlador de Castilla” (Vincent Sherman, 1948). El diseño de vestuario de esta producción era encabezado por Marjorie Best, e integraban por Leah Rhodes y Travilla. Obtuvieron un premio Oscar al mejor diseño de vestuario en 1950.

Después de cumplir los tres años de contrato con la Warner Bros., Travilla se trasladó a la 20th Century Fox, donde desarrolló su etapa más productiva como diseñador. Paralelamente, abrió su propia casa de modas (Travilla Inc.) en Los Ángeles, donde creaba colecciones de lujo, para una clientela selecta formada, principalmente, por las actrices destacadas de la época.

Dentro de su carrera en el cine, William Travilla diseñó el vestuario para muchas de las grandes estrellas: desde Marlene Dietrich, Susan Hayward, Joan Crawford, hasta Loretta Young, Ginger Rogers, entre otras. Obtuvo reconocimientos de la crítica con cinco nominaciones y y dos premios de los Emmy Awards y tres nominaciones y un premio de la Academia de Hollywood. Pero a pesar de sus casi 100 títulos de filmografía, sería recordado por dos de los ocho trabajos en los que vistió a los personajes que encarnaba Marilyn Monroe. Una vez contratada por la Fox en 1949, la actriz fue vestida por Travilla en las siguientes producciones: “Niebla en el alma” (Roy Ward Baker, 1952), “Monkey Business” (Howard Hawks, 1952), “Cómo casarse con un millonario” (Jean Negulesco, 1953), “Río sin retorno” (Otto Preminger, 1954), “Luces sin candilejas” (Walter Lang, 1954), “Bus Stop” (Joshua Logan, 1956)…

Marylin Monroe con William Travilla

Marylin Monroe con William Travilla

Marilyn Monroe con William Travilla

Marilyn Monroe con William Travilla

Pero es el trabajo de vestuario que hiciera Travilla para“Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953) y “La tentación vive arriba” (Billy Wilder, 1955)…el que le daría la trascendencia de la que hablamos. El diseñador creó una imagen que contribuyó a sedimentar el imaginario de la Marilyn sensual, glamourosa, atrevida y objeto de deseo.

Boceto de William Travilla para “Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

Boceto de William Travilla para “Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

Fotograma de 'Diamonds Are a Girl's Best Friend' de “Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

Fotograma de ‘Diamonds Are a Girl’s Best Friend’ de “Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

Fotograma de escena de 'Diamonds Are a Girl's Best Friend' de “Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

Fotograma de escena de ‘Diamonds Are a Girl’s Best Friend’ de “Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

“Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

“Los caballeros las prefieren rubias” (Howard Hawks , 1953)

Los conjuntos diseñados para “Los caballeros las prefieren rubias”, en especial, el de color rosa para interpretar la canción “Diamonds are a girl’s best friend”; el vestido plisado que es inmortalizado en la escena del personaje sobre la salida de aire del metro en “La tentación vive arriba”…considerados por los medios como el vestuario para cine más famoso de todos los tiempos.

Boceto de Travilla para

Boceto de Travilla para “La tentación vive arriba” (Billy Wilder, 1955)

“La tentación vive arriba” (Billy Wilder, 1955)


Cuando expiró su contrato con la Fox en 1956, William Travilla se dedicó a atender su casa de modas, ampliando la empresa a la confección de prendas en “ready to waer”. Simultáneamente aceptó trabajos como diseñador de vestuario como free-lance para películas y series de televisión, entre las cuales se encontraba la destacada “Dallas” (1978–1991), en la cual trabajó hasta su fallecimiento, en 1990 en Los Ángeles, víctima de un cáncer.

En 2006, el Sindicato de Diseñadores de Vestuario de Hollywood, a través de su premio Costume Designers Guild Awards, le concede el pasillo de la fama por la labor realizada.

La obra de Travilla para Marilyn nos confirma que el vestuario en la escena pasa de ser mero instrumento comunicativo dentro de la práctica escénica, a un cuerpo que asume proyección histórica, fantástica, simbólica, metafórica , entre otras…llegando, en ocasiones, a convertirse en imaginario cultural, entendido como el reducto trascendental y transhistórico en el que se va depositando el conjunto de vivencias y experiencias del quehacer humano a lo largo de su historia.

Si quieren disfrutar del memorable número “Diamonds are a girl’s best friend” (“Los caballeros las prefieren rubias”, Howard Hawks, 1953)…sin recordar a Madonna, pueden hacerlo en:
http://www.imdb.com/title/tt0045810/?ref_=nm_flmg_cos_52

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