NATALIA GONCHAROVA. Futurismo y Arte Tradicional.

Ya son varias las publicaciones realizadas sobre las vanguardias escénicas en las que se han resumido las características y conceptos sobre diseño en algunos de los principales movimientos que surgieron en esos convulsos primeros años del siglo XX.

Aún cuando los iniciadores de las reformas del espacio escénico comenzaron a expresar sus ideas antes de finalizar el siglo XIX, estas no hubieran tenido igual acogida sin la existencia de una teoría en manos de pensadores, literatos y artistas, traducida en diversos manifiestos y corrientes artísticas que proclamaban la libertad de creación como reacción al arte burgués del siglo XIX. Expresionismo, cubismo, futurismo, dadaísmo, prepararon el camino para los experimentos en el campo escénico. La ruptura en la plástica, sus movimientos de vanguardia, se fundaron con las reformas de la escena. Pintores y escenógrafos trabajan de la mano a fin de lograr la nueva expresión de la plástica escénica.

Resulta complejo encontrar en el diseño escénico de las puestas de los distintos movimientos, un ejemplo en el que la solución escenográfica o de vestuario no esté ‘contaminada’ por las de otro. La presencia de los pintores de vanguardia como diseñadores de la escena propiciaba esta especie de ‘mezcla’ entre los experimentos en la plástica escénica. Y tal como he expresado en anteriores apuntes, una de las regiones del mundo donde se experimentó al máximo esta relación ‘pintura-teatro’ fue en Rusia.

El teatro ruso, y posteriormente soviético, constituyó uno de los pilares de la vanguardia escénica mundial. Tomando como punto de partida las exploraciones teatrales de los años entre la revolución de 1905 y 1917, el teatro ruso, ante la nueva realidad del país, desarrolló una febril actividad innovadora y de experimentación, donde el debate de ideas, la confrontación de teorías y manifiestos, constituyeron parte inseparable de la vida de la intelectualidad de la URSS en los años 1918-1932. Pintores como Malévich, Stepanova, Popova, Dmitriev, los hermanos Stenbergs, Exter, Tchelitchew…entre otros muchos se unieron a poetas, dramaturgos, directores o coreógrafos, para adecuar su estilo pictórico a las nuevas propuestas escénicas.

Uno de estos artistas fue la rusa Natalia Sergéyevna Goncharova, destacada pintora, ilustradora, diseñadora gráfica y de la escena, vinculada a varias corrientes de la vanguardia: futuro-cubismo, rayonismo, y neo-primitivismo….

Natalia Sergéyevna Goncharova (en ruso Наталья Сергеевна Гончарова; 1881 – 1962), nació en el pueblo de Ladýzhino, cerca de Tula, Rusia, hija del notable arquitecto y matemático Sergey Goncharov. Estudió escultura en la Escuela de Arte, escultura y arquitectura de Moscú, y comenzó a pintar en 1904. Se inspiró en los aspectos primitivos del arte folclórico ruso e intentó reflejarlos en su propia obra, incorporando elementos fauvistas y cubistas.

Goncharova y Mijaíl Lariónov –su pareja desde los años en que junto estudiaron- se convirtieron en miembros activos de diversos movimientos de vanguardia rusa. Primero, entre 1909 y 1911 eran parte del grupo “Jack of Diamonds”, al cual abandonan para integrarse al más radical grupo “Donkey’s Tail” (‘La cola del burro’), resultado de una exposición organizada por Natalia y Mijaíl en 1912, en la que reclamaban el reconocimiento de un arte de vanguardia nacional, lejos de las influencias del arte europeo. Participaron, entre otros, Kazimir Malévich, Tatlin y el recién llegado Marc Chagall. Todos abogaban por la creación de una escuela rusa de arte moderno basada en la tradición de una gran nación.

A la cabeza del movimiento de los pintores rusos futuristas, Goncharova organizó numerosas veladas de lecturas de poemas, en las cuales ejercía como ilustradora, decoradora e intérprete y que poseían, al igual que en las veladas de los futuristas italianos, un carácter provocativo.

En 1915 Goncharova comenzó a diseñar vestuario y escenografía para puestas en escena, fundamentalmente, para ballet. Se integró a los proyectos de los Ballets Rusos de Diaghilev, convirtiéndose en una de las principales diseñadoras de esa compañía, conjuntamente con otros pintores de vanguardia de la época.

Mucho se ha escrito sobre los “Ballets Rusos” y su impacto dentro del arte escénico europeo de principios del siglo XX. “Las puestas en escena de los Ballets Rusos, además de aportar renovaciones en la técnicas danzarías, de poseer un repertorio atractivo y sugerente…se destacaron, sobre todo por la renovación del lenguaje visual, coreográfico y musical. Artistas plásticos de vanguardia de la talla de Matisse, Picasso, Braque, Goncharova o Channel participaron en el diseño sus puestas en escena. Músicos renovadores como Ravel, Satie, Falla, Stravinsky, Prokófiev; bailarines como Folkine, Nijinsky, Pávlova y escritores como Jean Cocteu trabajaron conjuntamente animados por Diáguilev” (“Le Bal”. De Chirico y Balanchine’. 23 de octubre de 2013)

En los diseños para la escena de Goncharova, se puede advertir su estilo personal y su evolución. Preocupada por los iconos y el primitivismo del arte folclórico ruso, no pudo escapar a la influencia del arte europeo y a la corriente futurista. Creó, junto con Mijaíl Lariónov, el movimiento llamado “rayonismo” (conocido también como“cubismo abstracto”, caracterizado por el uso de los “rayos de colores” ordenados en rítmicas y dinámicas secuencias), el cual no dejaba de estar ligado a la esencia del futurismo o síntesis del cubismo.

En la obra de Goncharova como diseñadora de la escena se observa cómo logró integrar un concepto sobre otro. Mientras las líneas y volúmenes generales respondían a la geometría y dinamismo de la abstracción y de las pautas futuristas, en el ‘fondo’ o contenido desbordaba su pasión por las formas del arte tradicional ruso, reflejándolo en los textiles, los cuales estampaba con motivos inspirados en el folklore.

En 1914 Natalia Goncharova, diseña la escenografía y el vestuario de “Le Coq d’Or” (“El Gallo de Oro”) para los Ballet Rusos, ballet inspirado en la ópera de igual nombre (música de Nikolái Rimski-Kórsakov y libreto de Vladímir Belski), basado en un poema de Pushkin. Para entonces, ya Goncharova era muy reconocida como pintora de arte de vanguardia centrada en el estudio del arte tradicional ruso. Y el estilo neo-primitivista de la artista lo volcó para el logro de la fantasía necesaria para la puesta en escena de “Le Coq d’Or”, iniciando en esta producción su peculiar combinación de o tradicional con lo moderno, al mezclar el colorido y las formas sinuosas del vestuario con la geometría de un decorado a base de edificios perfectamente lineales como telón de fondo de este cuento de hadas ruso.

Diseños de Natalia Goncharova para “Le Coq d'Or” (“El Gallo de Oro”), 1914

Diseños de Natalia Goncharova para “Le Coq d’Or” (“El Gallo de Oro”), 1914

Diseños de Natalia Goncharova para “Le Coq d'Or” (“El Gallo de Oro”), 1914

Diseños de Natalia Goncharova para “Le Coq d’Or” (“El Gallo de Oro”), 1914

Diseño de Natalia Goncharova para “Le Coq d'Or” 1914

Diseño de Natalia Goncharova para “Le Coq d’Or” 1914

La solución visual de “Le Coq d’Or” de Goncharova, fue muy bien valorada por la crítica. Su recreación de las formas, detalles y decoraciones del vestido popular ruso potenciado con matices altamente saturados, contrastado todo ello a unos telones de fondo muy pensados, brindaban, según señalaron los críticos, un espectáculo visual de gran riqueza y complejidad bizantina.

Con una capacidad integradora quizá mayor, la diseñadora abordó el vestuario para el ballet “Liturgy”en 1915. Proyecto controvertido de los Ballet Rusos, con coreografía de Léonide Massine se trataba de una dramatización de la eucaristía ortodoxa rusa. Nunca llegó a ser estrenado. Los diseños de vestuario, en esta ocasión, poseían la doble vertiente antes señalada: colorido, motivos ornamentales…pero ‘encerrados’ en volúmenes y líneas rectas del propio vestuario.

Diseño de Natalia Goncharova para

Diseño de Natalia Goncharova para “Liturgy”, 1915

Diseño de Natalia Goncharova para

Diseño de Natalia Goncharova para “Liturgy”, 1915

Diseño de Natalia Goncharova para

Diseño de Natalia Goncharova para “Liturgy”, 1915

En 1921 Natalia Goncharova se trasladó a París donde continuó diseñando para los Ballets Russes. Ciudad donde murió en 1962.

Arte tradicional y futurismo, algo que no parece fácil de conciliar y Goncharova, a través del diseño escénico, lo logró.

Más información en:

Diaghilev’s Ballet Russes. Twenty years that change the world of arts. En línea: http://hcl.harvard.edu/libraries/houghton/exhibits/diaghilev/iconic_designs/24_2.cfm

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