DEBORAH LYNN SCOTT – “Titanic” y el arte para seleccionar materiales

La primera y radical variación de la relación entre el espectador y el filme es el primer plano.” (Balazs, Béla: La estética del Film)

Mediante el primer plano el cine suprime la distancia fija del receptor hacia la obra, eliminando la posición estática al apreciar la realidad mostrada. Este cambio radical, introducido de una manera audaz y consciente por Griffith, trajo como resultado transformaciones no sólo en el arte interpretativo de los actores, sino en todos aquellos aspectos que forman parte de lo que podría ser captado de cerca por la cámara.

La introducción del primer plano exigió del vestuario cinematográfico una serie de particularidades dirigidas a un fin fundamental: la verosimilitud de la ropa. Para el logro de este importante aspecto se deben de tener en cuenta, desde el proceso de creación y en la realización del vestuario varios aspectos. Y uno de ellos, de gran importancia, es la autenticidad de los tejidos y materiales utilizados en la confección de todos los componentes de la vestimenta cinematográfica de los personajes.

Si bien la convención teatral permite proyectar la idea de riqueza a través de un vestuario en tela pintada, decorada o atrezzada, logrando imágenes de gran belleza plástica y esencia dramática sin afectar la comunicación con el espectador, en el cine, por el contrario, se exigen que los tejidos respondan a un sentido de mayor naturalidad. Esta exigencia es aún mayor debido al acercamiento de la cámara, la cual penetra en los materiales de cada uno de los componentes de un set cinematográfico, agrandando los fragmentos de paredes, muebles y ropa.

La capacidad expresiva y estética de los tejidos adquiere en cine una significación especial. Las cualidades de textura, color y caída de un género textil determinado, en ocasiones supera al diseño más original para trasmitir al espectador la atmósfera de un vestuario. Es por ello que la búsqueda de autenticidad en los materiales a emplear para la confección de una prenda constituye un aspecto esencial dentro del proceso de creación, por lo que el diseñador debe encontrar aquel que más se asemeje al original de la época en cuestión y si no existiera, utilizar otro reconstruido a partir de géneros auténticos tomados de piezas de almacén.

Es obvio que esta exigencia del vestuario para cine no excluye la selección del tejido a partir del criterio dramático-expresivo; el “tono” realista que demanda el cine no anula que el vestuario, en términos de imagen artística, sea el reflejo de una realidad conceptualizada intelectualmente y recreada dramáticamente, no sólo como una copia mecánica de sí misma.

En estos apuntes nos detendremos en el vestuario de una producción que, aunque considerada como producto comercial, se destacó, entre otros aspectos, por la calidad en el tratamiento visual de la obra. Nos referimos a “Titanic” (James Cameron, 1997) y a la diseñadora Deborah Lynn Scott.

Nacida en 1954, Deborah estudió en la Universidad Estatal de California. Su primer trabajo para cine fue en “No respondas al teléfono” (Robert Hammer, 1980). A partir de esa fecha, su creación para cine ha sido continuada, en títulos de estilos y géneros tan diversos, como “E.T., el extraterrestre” (Steven Spielberg, 1982), en la que formó parte del equipo de vestuario; “Regreso al futuro” (Robert Zemeckis, 1985); “Leyendas de pasión” (Edward Zwick 1994), “Wild Wild West” (Barry Sonnenfeld, 1999) “El patriota” (Roland Emmerich 2000), “Minority Report” (Steven Spielberg, 2002), “The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro” (Marc Webb, 2014)…hasta llegar a más de 50 créditos.

A pesar de que se puede advertir la calidad como diseñadora de Deborah Lynn Scott en muchas películas de su filmografía, el reconocimiento de la crítica le vino con esa obra monumental que fue “Titanic” (1997), trabajo que le valió varias nominaciones y premios, entre ellos, el Premio Oscar al mejor diseño de vestuario en 1998.

Melodrama épico donde los haya, “Titanic” se convirtió en unos de los filmes más taquilleros de la historia y su veracidad visual es uno de los atractivos que posibilitan la eficacia comunicativa con el espectador. James Cameron logró unir con gran destreza cine romántico con cine espectáculo, a través de una cuidada puesta en escena que logró cautivar a muchos espectadores. Aún aquellas voces que critican el tono comercial de la cinta, nadie ha dudado de su calidad visual…y su gran sentido cinematográfico, cuidad narración, perfecto montaje que la convierte, sin duda, en una obra monumental.

Ilustramos el trabajo de Scott con algunos fotogramas de “Titanic” en los que se puede advertir cómo la diseñadora cuidó la selección de los tejidos, como aspecto obligado dentro del proceso creativo del vestuario para cine. Scott comentó en una de las tantas entrevistas a las que ha sido sometida, su especial atención a este aspecto, para lo cual tuvo que desarrollar un intensa y extensa búsqueda tanto de piezas de ropa antiguas como tejidos para ser reutilizados y convertidos en las prendas que vemos usar por los personajes de “Titanic”.

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

Recordemos, además, la época que tuvo que recrear: 1912, un año en que la moda se encontraba en una búsqueda incesante de cambio, reflejado en tendencias muy variadas que van desde la desaparición de la silueta sylphide a los estilos derivados de las propuestas de Poiret, tanto del estilo helénico como el oriental. En las altas clases, la moda desplegó toda su fantasía en el atuendo femenino. Las sedas exquisitas, los tules, las gasas y los crespones de China, los tisús y los lamés, los bordados e incrustados delicados, los tocados imposibles, las perlas y las plumas por doquier…la mezcla de Oriente y Occidente luchando por ganar la batalla de la apoteosis de la elegancia…

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)

“Titanic” (James Cameron, 1997)


Scott tuvo que reflejar todo esto, en contaste con el atuendo de las clases bajas, confinadas a los pisos bajo el nivel del mar, del coloso buque…¡y sin duda lo logró!

Si quieren disfrutar de una entrevista:

Stefan Pape interviews Oscar winning costume designer Deborah Lynn Scott” (who has worked on ‘Avatar’, ‘Titanic’ and a LOT more) as she arrives at the Hollywood Costume exhibition at The Victoria and Albert Museum in London), pueden hacerlo en:
https://www.youtube.com/watch?v=HVrbDt2tm1E

Más información en:
Interview with The Amazing Spider-Man 2 costume designer that everyone wants to work with” 2014,http://fashion.hellomagazine.com/fashion-news/201404251890/deborah-lynn-scott-the-amazing-spiderman-titanic-interview/

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