Personalidades de la Moda: FRANÇOIS GÉRARD. El Neoclacisismo pictórico y la moda

En la publicación sobre Ingres (“Ingres. Pintor atento a los vaivenes de la naciente industria de la moda”, 1 diciembre, 2015) volví a comentar sobre la importancia del retrato para el estudio del traje, aún cuando ya existían las revistas de modas. A pesar de la idealización que pudiera existir en la realidad retratada en muchos casos, los referentes en cuanto a las materias y otros detalles del atuendo son más veraces en la pintura que en una ilustración.

Por supuesto, que unos estilos pictóricos son más útiles que otros para tal fin. En el caso de la pintura neoclásica, la técnica propia del estilo propició el legado de obras que permiten la observación con mayor claridad de detalles de la indumentaria. Con el predominio del dibujo y la forma sobre el colorido, se intentaba marcar un distanciamiento del espectador hacia la obra. Los retratos resultan claros, aplicando con la técnica, el deseo de reflejar con objetividad lo observado por el pintor.

Con el neoclasicismo, desde la segunda mitad del siglo XVIII, hacerse un retrato se hizo imprescindible no solamente para los miembros de la nobleza, sino también para la alta burguesía. Se pintaba expresamente para adorno de las habitaciones de los palacios y de las casas, pero, sobre todo, como seña de identidad y espejo de la personalidad y del gusto del retratado.

Estos retratos, bajo el estilo neoclásico debían marcar la categoría del personaje dentro de la escala social. Para ello, detallar los elementos del atuendo era indispensable: la vestimenta, la joyería, el cuidado en los peinados, los elementos del tocado o accesorios eran fuertes símbolos de poder. Todo era definido con antelación por el cliente, quien seleccionaba el conjunto con el que sería retratado. Y para ello, pintores como François Gérard dedicaba largas horas en su reproducción.

François Pascal Simon, barón Gérard (Roma, 1770-París, 1837) fue uno de los pintores más prolíficos y celebrados del Imperio y la Restauración. Su estilo como creador y su personalidad carismática propiciaron que sus servicios fueran reclamados por la alta sociedad de la época. Desde Napoleón Bonaparte y su familia hasta figuras del ambiente intelectual, artístico y miembros de la burguesía.

Nació en Roma, de padre francés y madre italiana. Aficionado a la pintura italiana y a la música desde joven, se trasladó con la familia a París en 1782 donde fue admitido en la “Pension du Roi”, institución creada para albergar a artistas jóvenes. Fue discípulo del escultor Agustin Pajau, del pintor Nicolas-Guy Brenet y, a partir de 1786, del pintor Jacques-Louis ­David. En 1789 compitió por el gran premio de Roma, quedando segundo tras Girodet.

Trabajó para el editor Pierre Didot ilustrando obras de La Fontaine, Virgilio y Jean Racine. Debutó en el Salón de 1791, pero fue en el de 1795 cuando alcanzó el éxito con su obra “Belisaro”, pintada en tan solo dieciocho días. Un año después, su fama se consolidó como retratista al exponer en el ‘Salón’ el Retrato del pintor de miniaturas Jean-Baptiste Isabel con su hermana.

A partir de 1800 Napoleón Bonaparte le encomendó una serie de retratos oficiales y pinturas de historia contemporánea, y se confirmó como uno de los pintores más apreciados del momento, posición que logró mantener tras la restauración monárquica. Su rápido giro político al admitir la llegada de los Borbones granjeó a Gérard una significativa fama, convirtiéndose en el pintor oficial de Luis XVIII, abriendo un afamado taller de retratos aparatosos y superficiales.

Su éxito lo corroboran los innumerables premios y cargos que ostentó, entre los que cabe destacar el de primer pintor de la emperatriz Josefina (1806), el de profesor y miembro de la Escuela de Bellas Artes de París (1811-1812), y el de primer pintor de Luis XVIII (1817), quien, además, le concedió el título de barón. El cambio del gusto artístico hacia la pintura romántica y la revolución de 1830 deprimieron su espíritu y falleció en París en 1837.

Los numerosos retratos realizados por Gerard nos dan muestra de la evolución de las modas desde finales del siglo XVIII hasta la segunda década del XIX. La moda del Directorio Francés está presente en cuadros como el realizado en 1805 a Madame Récamier o el de la Emperatriz Josefina de 1801…ambas consideradas como “maravillosas”, aún en la etapa napoleónica.

1805. François Gérard. Madame Récamier

1805. François Gérard. Madame Récamier

1801. François Gérard. Retrato de la emperatriz Josefina

1801. François Gérard. La emperatriz Josefina.

De la moda imperio abundan numerosas muestras. Fue la etapa donde el pintor trabajó para numerosas familias adineradas y miembros de la nobleza aún existente.

1803-1806. Hortense de Beauharnais, Empress Josephine's beautiful, talented daughter

1803-06. François Gérard. Hortense de Beauharnais

Caroline Bonaparte Murat before the Bay of Naples by François Gérard

1800’s. François Gérard. Caroline Bonaparte

Observamos la presencia de los generosos escotes propios del estilo imperio, las mangas globo, así como los detalles decorativos como el ‘cherrusque” o “cherruses”, las joyas, los tocados y los peinados de inspiración clásica.

Hortense_de_beauharnais

1800’s. François Gérard. Hortense de Beauharnais

1809 Princess M. Kochubey by Baron François Gérard

1809. François Gérard. Princesa M. Kochubey

1810. Portrait of Marie Laczinsk

1810. François Gérard. Marie Laczinsk

1811 Catherine de Wurtemberg (1783-1835), reine de Westphalie by Baron François Pascal Simon Gérard

1810. François Gérard. Marie Laczinsk

Augusta Amalia de Baviera, esposa de Eugenio, retratada por François Gérard hacia 1815.

1815. François Gérard. Augusta Amalia de Baviera

Sobre la indumentaria masculina ha dejado muestras también François Gérard, detallando el atuendo del recién definido estilo burgués: los fracs o spencer con las peculiares solapas, los pantalones ajustados ocultos en las botas de altas cañas, los cuellos de las camisas elevados por las chalinas…

François Gerard –'El pintor Isabey y su hija Alexandrine' (1796

1796. François Gerard. El pintor Isabey  y su hija Alexandrine

Portrait de Charles- Just- François Victurnien, 4è prince de Beauvau

1800’s. Françoise Gérard. Charles-Just Victurnien

Todo ello con una claridad que nos hace percibir hasta el tipo de tejido en que está confeccionada la prenda.

No cabe duda, un pintor más como personalidad de la moda.

Más información:

“Gérard, barón François-Pascal-Simon”. En: Enciclopedia. Museo del Prado. https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/gerard-baron-franois-pascal-simon/e6d6f2b0-202d-4d4f-8998-739a7b4a5186

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