ALEXANDRA EXTER. Su visión cubo-futurista del “Salomé” de Taírov.

Sobre la pintora y diseñadora Alexandra Exter (Aleksandra Aleksandrovna Ekster) he realizado dos publicaciones (“Alexandra Exter, Alexander Tairov y ‘Thamyris Kitharodos”, 3 de junio 2014 y “Alexandra Exter. Expresividad máxima sobre el cuerpo del actor”, 3 marzo, 2012). También la he mencionado en varios apuntes relativos a las vanguardias de la plástica escénica, debido a su intenso papel en la renovación de la plástica teatral en los años 1914 y 1920’s.

La obra de Exter merece ser nuevamente motivo de otra publicación, en este caso, centrada en su trabajo para una puesta en escena: la versión del director Aleksandr Yákovlevich Taírov sobre el “Salomé” de Oscar Wilde.

Mucho se ha comentado sobre la eclosión intelectual y artística que se produjo en Rusia en las primeras décadas del siglo XX. Tal como señala Julia Luzán (“Aplastados por el terror de Stalin”, 2011): “En ningún país se concentró tanto talento como en la Rusia soviética de las primeras décadas del siglo XX. Artistas e intelectuales lograron crear obras y proyectos de una modernidad apabullante y con un entusiasmo que los hizo únicos”. Con Lenin al frente del nacimiento de un nuevo estado, se fomentó el apoyo a toda la intelectualidad y artistas para que se promoviera ante el mundo el alcance y la humanidad de una nueva nación socialista. “En el entusiasmo inicial de la revolución, artistas como Kandinsky, Lissitszky, Ródchenko o Chagall muestran el camino hacia la abstracción. Las obras de Mayakovski o los dibujos de Natan Aktman para la representación de la toma del Palacio de Invierno -un espectáculo de masas con miles de participantes- reflejan la eficacia de la propaganda” .

En cuanto al teatro, la escena rusa se convirtió en uno de los pilares de la vanguardia mundial. Tomando como punto de partida las exploraciones teatrales de los años previos a la revolución, el teatro ruso desarrolló una febril actividad innovadora y de experimentación, donde el debate de ideas, la confrontación de teorías y manifiestos, constituyeron parte inseparable de la vida de la intelectualidad de la URSS en los años 1918-1932.

En las anteriores publicaciones ya mencioné al destacado director Alexandre Taírov, discípulo de Stanislavski y de Meyerhold, quien en 1914 abrió su Teatro Kámerny (Teatro de Cámara). En oposición al naturalismo de Stanislavski y al teatro de estilo de Meyerhold, propugnó por un teatro puramente artístico en que predominaran los elementos teatrales de: interpretación, escenografía, dirección. Como en la Commedia dell’Arte y el teatro hindú, utilizó el texto literario como material de trabajo y dio absoluta libertad al actor, eje del espectáculo. Para Taírov, el actor debía ser un “artista sintético”, un virtuoso en todos los terrenos (mímica, voz, dominio del cuerpo), ideas que, aunque cercanas a su maestro Meyerhold, reclamaba más componente de síntesis y mayor hondura artística.

Alexandra Exter (1882-1949) nació en Belostok (actualmente Polonia), cerca de Kiev (Ucrania) en el seno de una familia acomodada lo que le permitió desarrollar su vocación artística. Estudió en el Instituto de Arte de Kiev. Vivió en Moscú, París e Italia. En la capital francesa compartió con Picasso, Braque y Léger, así como a los poetas Apollinaire y Max Jacob y en Italia conoció a los futuristas Marinetti y Giovanni Papini. Se sumergió rápidamente en las nuevas tendencias cubistas y futuristas y creó un estilo propio, denominado por muchos como «cubo-futurismo». Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914, regresó a Rusia donde se une a los movimientos de vanguardia. Escribe y pinta, pasándose de lleno al arte de las vanguardias rusas, bajo la influencia de sus compatriotas Vladimir Tatlin y Malevich. También como ellos, comienza a incursionar en el teatro, diseñando vestuario y escenografía, colaborando, sobre todo con Tairov en su Teatro de Cámara.

Entre las puestas más destacadas de la etapa pre-revolucionaria del Teatro de Kamerney se encuentran: “Sakuntala” (1914), representación coreográfica, inspirada en los ballets de Diaghiev y en la técnica de Fokine, Anna Pavlova o Isadora Duncan (los diseños fueron realizados Pavel Kuznetsov); “El velo de Pierette” (1916) dirigida por Tairov con diseños de Vera Mukhina y “Famira Kifared” (1916), la cual constituyó el primer trabajo de Tairov con la pintora Alexandra Exter (reseñado en la publicación del 3 de junio 2014).

Y llegó el momento de “Salome”, basada en la obra homónima de la tragedia de Oscar Wilde (1891) que muestra, en un solo acto, una versión muy personal de la historia bíblica de Salomé, hijastra del gobernante Herodes Antipas, quien pidió a su padrastro la cabeza de Jokaanan (Juan el Bautista) en una bandeja de plata, como recompensa por haber bailado ante él. La visión de Wilde de Salomé había sido definida como escandalosa, al enfocar con gran sensualidad y erotismo la figura de la princesa de Judea. Por ello es que la historia de la princesa judía se ha visto constantemente perseguida por el escándalo y la prohibición, desde la ópera ‘Herodías’ (1881) de Massenet hasta los decorados de Dalí para la de Strauss en 1947, pasando por Maud Allan, el propio Reinhardt y Diaghilev, que presentó la Danza de Salomé con Ida Rubinstein en 1908.

Alexander Tairov recibió autorización de los poderes soviéticos para su montaje en el Teatro de Kamerney. Y para ello, eligió nuevamente a Alexandra Exter como creadora de la visión plástica de la tragedia. Con la famosa actriz rusa Alisa Koonen (esposa de Tairov) en el personaje principal, “Salome” se presentó por primera vez en Rusia, con la premier en Moscú, en el Teatro de Kamerney, el 9 de octubre de 1917.

Según los estudiosos, es en esta puesta en escena donde el objetivo de Exter de trasladar ritmo y dinamismo a través del diseño dio resultado. Los conceptos futuristas están presentes en la solución visual de la representación, con una composición mucho más arriesgada para el decorado, el cual rompe con la simetría del que realizara para “Famira Kifared”.

1917. Salomé, Tairov's Chamber Theatre, Moscow

Boceto de Alexandra Exter para “Salome” de A. Tairov, 1917

1917 Alexandra Exter - La primera escena. Bocetos de la escenografía a la tragedia de Oscar Wilde -Salomé.Teatro de Cámara de Moscú

Boceto de Alexandra Exter para “Salome” de A. Tairov, 1917

La asimetría, la presencia de ángulos y curvas produce la inquietud que buscaba lograr la diseñadora se manifestaron en el espacio escénico. Tensión emocional que reflejaba la esencia del drama que se narraría a través del escenario cambiante, reforzado éste con un trabajo de iluminación de marcada expresividad.

En el vestuario para “Salome” Exter desplegó con mayor éxito su visión pictórica del cubo-futurismo. La unidad y relación entre volúmenes y formas, el logro del ritmo y tensión visual, responden a las pautas de las teorías futuristas. La diseñadora logró crear verdaderas esculturas coloristas que, a pesar de su intensidad cromática, crearon un nuevo tipo de ambiente dramático: el de las formas que definen a los personajes y las relaciones de estos entre sí y el decorado.

1917 Alexandra Exter - Herodías -diseño de vestuario a la tragedia de Oscar Wilde -Salomé.Teatro de Cámara de Moscú

Diseño de Alexandra Exter para Herodías en “Salome” de A. Tairov

1917. Aleksandra Ekstre, Dance of seven veils, 1917

Diseño de Alexandra Exter para ‘esclavas’ en “Salome” de A. Tairov, 1017

Así resultan especialmente expresivos los diseños para las dos judíos, casi monocromáticos, a base de tejidos que forman ángulos y formas geométricas de gran fuerza dramática.

1917 Alexandra Exter - Judea -diseño de vestuario a la tragedia de Oscar Wilde -Salomé.Teatro de Cámara de Moscú

Diseño de Alexandra Exter para dos judíos en “Salome” de A. Tairov, 1917

También el creado para los saduceos (también conocidos como zadokitas, descendientes del Sumo Sacerdote Sadoq, de la época de Salomón) los cuales con mayor colorido muestran la riqueza de este grupo de poder.

1917 Alexandra Exter - Los saduceos -diseño de vestuario a la tragedia de Oscar Wilde -Salomé.Teatro de Cámara de Moscú

Diseño de Alexandra Exter para los saduceros, en “Salome” de A. Tairov, 1917

Alexandra Exter logró como creadora plástica lo que deseaba: su visión dinámica e integradora del espacio escénico. Pero según la crítica de la época, el espectáculo resultó abrumador, la composición visual anuló el drama de la representación y se limitó la movilidad de los intérpretes, algo que ocurrió a menudo con algunos de los experimentos de las vanguardias escénicas de esos años.

A pesar de ello, el trabajo conjunto de Alexandra Exter con Tairov para “Salomé” y la posterior puesta “Romeo y Julieta” (1921) constituyeron un hito en la historia del teatro, marcando un nuevo concepto en la representación y, sobre todo, la plástica escénica. Sin renunciar a la disposición frontal de la representación, director y diseñadora lograron dotar de gran dinamismo a la escena, unificando todos los elementos que conforman un espectáculo. El ‘teatro sintético’ había aparecido… donde el ritmo era la guía y eje central de todo el espectáculo. Los movimientos de los actores, la dinámica visual del decorado y el vestuario, los contrastes en la percepción cromática del entorno…daban el pulso vital de la representación.

Estas y otras experiencias del Teatro ruso durante los primeros años de la etapa soviética fueron poco conocidas en Occidente. No fue hasta la década del 1930’s cuando se dio a conocer los aportes tanto del Teatro de Kamerny como el de Meyerhold y Vakhtangov, momento en que sus teorías causaron sensación al resto del mundo.

Dentro de ellas, las renovaciones en el diseño encontraron en la escena rusa un campo inmenso para experimentar y, a diferencia de otras muestras de las vanguardias europeas, lograron resultar mejor adaptadas a las teorías escénicas y más alejadas de lo meramente pictórico. Alexandra Exter, sin duda, es un ejemplo de ello.

Más información en:

Hunt, Laura A. (2011) “From Performer to Petrushka: A Decade of Alexandra Exter’s Work in Theater and Film”. Ernest G. Welch School of Art and Design. Georgia State University. En línea:http://scholarworks.gsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1071&context=art_design_theses

Luzán, Julia (2011). “Aplastados por el terror de Stalin”. En: Reportaje. Arte. “El Pais”, 16 de octubre 2011: http://elpais.com/diario/2011/10/16/eps/1318746412_850215.html

White, Christine A. (2009) Directors and Designers. Chicago: Intellect, Ltd.

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