PIETER CODDE. Pintor de cuellos y encajes

En noviembre de 2014, en la publicación “El traje holandés del siglo XVII. La reforma en el pensamiento y la vestimenta”, señalé:

En un lugar opuesto a los estados monárquicos y, por tanto, a los modos y maneras de éstos, se encontraba otro mundo, no tan distante geográficamente pero sí en cuanto a su política, sociedad y pensamiento. Nos referimos a los Países Bajos (…) Para entender la vestimenta de esta región, se debe resumir la realidad del entorno en el cual aparece una nueva manera de vestir, consolidada en el siglo XVII, años en que Europa se encontraba sumida en una crisis económica general (…) La única nación que no solamente escapó a esta crisis sino que entró en su etapa de esplendor fue la que constituía los llamados Países Bajos. El siglo XVII es conocido como la etapa de Hegemonía neerlandesa del siglo XVII, o Edad de Oro neerlandesa, período en el que esta región se transformó en una potencia de Europa. Su política económica: el mercantilismo – «vender mucho y comprar poco»-, y fomentar el comercio. La principal fuente de riqueza la constituía la Banca, a la que afluían los enormes capitales sobrantes del comercio exterior. Pero si importancia tuvo en el contexto la economía y sistema político, mucho más la tuvo la ideología y, su principal manifestación, la religión cuya corriente estuvo generalizada en la Holanda en el siglo XVII: el calvinismo.”

Dentro de este contexto se desarrolló la pintura, en un período conocido como la era de oro de la pintura holandesa. Uno de los tipos de pintura más desarrollados fue la pintura de género, sobre la cual recientemente realicé una publicación (“La pintura de género. Gerard Ter Borch y el arte de reproducir la vestimenta”, 30 de septiembre de 2016). Dando continuidad a ésta, dedicamos hoy unos apuntes a otro creador holandés, Pieter Codde.

Pieter Codde (también conocido como Pieter Jacobsz Codde, 1599-1678) fue el cuarto hijo de Jacob y Maria Jansdr Pietersz. Su padre era un “paalknecht”, especie de secretario o gestor de comerciantes y transportistas. Con su familia vivió en Ámsterdam, y se tiene constancia de su registro como pintor en 1623, cuando contrajo matrimonio con la joven Marritge Aerents Schilt, hija de un rico fabricante de sombreros. Su formación fue al lado del ya reconocido Frans Hals, cuyo estilo era similar; otros aseguran que se inició como retratista, al lado de Barent van Someren o, también posiblemente, con Cornelis van der Voort.

La primera obra de Pieter Codde data del año 1625, “Mujer sujetando un espejo” y a pesar de desarrollarse, sobre todo, en la pintura de género centrada en la temática de la música, la familia, las reuniones…nunca abandonó el retrato. La mayoría de sus obras más conocidas se centraron en estos temas dentro de la ciudad de Ámsterdam y son de pequeño formato. Sin embargo, la obra con la que se destacaría el artista era de escala mayor; se trata de la culminación de “La compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw”, comenzada por Fran Hals, quien pidió su ayuda para terminarla en 1637 (Rijksmuseum, Ámsterdam): Hals había comenzado este gran retrato en 1633 y por dificultades de no poder viajar a Amsterdam para terminarla, le trasladó a Codde esa tarea. Según los expertos, el sustituto del maestro Hals logró captar la esencia de lo que ya había pautado previamente pero dotándolo de una pincelada más luminosa, característica de Codde.

Desde sus primeras pinturas, y como la mayoría de los pintores holandeses de su época, Codde brindó una especial atención a la vestimenta de los personajes que representa en sus cuadros. Y si bien no dejó muestra del vestir de los extremos en la sobriedad del vestir de los regentes y burgomaestres, nos ha legado, como Vermeer, Hals, Rembrandt, van de Velde y otros, importante documentación visual del estilo del vestir de los Países Bajos en los años que van desde 1620 a 1640, época en la cual el mundo entero estaba fascinado por las sedas labradas, los terciopelos bordados, las joyas y el colorido propios de la moda cortesana pautada desde Francia, bajo la corte de Luis XIII.

Como se observa a través de la obra de estos artistas o todos los holandeses repudiaron la seda…y mucho menos el encaje. Este material, definido en el siglo XVI pero extendido en su producción y uso en el XVII, se convertiría en símbolo de elegancia y poder económico. Su alto coste responde a las dificultades en su elaboración y los centros de producción se nuclearon en Italia, España y luego Flandes y los países Bajos. Lo que está claro es que la moda de los encajes de bolillos se extendió rápidamente y se comienza a aplicar en cuellos y puños.

En los años que van entre 1615 y 1630, antes de que en los cuellos se generalizara el uso del encaje, coexistieron varios tipos de cuellos, representativos del tránsito del estilo del renacimiento tardío a una nueva moda. Pintores como Pieter Codde no ha dejado constancia de ello por destacarse la alta clase holandesa por su gusto especial por esa parte superior de la indumentaria.

Así vemos que desde su primera obra del autor reconocida, el retrato de “Mujer sujetando un espejo”, la gran lechuguilla es lo que más destaca de la dama retratada, contrastando su blancura con el negro del atuendo.

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1625. Pieter Codde: Mujer sujetando un espejo

Otros retratos como “La lección de danza” de 1627, muestra a una dama con el conocido como “cuello a la confusión” caracterizado por ser la última expresión de la lechuguilla, como si ésta hubiera perdido la rigidez y cayera sobre los hombros.

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1927. Pieter Codde. La lección de danza

Ya a partir de la década de 1630, en sus pinturas (ya fueran retratos o de género) los cuellos que más se reproducen son los de encaje.

La obra que sin duda constituye un verdadero catálogo de diseños de cuellos es el conocido como “The Pieter Codde family”. En él aparecen desde la lechuguilla de grandes dimensiones llevada por la madre de la familia sentada a la derecha, pasando por el cuello ‘a la confusión’ del esposo y padre hasta detallar los exquisitos encajes que adornan las siluetas de las hijas e hijos. Todos ellos destacados por el contraste cromático que se establece con las negras vestiduras.

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1630’s. Pieter Codde: The Pieter Codde family (detalle)


Aunque la pintura de Pieter Codde nos muestra a personajes ataviados con conjuntos elaborados en seda, no son precisamente el colorido ni la decoración de los tejidos lo que se destacará. Observamos un claro predominio de colores sobrios, del gris al marrón, lo cual, sin renunciar al lujo presente en las aplicaciones o bordados, brinda una mayor sobriedad a la vestimenta.

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1633. Pieter Codde. Merry Company (detalle)

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1633. Pieter Codde: Gallant Company (detalle)

Sobriedad que sirve para destacar, sobre todo, el inmaculado blanco de los cuellos y la delicadeza del encaje que los adorna. Holanda ya había sobresalido por la producción de un hilo fino, de gran calidad…, el siglo XVII vería el auge de otra producción, herencia a medias de España y Flandes, que estaría muy presente en la imagen de hombres, mujeres y niños: el encaje.

Más información:

Masterart. Com. En línea:http://www.masterart.com/Pieter-Codde-1599-Amsterdam-1678-Portrait-Elegant-Family-Terrace-before-Arch-PortalDefault.aspx?tabid=53&dealerID=276&objectID=362760

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