CONSOLATA BOYLE. El reto de conjugar la historia con el mal gusto

Diseñar vestuario para cine implica, en muchas ocasiones, crear la imagen de personajes tan variados, como el catálogo que pueda existir de seres humanos que son llevados a la ficción. Diferentes caracteres, edades, procedencias, razas, nacionalidades y también, diferentes gustos en la manera de vestir. Reto que debe superar el creador, sobre todo cuando debe adecuar el sentido del ‘buen o mal gusto’ en los casos de películas contextualizadas en épocas pasadas.

Así le ha sucedido a Consolata Boyle, quien ha tenido que diseñar el vestuario para la película a la que dedico estos apuntes: “Florence Foster Jenkins” dirigida el británico Stephen Frears. Fears es un realizador reconocido por muchas de sus obras, sobre todo, a partir de “Las amistades peligrosas” (“Dangerous Liaisons”, 1988), la primera realizada en Hollywood que obtuvo varias nominaciones y premios por la Academia y los premios BAFTA. Desde entonces sus producciones han cosechado grandes éxitos de público y crítica. Entre otras, “Mary Reilly” (1996), “Alta Fidelidad” (2000), “Mrs. Henderson presenta” (2005) y “La Reina” (2006).

Consolata Boyle es una diseñadora de vestuario irlandesa, con una filmografía de 54 títulos, con alguno de los cuales ha obtenido premios y nominaciones. Graduada de arqueología e Historia por la Universidad de Dublín, realizó talleres de especialización diseño de vestuario en el Teatro Abbey de Dublín y posteriormente se diplomó de cursos de posgrado en textiles por la West Surrey College of Art and Design.

Comenzó trabajando en teatro hasta que su debut como diseñadora de vestuario en el mundo audiovisual fue en el drama de televisión “El magistrado inglés”, en 1983. Después de diseñar para varios largometrajes y series de TV, se produce la primera colaboración con Stephen Frears, en la película “Mary Reilly” de 1996, año en que repite con el director, en “La camioneta”. Vuelven a trabajar juntos en “Chéri” (2009), “Tamara Drewe” (2010) y en 2013 en “Philomena”.

En la filmografía de Consolata Boyle aparecen otros títulos de directores destacados como: “El caso Winslow” (David Mamet, 1999), “Las cenizas de Ángela” (Alan Parker, 1999), “La dama de hierro” (Phyllida Lloyd, 2011), “Byzantium” (Neil Jordan, 2012), “La señorita Julia” (Liv Ullmann, 2014), entre otros.

El trabajo de Boyle ha tenido reconocimiento por la crítica, siendo nominada en 12 ocasiones y obteniendo ocho premios. La mayoría por su trabajo para “La Reina”, “La dama de hierro” y por la miniserie “Hacia la Tormenta”. En 2007 estuvo entre las finalistas del premio especializado del Costume Designers Guild Awards por “Philomena” (2013).

La película que ocupa hoy estos apuntes –“Florence Foster Jenkins”- narra la historia real de Florence Foster Jenkins, una mujer que, al heredar la fortuna de su padre, pudo cumplir su sueño de estudiar para ser soprano. El problema era que carecía de talento, pero la gente acudía a sus recitales para comprobar si de verdad era tan mala cantante como decían los críticos’ (tomado de FILMAFFINITY). Interpretada por Meryl Streep y Hugh Grant, se trata, por tanto, de una obra biográfica a partir de un personaje real, convirtiendo aún mayor el reto para diseñar.

El personaje: Florence Foster Jenkins (1868–1944) fue una excéntrica soprano estadounidense que se hizo famosa por su completa falta de habilidad musical. Nacida en Wilkes-Barre, Pensilvania, recibió lecciones de música en su niñez y pronto expresó su deseo de viajar al extranjero para continuar tales estudios. Después de la muerte de su padre en 1909, Jenkins heredó una suma de dinero que le permitió comenzar su carrera musical, habiendo sido antes disuadida por sus padres y su antiguo marido. Entró a formar parte de la vida musical de Filadelfia y más tarde de la de Nueva York, donde empezó a dar recitales, siendo su primero en 1912. Basándose en sus grabaciones, es evidente que Jenkins tenía muy poco sentido del oído y el ritmo y era a duras penas capaz de mantener una nota. Aun así se hizo tremendamente famosa, al parecer el público la adoraba por la diversión que proveía en lugar de por su habilidad musical. A pesar de su patente falta de habilidad, Jenkins estaba firmemente convencida de su grandeza. Era consciente, sin embargo, de las críticas, a las que una vez respondió: “La gente puede decir que no sé cantar, pero nadie podrá decir nunca que no canté“. La manera de cantar era tan fallida como la vestimenta que utilizaba para sus presentaciones, por lo que mucha de la audiencia que asistía a verla lo hacía para ‘disfrutar’ del estilo personal, poco elegante y hasta ridículo con que se presentaba al público.

A partir de este dato, Stephen Frears buscó con detenimiento a quién darle la tarea de recrear la vestimenta de un personaje tan singular. Y necesitaba a alguien que volver a crearlos para la película, contactando nuevamente con Consolata Boyle.

FLORENCE FOSTER JENKINS

Fotogramas de “Florence Foster Jenkins” (Stephen Fears, 2016

1024_2000

florence-foster-jenkins

En una entrevista concedida a “Clothes on films”, la diseñadora confiesa que se ‘enamoró’ del personaje y las referencias escritas y visuales que descubrió al investigar sobre ella. La vestimenta de los espectáculos era de su creación, comparando su audacia como cantante con la elaboración de sus conjuntos. El resultado no solamente era extravagante a nivel de diseño, sino desastrosamente construido. Así han quedado referencias de unas alas de ángel añadidas al vestuario que terminaron cayéndose cuando comenzó a moverse por la escena. Florence Foster Jenkins lo diseñaba y Florence Foster Jenkins lo confeccionaba.

1460102400_146010_1460102400_noticia_normal

Footogramas de “Florences Foster Jenkins” (Stephen Fears, 2016

cine-2231753w620
apphoto_filmreviewflorencefosterjenkins-2-860x574
Boyle expresa que el trabajo para “Florence Foster Jenkins” fue un reto, por lo que tuvo que sumergirse en el pasado del personaje, encontrando de los dramas de su niñez el punto de partida para el estilo de su vestimenta. Señala que sus afectaciones personales de los primeros años de vida, podrían ser el ‘hilo conductor’ del diseño de vestuario para el personaje trasladado a la ficción. “Serían como disfraces de una niña”, con la misma ingenuidad de diseño y realización con que lo haría una pequeña. Ese ‘aire infantil’ estaría presente en los colores pasteles, en la decoración anárquica y sobrecargada, los tocados y alas de hadas, tal como si una niña quisiera vestirse de princesa sin encontrar el momento de parar de agregar adornos.

Aún no he visionado “Florence Foster Jenkins”, pero sí muchos fotogramas del filme. Sin poder tener un criterio objetivo, con lo visionado creo que Consolata Boyle logró lo que se propuso.

Más información:

“Dressing Lady Florence: Consolata Boyle on her catastrophic couture”. En: The telegraph. Films. En línea: http://www.telegraph.co.uk/film/florence-foster-jenkins/consolata-boyle-on-catastrophic-couture/

“Florence Foster Jenkins: Exclusive Costume Sketches”. En: Clothes on films. En línea: http://clothesonfilm.com/florence-foster-jenkins-exclusive-costume-sketches/35936/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s