ALPHONSE MUCHA: el vestuario teatral bajo el estilo art noveau.

Hasta el 25 de febrero de 2018 estará abierta la exposición “Alphonse Mucha”, en el Palacio de Gaviria, edificio que se ha reconvertido en espacio de exposiciones ampliando así la rica escena artística madrileña. La exposición analiza el desarrollo de la carrera de Mucha y las metas de un artista poliédrico y visionario a través de casi doscientas obras pertenecientes a la Mucha Trust Collection. Realmente recomendable.

Aunque la muestra recoge la amplitud de la obra de un artista de una versatilidad extraordinaria, recorriendo sus facetas como pintor, escultor, fotógrafo …ilustrando su personalidad como pensador político, defensor de la independencia de su patria del Imperio de los Habsburgo y ferviente soñador sobre la unidad de los pueblos eslavos, nos centraremos en estos apuntes en su faceta más conocida: la de ilustrador y, en especial, su trabajo como promotor de las interpretaciones de una de las grandes divas de la época: Sarah Bernhardt.

Alphonse Mucha nació en 1860 en una pequeña aldea de Moravia (una de las tres regiones históricas que conforman la República Checa, junto con Bohemia y la Silesia). En el siglo XIX, Bohemia y Moravia se habían desarrollado notablemente gracias a la industria, lo que provocó que los campesinos checos se trasladaran a los grandes centros urbanos, propiciando un aumento de la conciencia nacionalista en el pueblo checo. Esto coincide con una etapa de renacimiento cultural, con una explosión de la actividad literaria, artística y académica. En ese ambiente, Mucha, tras ser rechazado por la Academia de Praga, se sumergió en el mundo teatral y luego estudió Bellas Artes en Munich. En 1887 se trasladó a París, ciudad en la cual define su estilo.

Por los años en que Mucha se encontraba en París, ya Sarah Bernhardt había alcanzado su fama. En la publicación “Actrices para la historia. Sara Bernhardt – “The Divine Sarah” del 19 junio de 2012, señalé: “Cuando en 1874 en la Comédie Française se anuncia que una nueva actriz representaría ‘Fedra’, de Racine (papel interpretado anteriormente por la famosa Rachel), nadie podía imaginar la acogida excepcional de público y crítica hacia el trabajo de la nueva intérprete trágica. El triunfo fue completo, una nueva actriz llegaría a cautivar al espectador con un gran talento, con una inigualable intuición para captar la psicología de los personajes, mostrando arranques de pasión intensa, exhibiendo con gran fuerza sentimiento y patetismo. El público llenaba los teatros y la idolatraba: había surgido el mito de la diva Sarah Bernhardt”.

Años más tarde, después de situarse al frente del Théatre de la Renaissance, en París, en 1883, Sarah Bernhardt conoce a Alphonse Mucha. Era 1894 y el artista checo se encontraba en un taller gráfico, revisando las pruebas de un amigo, al encontrarse casi todos fuera de la ciudad por el período navideño. Es entonces cuando, de parte del teatro (según algunos fue la propia Bernhardt) le solicitan con urgencia el encargo para realizar el cartel de promoción de una obra teatral cuyo estreno era en menos de dos semanas en el Théâtre de la Renaissance. La obra: “Gismonda”; la intérprete: Sarah Berhardt.

gismonde

Alphonse Mucha: Cartel para “Gismonda”, 1894


A pesar de su poca experiencia como gráfico de carteles de promoción teatral, el artista checo aceptó el reto y se inició así una relación estrecha entre los dos profesionales. El cartel de Alfonso Mucha diseñado para Sarah no sólo lanzaría su carrera como artista de renombre mundial, sino que también popularizar un movimiento artístico que posteriormente se definiría como “art nouveau” (arte nuevo). “Gismonda” es un melodrama de Victorien Sardou cuya acción se desarrolla en Atenas, en 1450. Es por ello entendible que Mucha encontrara la inspiración en los mosaicos bizantinos, marcando la fuerte influencia del Imperio Romano en el Oriente en la historia griega. La presencia del dorado, se combina con el uso de las curvas, la sensualidad de los gestos…y Sarah Bernhardt jovencísima algo que, por supuesto, hizo que la diva se enamorara del trabajo de Mucha.

Bernhardt ofreció a Mucha un contrato de seis años, tanto para crear vestuario de algunas obras pero, sobre todo, como promotor de la actividad escénica del Théâtre de la Renaissance. Con la colaboración con Sarah, Mucha comenzó su carrera de fama internacional, se convirtió en un ícono del movimiento Art Nouveau, siendo reclamada su obra para la cartelería no solamente de teatro, sino de los más variados productos: licores, chocolate, cigarrillos…

Pero sin duda, los carteles más emblemáticos de la obra de Mucha son los que realizada para las obras de la Bernhardt. Son en ellos en los que el estilo característico del artista checo se hace evidente: su trazado con la presencia del dibujo, la claridad del trazo, los largos cabellos flotantes, joyas exóticas, y sus vestidos llenos de detalles y dibujos.

dama de las camelias

Alphonse Mucha: Cartel para “La dama de las Camelias”, 1896

Lorenzaccio, 1896

Alphonse Mucha: Cartel para “Lorenzaccio”, 1896

Sarah Bernhardt's production of La Samaritaine

Alphonse Mucha: Cartel para “La Samaritaine”, 1897

Aún cuando las pautas esenciales para la representación de la indumentaria del personaje que aparece en los carteles, partía del vestuario escénico definido para la puesta en escena, la visión tan personal de Mucha, manipula al modelo original. Fiel a su estilo, las imágenes parecen salir de un ambiente irreal, con aire escultórico muy especial…

Cartel y estudio para el cartel de Medea, 1898

Alphonse Mucha: Estudio (arriba) y Cartel para “Medea”, 1898

cartel-y-estudio-para-el-cartel-de-medea-18981.jpg

Cartel de Tosca, 1899

Alphonse Mucha:  Cartel para “Tosca”, 1899


Para sus carteles, Mucha desarrolló un estilo particular, caracterizado por composiciones armoniosas, formas sinuosas, líneas orgánicas y paletas de colores tenues. El «estilo Mucha» no tardó en convertirse en sinónimo de Art Nouveau, tendencia decorativa que definiría toda una época. Cuando en 1900 se inauguró la Exposición Universal de París el artista checo ya estaba considerado una de las figuras destacadas de ese nuevo movimiento artístico. En 1904 visitó por primera vez Estados Unidos, donde le recibieron como a un héroe: la prensa le definió como «el mejor artista decorativo del mundo» y le convirtió en uno de los primeros de su campo en alcanzar la fama tanto en Europa como en Estados Unidos” (tomado del sitio web de la exposición).

Información sobre la exposición: http://www.muchamadrid.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s