EL TRAJE INFANTIL en los siglos XVI y XVII

Actualmente es común que los niños vistan con un atuendo que concilie detalles estilísticos derivados de la estética del vestir de cada etapa, con los relativos al necesario confort, cuidados higiénicos y ergonómicos de los pequeños. Sin embargo, durante siglos, los cuerpos de bebés, niños o adolescentes fueron cubiertos sin tener en cuenta estos aspectos. En estos apuntes, nos detendremos en la manera de vestir a los niños durante la moda renacentista.

1557 François II Bunel. Enrique IV

1557 François II Bunel. Enrique IV

Durante el siglo XVI, a medida que concluye la influencia veneciana y se define y difunde la moda renacentista española, los niños continúan siendo vestidos como sus progenitores. La incomodidad extrema sufrida por los adultos debido al uso de las prendas que componían tanto el conjunto femenino como masculino sería igual o superior en el caso de los infantes. Sobre esta etapa existe abundante información visual, gracias a que el retrato se convierte en una vía de expresión de poder de la nobleza.

Cada casa real poseía sus pintores de corte dedicados a reproducir la imagen no solamente del jefe de la familia real sino también a sus sucesores. El retrato real se propone ser el vehículo para promocionar la grandeza y preservar la memoria de las dinastías a través de la imagen a lo largo de los siglos. Y dentro de esta promoción del poder dinástico, los hijos ocupaban un lugar especial.

A finales del siglo XVI se establece una peculiar costumbre en la indumentaria infantil que se prolongará durante el siguiente siglo: vestir a niños como niñas hasta la edad de cuatro o cinco años. Muchos autores afirman que esto no sucede hasta el siglo XVII, sin embargo, en la obra de Sánchez Coello de 1579 de los infantes Don Diego y Don Felipe, se observa a ambos con ropajes femeninos.

1579. Sánchez Coello. Don Diego y Don Felipe,

1579. Sánchez Coello. Don Diego y Don Felipe,

Los bebés y niños pequeños llevaban faldas sobre varias enaguas y la única diferencia con el conjunto de las niñas era sustituir el típico cuerpo-corpiño femenino con las mangas de mayor fantasía por una especie de doublet o jubón-coleto para cubrir la parte superior. El infante Don Diego aparece retratado en una edad temprana, ataviado con la galera decorada, con sus mangas de punta colgando a la espalda, la lechuguilla sobre el alzacuello, formando el conjunto típicamente femenino.

A estas vestimentas se les agregaban unas largas bandas de tejido, cosidas a los hombros del cuerpo del vestido, las cuales servían a las madres o nodrizas para controlar al pequeño en sus primeros pasos al andar. Derivadas quizás de las mangas perdidas o colgantes de la moda de los siglos XV y XVI, su función las convierte en especie de andadores, cuyo uso se prolonga hasta el siglo XVIII.

1630-40. Cornelis de Vos. Dos niños. Se observan las tiras en la espalda

1630-40. Cornelis de Vos. Dos niños. Se observan las tiras en la espalda

En varios retratos de infantes se observan estas tiras o bandas, tal es el caso del retrato que realizara Sánchez Coello a Don Diego, hijo de Felipe II de España o en el que Marcus Gheeraerts –pintor de la corte de los Tudor- realizara a un niño de 2 años.

1580. Fraise Espagne vers 1580Una vez llegado a los cuatro o cinco años, los niños vestirán como pequeñas copias de sus padres. Las niñas y adolescentes utilizaron todas las prendas llevadas por sus madres: desde el verdugado (falda armada que brindaba el volumen rígido a las parte inferior de la silueta femenina), las blanquettes o vestidos interiores, el cuerpo-corsé, la galera ricamente decorada, con el alza cuello y la lechuguilla, incluyendo detalles como el pañuelo en la mano, los collares de perlas y demás joyas que adornan el vestido y el tocado.

1569. Sánchez Coello.Infanta hija de Felipe II

1569. Sánchez Coello.Infanta hija de Felipe II

No solamente en España se vestían a los niños de adultos, existen abundantes retratos de autores como Cranach, Holbein, entre otros, que han dejado testimonios sobre el vestir infantil del siglo XVI en las altas clases europeas.

1596. Marcus Gheeraerts el Jóve. Bárbara Gamage con sus seis hijos

1596. Marcus Gheeraerts el Jóve. Bárbara Gamage con sus seis hijos

Durante el siglo XVII los niños continuaron sufriendo con la indumentaria copiada de sus padres. Se mantiene la norma de que los varones sean vestidos como hembras en los primeros años de vida. Ni en las sociedades con la burguesía en el poder, rechazaron esa costumbre y así vemos en los retrato de los holandeses las oscuras vestiduras de paño o terciopelo cubriendo los cuerpos de niños y niñas, acompañados por los rígidos y grandes cuellos y tocados en esa etapa de transición de la moda renacentista a la barroca correspondiente a las tres primeras décadas del seiscientos.1600's. cATHERINA

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